jueves, 15 de marzo de 2012

Los idus de marzo


15 de marzo de 1989, hacia las 9 de la mañana. La radio contrainteligencia ubica las primeras comunicaciones del grupo del coronel Antonio de la Guardia "Tony". Al día siguiente, el Comandante en Jefe Fidel Castro recibirá el reporte inicial. El indicativo "Gordo" está siendo empleado desde Miami y en embarcaciones frente a las costas del occidente cubano. Llaman a un tal "Gordo" dentro de Cuba. La comunicación de respuesta se ubica al noroeste de La Habana, cercano a las costas, por lo que se convierte en objeto de atención priorizada. "Gordo" —todavía no lo deben saber— es el indicativo del mayor Amado Padrón Trujillo, una especie de segundo al mando del Departamento MC que dirige el coronel De la Guardia. Es un segundo al mando de facto, no porque tenga ese nombramiento. Pero —como decíamos— ha logrado "comerle el cerebro a Tony" y es el tipo de oficial audaz e imaginativo con el que Tony se siente cómodo para delegar. El 27 de marzo cambia el indicativo. "Gordo" por "Trece". Le parece más enigmático, menos descriptivo de su verdadero empaque físico, aparte de que no le recuerda las libras de más que tanto le molestan. Los primeros resultados obtenidos por la radio contrainteligencia muestran que "Gordo" y luego "Trece" se encuentran en Ciudad de la Habana, al oeste de El Morro (en la boca del puerto). Los equipos móviles de radiogoniometría cierran el cerco. “Trece” siente la presión. Pero es evidente que está haciendo uso de su experiencia. No en balde MC está hecho por ellos mismos. Aparecen dos nuevos indicativos: “35” y “20”. Pueden ser del mismo “Gordo” o “Trece” o gente suya y se producen constantes cambios de frecuencia y los contactos se efectúan en períodos muy cortos. Están tomando sus contramedidas. Lo están haciendo bien, pese a que ya están perdidos. Las informaciones obtenidas en los contactos radiales radiogoniométricos establece con precisión que "Gordo", "Trece", "35" y "20" trasmiten desde distintos puntos en el oeste de Ciudad de La Habana, desde el río Almendares hasta Barlovento, con toda probabilidad, Barlovento (zona comprendida por Quinta Avenida A-Séptima A y calles 66-62), Miramar (zona comprendida por Quinta A-Séptima y 20-10), y Miramar (Hotel Tritón). No importan los cambios de frecuencia y de indicativos. La radio contrainteligencia entrega su estimado al Comandante en Jefe: No puede tratarse de otra cosa que de operaciones de narcotráfico con personal comprometido dentro Cuba. Fidel siempre lo supo, desde luego, pero ahora sabe además que otra gente también lo sabe. Solo una acción desesperada. Eso es lo único que le queda al grupo de Tony para ponerse a salvo del pelotón de fusilamiento. Tienen escaso margen para organizar el abordaje de una de las embarcaciones fondeadas en la Marina Hemingway o en los muelles de Tropas Guardafronteras o de Tropas Especiales, todos tan accesibles para el coronel. O —tratándose de ellos— para el fácil secuestro de una de esas embarcaciones. Es tarde. Las brigadas de chequeo visual del K-J no les dan brecha y pierden toda su capacidad táctica. Todos son hombres muertos que manejan Ladas. Qué extraño para ese grupo de intelectuales devenidos en hombres de acción que no percibieran, no solo que había comenzado el chequeo sobre ellos, sino el significado de que comenzara un 15 de marzo. La historia nunca es letra muerta, ni siquiera en sus fechas coincidentes. Pero entonces no lo comprendieron. Y después se les acabó el tiempo. El 15 del mes de Martius. La fecha debe su lustre a Julio César, porque fue asesinado en los idus de marzo del año 44 AEC. Un adivino había advertido al César del peligro, y ese día cuando iba al Senado el César llamó al adivino y, con una sonrisa de burla, le dijo: "Los idus de marzo ya han llegado". A lo que el vidente contestó compasivamente: "Sí, pero no se han ido".

Ilustraciones recuperadas de un óleo sobre tela de Antonio de la Guardia.

miércoles, 14 de marzo de 2012

¡Felicidades, Peter!


