lunes, 13 de julio de 2015

Él quería decirnos algo


(La voz de Tony comienza hacia el segundo 15)

Los poemas grabados por Antonio de la Guardia y que conservaba su hijo, apenas llenan 6 minutos y 22 segundos de un casete. Lo transcribí en La Habana de 1994 y los pasé directamente a un disquete. La primera división en versos fue mía, dejándome llevar por los arcos respiratorios de su lectura. Después entró en acción el poeta Raúl Rivero, que se encargó del acabado. Por supuesto, ya para esa fecha Antonio de la Guardia llevaba más de cinco años muerto. Mandado a fusilar por Fidel y Raúl Castro. Sus editores espontáneos, Raúl Rivero y yo, corrimos bastante mejor suerte. Trabajamos en una fecha que no logro precisar de 1994, apenas me hice de una copia del casete. Pero Raúl tenía ya un pie en la cárcel y yo uno en el exilio. A Tony lo mataron el 13 de julio de 1989. El jefe del pelotón y quien le aplicó el tiro de gracia fue el coronel de las FAR Tomás Mesa. Hoy se añade otro aniversario de la ejecución. Raúl y yo tuvimos el chance de salvarle sus poemas al brother. Y yo, hasta un poco más de seis minutos de su voz.


-I-

Nuestro mundo
          móvil
                    constante
Entre coloridas visiones
                                          de vegetal cielo
Alargadas líneas de ondulante mar
Expresiva cubierta de risueño sueño
Fantásticos pensamiento interno
Eso creo con mis fugitivas mentes
Con mis sensoriales órganos
Semilla rodeada de fértil cuerpo
Movimiento razonal de flor salvaje
Silvestre verde lo que me rodea
En mi yo montaña
En mis fugitivas mentes
Sensoriales órganos de mi Selva Madre
Orgánicas
            primitivo
                       A ti llego

(Otra...)

-II-

Me esparcí en la arena
Pero tu verano cuerpo
Se levantó de nuevo
Hizo de la sangre estrellas
Y de la piel tambores
Con que calmar tu ausencia
Estremeció la aurora
En el andar cobrizo
Sobrecogido en botas
De milenaria historia
Se recobró el granizo
El azadón, el Hijo del Hijo
El pasahambre, el mendigo

Y digo que hasta que el hombre vuelva
De minero, herrero, cañero
Recogerá la arena
Donde dejó las armas
Con esperanzas tiernas
En tu verano cuerpo

-III-

Aquel arrullo
De bellas o malentendidas notas
Me trae recuerdos
Recuerdos vegetales
De orgánicas figuras laboriosas
Que se recuesta
Sobre sus lados pulidos
De incesantes caricias
De fémures rocas
Diluyendo su incesante paso
De gigante armado
Aquellas venas
Que defienden como nuevos poderosos
Desbordantes de vida mística
Que golpea incesantemente
Sobre sus pilares hermanos
Y se entrecruzan en loca carrera
Por llegar a su amada madre
Enlutada de belleza
Por sus años de siglo
A enriquecer su precipitado viaje
Que golpea
Y embiste al mineral granito
Para convertirlo
En su amado lecho
Triste de por siglos
Triste de por muerte

-IV-

Enlutados ojos
Enrarecida voz
Desbandarse
Quiere el llanto profundo
Derramarse gota a gota
Hendiéndole esta herida
Difícil de domar

Cuándo algunos
Cuánto mucho
No sabe tocar
Madre Selva
A quién puede
La soledad de las cenizas
Profesar tiránico amor
En un mundo hecho para amar

Juventud universal
Que tal mundo no existe
De sumiso y cobarde llanto
Cae un constante surco
Renovador de hombrades

A ti
Que hicieron cita
Con el plomo muerte
Aún ante los orígenes
De la Madre Tierra