Un día de fines de 1999, se apareció en la puerta de mi casa de Coral Gables. Se presentó como Pedro Schwarze y dijo que era un periodista chileno y que cumplía un encargo de su redacción para entrevistarme por Dulces guerreros cubanos, mi libro recién publicado, que estaba causando cierta expectativa entre los lectores chilenos, tanta, en verdad, que hasta Augusto Pinochet desesperaba por salir de su prisión domiciliaria de Londres para comprar un ejemplar. Pinochet no solo no creía en lágrimas sino que tampoco en los paquetes por correo. Pura medida de seguridad, me imagino, para evitar un bombazo. Debo decir que Pedro se la jugaba también aquella mañana de domingo en Miami, puesto que el libro me había convertido en el enemigo público número uno de la ciudad y, por cierto, todavía hoy suelo recibir los ecos de aquella lectura indignada de los compatriotas. Pedro no entendía. No entendía cómo un libro tan corrosivo contra el régimen de Fidel Castro, despertara una reacción tan airada en el exilio de Miami. “Peter —rápidamente se llamó Peter, porque rápidamente, luego de presentarle a Aaron el Cuadrúpedo y a Niurka la Mujer (en ese orden), ya él era mi brother, lo cual ocurrió en los segundos que lleva cruzar desde el dintel de la puerta hasta avanzar unos pasos dentro de la casa—. Peter, estás haciendo un análisis político, y es erróneo. El análisis sobre Dulces guerreros cubanos tiene que ser literario. Que está bien escrito con cojones, Peter. Y eso es lo que no me van a perdonar”. Bien, pues, buena literatura aparte, el caso es que aquella mañana Pedro Schwarze y yo iniciamos una amistad que ya era vieja, entrañable y machihembrada desde mucho antes de conocernos. Y el caso es que hoy es su cumpleaños. Tan pisciano como yo, el chileno. Y quiero darle esta sorpresa, cuando prenda ahora por la mañana su computador —así los llaman en Chile— y se ponga a husmear en la red. La sorpresa de saber que yo me he acordado de que la fecha es el 14 de marzo. Peter, felicidades. Ya sabes que en tu próxima escala en Miami —y si las balas y la envidia nos permiten llegar a la pastelería— estás invitado a tu correspondientes quei.  Así se llaman las tortas de cumpleaños entre cubanos. Quei, que viene de cake.

domingo, 19 de febrero de 2012

Cría cuervos

Leonardo Padura en lo que él mismo llama "acciones delictivas".

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From: "Clive Rudd" [     ]
To: Norberto [     ] 
Subject: Re: patriótico y criminal
Date: lunes, 05 de mayo de 2008 04:36:51 p.m.
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Norbertico,

Aquí te van algunos adelantos de la situación:

1) La actividad fue filmada y grabada por la universidad metropolitana de Londres que fue la que acogió la rueda de prensa.
http://www.londonmet.ac.uk/research-units/cuba/

2) Aunque prometieron que el video de la rueda de prensa seria puesto online pronto, no lo creo.

3) Este es el link donde describe algo del evento
http://www.londonmet.ac.uk/research-units/cuba/past-events/padura.cfm

4) Yo le hice dos preguntas en mi intervención que fue la última de la noche.

Pregunta número uno: ¿Cree Ud. que en Cuba existe censura y cualquier caso de que sí existiere, cuál es la salud de la censura en Cuba?

Respuesta larguísima: Haciendo referencia al documental de Ian Padrón, Fuera de Liga, que estuvo censurado por 5 años y que lo han puesto hace un mes. Al final dijo, la salud de la censura cubana está muy mal.

Pregunta numero dos: El congreso de la UNEAC acaba de terminar y hay muchos rumores de cambios en la cultura cubana. ¿Cree Ud. que haya más acercamiento de la cultura cubana dentro de la Isla con escritores y artistas en general que viven fuera de Cuba como por ejemplo el escritor Norberto Fuertes?

Respuesta: de nuevo larguísima, afirmando que sí, que la cultura cubana es una sola, bla, bla. Después de todo esto dijo: En el caso de Norberto, es un caso muy peculiar porque creo que ha cometido actos delictivos que el mismo describe en unos de sus libros y eso hace el caso más complejo.

No olvides que en la rueda de prensa estaba presente su excelencia el embajador de Cuba en el Reino Unido.

Después que terminó la rueda prensa se hizo su colita para que el tipo firmara libros, cuando me llegó mi turno, le dije, este libro es para mi hermano y si lo puedes por favor dedicar y escribir lo siguiente: “Para el criminal de Norberto Fuentes, de Padura.” Él me preguntó, ¿esto es para Norberto? ¿Se lo vas a mandar? Y le dije, por supuesto. Entonces él escribió lo que le salió de la pinga.

Bueno, en fin, este es un informe preliminar. Le he pedido a mi jeva que escriba el suyo por su cuenta sin ninguna influencia de mi parte y con ambos te podrás llevar una idea de lo que pasó esa noche.

Un abrazo

Yo


"Para Norberto, oyendo a Elvis por
esos lugares, va desde aquí un
fuerte abrazo de Padura 08".
On 5/5/08, “Norbertico” wrote:
Clivito y Señora de Rudd:

Acabo de recibir el libro [la edición inglesa de Havana Blue]. Si bien el compañero Padura es una putita, yo te agradezco con devoción la soná que le diste. Quiero escribir algo en lo que compare su descarga sobre mí y mis actividades criminales y la dedicatoria hecha pocos minutos después. Si no hay grabación de los hechos, o tú no la puedes conseguir, entonces pónmelo por escrito. No te esmeres en escribirlo bien. No te va a salir nunca. Pero hazlo abundante. En el momento que lo vaya a publicar, pongo tu nombre o no a discreción tuya. Saludos a la Señora. Viva Raúl.

N.


En la secuencia, Leonardo Padura (con barba), el mayor “Juan Carlos” —nombre verdadero Raúl Fernández— del Departamento de Seguridad del Estado, y unas damas no identificadas. Lugar probable: jardines de la sede de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) hacia el 7 de junio de 1986, con motivo de la creación de la Asociación Internacional de Escritores Policíacos, de la que el oficial Juan Carlos fue su organizador. Las fotografías pertenecen al autor. Copyright © 2012 Norberto Fuentes. Se ruega citar el lugar de procedencia para reproducirlas.
El intercambio de mensajes electrónicos se publica —por supuesto— con la autorización de Clive Rudd.

lunes, 13 de febrero de 2012

El cero y el infinito


Dios mío, parece una criatura sacada de una catacumba. Miren la textura de esa piel, agrietada, reseca, ajustada a los huesitos de los dedos. A mí, del cuello para abajo, me recuerda al tejido de Tutancamen. Pero al Tutancamen de ahora, el momificado. Claro, después paneas para arriba y te encuentras con esa mirada endurecida y con el rictus de unos labios que, boca adentro, nunca se acomodaron a la prótesis dental. Nada de eso es reprochable, en realidad, si no fuera por la pretensión. A Tutancamen lo salva el silencio obligado de una muerte de varios milenios. Pero al convaleciente líder cubano empeñado en montar unos espectáculos de oratoria de nueve horas de duración, lo único que hace es servir de contrapartida a su intención, que es prolongar su imagen de duro de pelar. Pues estás pelado, ¿sabes? Peladísimo. Y tu hermano, que te lo permite todo, disfrutando del ridículo que despliegas sin que nadie te detenga, sin tan siquiera la atención de un sabio consejo. Fidel, acostúmbrate a ser historia. Va a terminar (o ya terminó) como Oliveira Salazar y aquellas farsas de consejos de ministros que celebraban en absoluta privacidad para satisfacer la vanidad del viejo, pero en el que ninguna de sus ministros estaba ya en funciones. Estas tiradas de Fidel —al contrario de los portugueses—, Raúl procura que se trasmitan a todo el mundo y por todos los canales y páginas de la Internet. Roberto Chile, que viene de los estudios fílmicos del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, me parece que al tratar de revivir el muerto, trata de buscar una forma de renacer él también, broncas aparte con el hijito de Fidel —Alex—, que igualmente pretende convertirse en el fotógrafo oficial de su papá. Entonces, si sigues paneando, te encuentras con el titular. MÁS DE NUEVE HORAS DE DIÁLOGO CON EL INFINITO. Ningún periódico o emisora del mundo ha tenido el coraje de pronunciarse de este modo. Ni siquiera nuestros esforzados redactores de El Nuevo Herald (y mire usted que se afanan con su bazofia) han logrado algo semejante. ¡El Infinito! ¡Hemos capturado el infinito, señores! Nueve horas despachando, de tú a tú, con eso. Una observación final. Paneo hacia el público. Excepto la escolta del Comandante distribuida convenientemente entre las filas de asientos, el público se compone solo de ancianos. Roberto Fernández Retamar, el poeta, que aparece en estas series de Chile siempre despatarrado en el asiento de primera fila. El mofletudo de Miguel Barnet, al que nadie le cree la severidad de dirigente stajanovista, comienza a ser una figura recurrente de los episodios. Ni un solo muchachón. Eso es lo otro que se ve. Pero a quién con una gota de sangre joven se le va a ocurrir seguir a este vejete malcriado e insoportable, habiendo tantas estrellas y grupos de rock para escuchar allá afuera.