-V-

«Juchi»
Así decía mi fiel amigo
Carbónico acento de terruña tierra
Sucede
Que de lo poquitingo que tenía
Se trajo con él
Su belleza infantil
Y compartió avenas
Y flores silvestres
Con los de pálido rostro
Y de andar fatigado
Sucede que trajo también
La sabiduría el ave que canta
Hermosas notas de susceptible eco
Que se desbordan
En cardíaco infinito
Pues así es
Su cobriza montaña
Ignorado primitivo
Guarayo de los montes
Que con su poquitingo
Abrió los caminos verdingos
Y los montes grandingos
Mientras se oía su
Tai tai
Tai tai
Tai tai

-VI-

Ola que sobre ola
Caes de muerte silenciosa
Recurre al humano hueso
Que lamenta y lamenta
Su verdadera suerte
De poderoso sencillo
Enseña tu verdadero rostro
Cobrizo de andar
Por retorcidas playas
Que hormiguean
Bajo tus pies enlutados
                                         de macabra suerte
Por fin
Levántate furiosa máscara
Arremete
            Choca
                   Embiste
                             Golpea
Muerde si puedes
                            el costillar gangrenoso
Que son mis lados y los tuyos
Y los de todos
Devuelve al mar y a las olas
                                                    lo suyo
Que de su vientre hinchado
Nacerá por fin
                                  el de andar alto y poderoso

-VII-

Pero no será
Que los volcanes
Batirán la inmensa ausencia
Con valor gesto
Que el rebelde estaño
Librará por su ancestral cólera
Es tu sangre de juventud
Que recoge paso a paso
El huracán de lucha
Que bate hombro con hombro
A los que vienen
A sembrar sus pozas
Con cadáveres hermanos
Son tus clavículas de mochila
Tus pies rocas
Y tus brazos árboles
Los que empujan a esta inmensa montaña
De desfallecidos humanos
A cerrar sus bocas oscuras
Su materna casa
Y venir a esta inmensa plaza
Para recogerte
A pesar de tu muerte de valor acero
Y sobre escudos
Pues tu pueblo mundo
De indios cazadores
De mineros gremios
Vietnamitas heroicos
Y otros rojos
Hacer del fusil traidor
Y del tembloroso imberbe
Polvo de fuego

Y entonces de tus ojos
Brotarán minas
                         Jardines
De fértil movimiento
Y de cada escuela
Una semilla

Y volverán las mariposas
Que faltan
Para llenar la alegría
Y dirán
Por allá va su cuerpo
De león victorioso
De generosa flor
Que siempre de luz
Y de victoriosa hidalguía
Cubierto


Foto: Antonio de la Guardia hacia la época en que dictó sus poemas a una grabadora. Mediado de los años 60. Está en la terraza de su casa que da a la desembocadura del río Almendares. (Colección de Norberto Fuentes. Copyright © 2015, Norberto Fuentes. Prohibida la reproducción.)

viernes, 3 de julio de 2015

¿La guerra ha terminado?