PS: Por supuesto, debe escribirse Tutankamón. Pero se emplea el Tutancamen de la mayoría de los cubanos, que es una forma evidente de tutearlo. Vale añadir que Tutancamen ha sido recipiente de altas muestras de respeto en la isla. Al menos hacia los años 50 no había un elogio mayor en La Habana para un individuo habilidoso o avispado o inteligente, que describirlo como capaz de escapársele a Tutancamen “por debajo del esparadrapo”.

En cuanto a Antonio Oliveira Salazar, que gobernó a Portugal con puño de hierro desde 1932, en 1968 perdió sus facultades mentales y fue destituido, pero sus colaboradores —con autorización del nuevo gobierno— procuraban que el viejo dictador ni siquiera se enterara del mal. La farsa del consejos de ministros, en las que se daban órdenes, se emitían decretos, se movilizaban ejércitos, y nadie se enteraba, puesto que todo ocurría a puertas cerradas, estuvo funcionando hasta que Oliveira Salazar murió en 1970.

La fotografía es de Roberto Chile/Cubadebate. Los titulares y un despliegue de fotos de alta resolución del evento pueden verse en los sitios digitales Cubadebate y Granma.

jueves, 9 de febrero de 2012

No deja de amanecer

La iconografía en su origen. Bordón es el tercero a la derecha arriba.

Dado que la mayoría de los arrestos por corrupción que se producen actualmente en Cuba recaen sobre hijos o nietos de dirigentes, la novedad (o lo que fue una novedad) ha ido perdiendo interés en el público. Están ocurriendo dos cosas: uno, que la gente se alegra, lo cual quiere decir que aprueba, lo cual quiere decir que el viejo fuego de la lucha de clases no se apaga en nuestros corazoncitos. (Un fantasma recorre Cuba...) ¡Muerte a la burguesía!, viene la idea de inmediato a la mente. La otra cosa es que, apenas los patrulleros y los carros jaulas de la Policía, o de la Económica, o de la Seguridad del Estado —como quiera que se llamen—, se tiran —balisas lumínicas girando sobre el techo y alarde habitual en todo el mundo de los agentes— sobre la casona o edificación de alguna empresa, la gente limita su cuestionamiento a una sola pregunta: ¿Y a cuál hijito de papá cogieron ahora? Bueno, uno de los últimos que cayó es un nieto del comandante Víctor Bordón, que en 1958 recibió al Che Guevara al pie del Escambray luego de la esforzada caminata del argentino y sus hombres —43 días desde la Sierra Maestra—, para llevar la guerra al centro de la isla. Bordón, que se apagó pronto en el firmamento revolucionario, fue uno de los 16 elegidos para poblar las dos páginas centrales de un álbum de pegatinas de la historia de la Revolución Cubana. Postalitas le llaman los cubanos. Venían envueltas en unos caramelos que parecían supositorios. Los de Bordón eran de vainilla. Su pegatina (o postalita) era la número 136. Estaba acompañada —en el sistema preestablecido de colocación del álbum— por la del comandante Rolando Cubelas (pegatina a su derecha), y la del comandante Eloy Gutiérrez Menoyo (izquierda). No crean que es juego. Aparecer aquel año en el álbum de la Revolución Cubana no era fácil. Nada fácil. Hubiese sido hoy como un equivalente al Buró Político. Bien, pues, el nieto del pobre Bordón cae preso en una de las recientes causas de corrupción. ¿Y qué hace el abuelo? Pues acudir al Presidente de la República. Raúl. El compañero Raúl. Su compañero Raúl, desde los buenos tiempos del Ejército Rebelde. ¿Respuesta de Raúl? Sí, inmediata. Y limpia e inobjetable. Le dice a su ayudante (y es textual): "Coño, chico, dile a Víctor que si no me va a hablar de su nieto preso, yo lo recibo. Pero si quiere hablarme del nieto, que se olvide. Porque yo tengo en este momento un yerno preso y una hija que no me habla". El yerno es Julio César Díaz Garrandés, hijo de un coronel del Ejército cubano, arrestado desde junio de 2011 por un caso de corrupción en una empresa de telecomunicaciones, y la hija es Nilsa Castro Espín, que le retiró el habla a su padre desde que le levantaron en peso a Julio César. El comunismo. ¿No lo ven allá arriba? Sigue flotando.

lunes, 30 de enero de 2012

Miami Vice


Feb. 4 - 2008

Egregio Macho Rico,

Acabo de descubrir tu blog y el de tu mujer. Encojonado tu artículo sobre el periodismo. Claro, con la agravante de que pasa lo mismo con la prensa "cubana" del exilio, si se le puede llamar cubano al Herald. Allá por lo menos hay tres periódicos. Aquí te tienes que empujar uno solo y dirigido además por una tropita de atildados muchachitos que en Cuba no hubiesen llegado ni a redactores de mesa del periódico de Cienfuegos. Ni qué decirte del mundo editorial. ¿Mundo? ¿Editorial? Ese mismo epigrama que tanto te gusta (y a mi también, valga la vanidad) fue excluido de la edición miamense del volumen de Raúl. Quizá un día puedas extender el tema a la intolerancia de los cubanos. Te aseguro que está más allá de la represión comunista. No te exagero. ¿Tú le has echado con seriedad un paneo a los sitios cubanos de la web y a nuestra blogósfera? Donde la intolerancia no domina, el lugar común campea por su respeto. Bueno, brother, perdona la descarga, pero es que me impulsé. Vamos a ver si este mensaje te llega. Lo que quería era decirte que me había alegrado mucho verte (por lo menos en foto) y comprobar que sigues en el combate. (Ahora parece que soy yo el que está dispuesto a luchar hasta la última gota de tu sangre.) Saluda a tu valiente mujer. Un abrazo.

Norberto.


Nota: “Macho Rico” —como él mismo se hacía llamar en los predios de la revista Cuba Internacional— era una especie de nombre profesional de Reinaldo Escobar. Pero no como periodista sino como una adecuada descripción criolla del “hombre de mundo”, uno que, además, se reconoce como apetecible, para decirlo de alguna manera. De ahí el seudónimo: un macho que está rico. A mediados de los 70 publicaba sus reportajes con su nombre verdadero o como “M. Rico”. Su “valiente mujer” es Yoani Sánchez, la bloguera que en 2008 comenzaba a cimentar su fama internacional. El epigrama (“Tenía razón Norberto Fuentes :/ tú estabas dispuesta a luchar por este amor / hasta la última gota de mi sangre”), al que Reinaldo se refirió en un texto cazado al vuelo en la Internet, es del libro de Raúl Rivero Poesía pública (Ediciones Unión, La Habana, 1983) y retirado posterior y arbitrariamente de otra colección de poemas, Firmado en La Habana (SIBI, Miami, 1996) —en la que Rivero lo había incluido—, por decisión de Nancy Pérez Crespo, propietaria de la editorial de marras. Se desconoce si hubo más poemas censurados por la señora Pérez.

viernes, 27 de enero de 2012

Stalin no nos olvida

Trotski después del desayuno.

En una nota de advertencia que el proceso de edición dejó fuera del alcance de los lectores, Álvaro Alba nos define sus contactos “personales” —si así podemos llamarles—, con el otrora poderoso y aún hoy enigmático —y de muchas maneras oscuro, atravesado, desconcertante— segundo hombre de la Revolución de Octubre. El fundador del Ejército Rojo, el mismo que puso a una buena mitad de la oficialidad zarista a trabajar para los bolcheviques, luego de matar a la otra mitad. Lev Davidovich Trotski, Era el personaje histórico que Álvaro nunca calculó hasta dónde iba a comprometerlo y que lo ha hecho en unos buenos cinco años de su vida, tal el tiempo invertido en la producción de este libro magnifico (En la pupila del Kremlin, Asopazco, Madrid, 2011). Por su rigor y vocación de justicia histórica y política, es una verdadera ave raris en la producción historiográfica del exilio cubano. Pero Trotski no aparece como objeto de una biografía, sino como el destino final de un crimen. Bueno, crimen para llamarlo quizá de la manera más festinada. Los ejecutores seguramente lo llamarían una misión o una tarea. Lo único jodido de todo esto es el pobre Trotski dando tumbo en su biblioteca mientras exhibía una piqueta de alpinista sembrada en el cráneo hasta la coyuntura metálica del instrumento. Pero un cerebro aún en capacidad de organizar un conjunto de pensamientos de emergencia y ordenarle a sus tardíos guardaespaldas que no mataran a su verdugo, Ramón Mercader —que lo observaba, impávido— para que hablara.

Así, luego del despliegue de información inicial sobre esta personalidad al final trágica, entramos en contacto con la urdimbre de la vasta conspiración internacional pero originada en el Kremlin para asesinar a Trotski. Llegamos, sin embargo, a través de la vía más novedosa y vivaz que hasta ahora se haya presentado: la última alianza de Ramón Mercader, la hispano soviética Karmen Vega (Karmen con K, como ella insiste en llamarse), que desde la posición privilegiada de niña mimada, de recadera, enfermera y su acompañante de los últimos años, desde la dacha de las afueras de Moscú, hasta La Habana, donde Mercader murió en 1978, estuvo a su lado. Ella es la que nos ofrece el testimonio. Y es inusitado. El hecho de que Álvaro se haya agenciado de tan preciosa fuente de información y que se haya ganado la confianza de Karmen, nos permite ahora tener un conocimiento de la historia (si quieren con mayúscula: La Historia) digamos casero, cotidiano, como tratándola de tú. “Nadie es un genio para su valet”, dice el viejo refrán. Es así como, a través de esta criatura llamada Karmen nos llega con su voz solícita y cadencia femenina los entramados de una de las conspiraciones más relevantes y que mayor interés acapara de la historia del pasado siglo. Figúrense ustedes, el pioletazo en medio del cráneo tan largamente añorado por el camarada Stalin, su certera ejecución y el destino del ejecutor, contados a través de una mujer, una que nunca concibió algo trascendente en su vida, y que nos reproduce a su vez los acontecimientos tal y como Mercader se los contó. Desde luego, su veracidad es de todos modos convincente porque se registra en el único estado de gracia posible para contar el horror: la ingenuidad.

ELOGIO AL COMUNISTA

Cuando llega a La Habana por primera vez en 1960, Mercader esta dándole a la ciudad su toque final de universalización. Provinciana por obligación y necesidad de la Revolución, perdía el lustre cosmopolita ante una extraña, compulsiva vocación de transformarse en ciudad sitiada. Jorge Semprún nos comienza su novela La segunda muerte de Ramón Mercader con una descripción de la Quinta Avenida de Miramar, al oeste de La Habana, que atraviesa una de las barriadas más aristocráticas de esa ciudad, a través de los ojos de Mercader. Mercader contemplando la Quinta Avenida desde una ventana. Creo que fue la única obra de los 60 que mencionó su primera, breve estancia en La Habana, luego de salir de la prisión mexicana y como escala hacia Moscú. Pero te das cuenta de que Semprún no tiene idea de lo que está hablando. Es lo que decía Hemingway: “Cuando tú escribes sobre algo que no conoces, lo que queda en la narración es un hueco”.

Por suerte, Álvaro Alba contribuye de muchas maneras a suministrarnos un valioso material informativo, casi siempre inédito, sobre episodios elusivos, incómodos o que se resisten a ser revelados. Un botón de muestra, algo que nos toca muy de cerca: La relación del Partido Socialista Popular con la Lubianka. Hasta ahora oculta en los archivos de Moscú y La Habana, Álvaro nos la rescata. Y aparece Iosef R. Grigulievich, mensajero del Kremlin con los comunistas cubanos. Su pasaporte cubano a nombre de Antonio Molina Miranda le permite conspirar con Blas Roca y Nicolás Guillen. Cuba siempre fue refugio seguro, antes y después de la muerte de Trotski para los involucrados en la eterna conspiración. También los hoteles cubanos acogieron a la madre de Mercader, Caridad Mercader, ella acompañada de Naum Eitingon, el planificador y líder de la operación “en el terreno” —Ciudad de México, y lugarteniente de Pavel Sudoplatov, el jefe de operaciones encubiertas del NKVD, quienes escaparon de México al ser detenido Ramón. Los asesinos veranean en Cuba. La Habana, como París, era una fiesta para el NKVD.

La necesidad que tenemos de informar esa zona aún de misterio que es la relación cubana con el imperio soviético —y no solo en la Revolución, sino desde mucho antes—, y develar el verdadero alcance de las conspiraciones del Partido Socialista Popular, estrechamente vinculado a todos estos acontecimientos, es el reto que debe enfrentar Álvaro. Tiene que enfrentarlo. Eso pasa a veces, hermanos. Que los escritores también tienen deberes. Los ingenieros de almas, como les llamaba Stalin. Los hombrecitos de hierro tienen a veces su visión de las cosas.

Cliquee a continuación para acceder a la introducción editada —y hasta ahora inédita— del original de En la pupila del Kremlin (sólo en PDF).