Una vez Fidel Castro dijo que su mayor preocupación en caso de una guerra contra Estados Unidos era que los cubanos la ganaran. Pues, todo parece indicarlo, ese día ha llegado aunque quizá no en la forma que él lo pudo prever, con sus barbudos marchando sobre Washington a bordo de sus tanques T-62 y entonces de inmediato tener que hacerse cargo de los negocios de la General Motors y de la ATT. Es cierto que los cubanos pusieron bastantes muertos en la contienda y que la proporción es mínima en relación con las bajas de los naturales americanos causadas por los cubanos. Eso sí, no había un americano que cogieran preso (en Cuba o en Angola) que Fidel no lo mandara a ejecutar. Al final no deben pasar de 10. El resto fue siempre la carne de cañón que proporcionaba la contrarrevolución anidada en Miami. Pero ha sido mayormente una guerra que se ha producido en el terreno de la retórica, y en ese sentido le debemos a Fidel Castro dos cosas: su habilidad para nunca llegar a la confrontación militar directa (“Fidel es un genio en saber avanzar de acuerdo al enemigo”, decía el Che Guevara a sus íntimos) y lo otro es que en esas batallas de discursos y propaganda él siempre llevó las de ganar y a su vez le dio el necesario oxígeno de representatividad internacional que le permitió sobrevivir durante cinco décadas. Es revelador, en ese sentido, lo que ha dicho Obama en su comparecencia de este miércoles desde la Casa Blanca para anunciar la reapertura —después de 54 años— de relaciones diplomáticas plenas a nivel de embajadas entre Estados Unidos y Cuba. Cierto que la ruptura de relaciones diplomáticas duró “demasiado tiempo”. Pero al agregar que, cuando se suspendieron en 1961 “nadie esperaba que esto durase tanto”, comienza la distorsión, y unas vez más parece que nos vamos a despeñar por el abismo de la vieja retórica. Si también es cierto que Eisenhower ordenó la ruptura de relaciones, es porque él esperaba que la normalización pudiera establecerse en “un futuro no distante”. Y lo que Obama elude, olvida, o no cuenta para él, es que en ese instante de la decisión de Ike, la CIA tenía 2 000 hombres entrenándose en Retalhuleu, Guatemala, y todos los componentes posibles —incluida aviación y medios navales y electrónicos— de una invasión a Cuba se alistaban. Ah, my dear friend, ahora sí nos entendemos. Las relaciones se restablecerán enseguida porque vamos a acabar con esos atrevidos en tres meses. Y los que ocupen las ruinas humeantes del Palacio Presidencial de La Habana serán nuestros hombres, nuestros asalariados, para decirlo con toda precisión. Si lo que ocurrió después y el marasmo de las relaciones entre ambos países (que no estaba, obviamente, en los planes de la CIA) se extendió por medio siglo, se le debe a la descomunal capacidad de resistencia que Fidel Castro le imprimió a ese proceso. De modo que, bien vistas las cosas, en realidad puede decirse que ganó la guerra. Pero de una forma diferente. Arrimando la baza a su fuego, Obama dice que a partir de la reapertura de las embajadas el 20 de julio, “las barras y estrellas podrán ondear sobre La Habana”. Tiene la tónica de un conquistador militar. Pero no se equivoquen. Ese mismo día y a la misma hora, también ondeará en Washington la modesta banderita de la estrella solitaria.

Publicado como “Mezo discolo distenti ma alla fine vince Fidel” (Medio siglo de dificultades pero al final ganó Fidel) en La Repubblica el 4/07/15. Las ilustraciones son dos cuadros de una de las historietas favoritas de la producción del autor. En dos páginas se desarrollan algunas de las situaciones que hubieran podido ocurrir si la invasión de Playa Girón hubiese alcanzado sus objetivos de destruir la Revolución Cubana. Dibujos de Virgilio Martínez. Guión de Norberto Fuentes. Revista Mella del 7/11/61. No tiene título.

domingo, 21 de junio de 2015

Uno de los imprescindibles

Nikolai Leonov entre Fidel Castro y Nikita Krushov con una máscara de gas, en 1963, en la URSS.

Por Pedro Schwarze
Publicado en La Tercera, el 20 de junio de 2015

El primer hito en el acercamiento entre la Revolución Cubana y la Unión Soviética se produjo mucho antes del triunfo de los guerrilleros de la Sierra Maestra en 1959 o del viaje del viceprimer ministro Anastas Mikoyan a La Habana en 1960. Fue en mayo de 1953 a bordo del barco Andrea Gritti, que iba desde Italia al Caribe. Ahí se conocieron y trabaron amistad el diplomático soviético de 25 años, Nikolai Leonov, que viajaba para asumir sus funciones en México, y un joven Raúl Castro que regresaba desde Bucarest (Rumania) tras participar en el comunista Festival de la Juventud y los Estudiantes de ese año, y que protagonizaría junto a su hermano Fidel, dos meses después el asalto al Cuartel Moncada, considerado el hecho inicial de la revolución cubana.

Castro y Leonov se volverían a encontrar en México en 1956, cuando ya estaba en planificación la expedición del Granma y el inicio de la lucha guerrillera en Cuba. Los vínculos con los Castro y con el Che Guevara impulsarían la carrera del soviético a tal nivel que, tras dejar el servicio diplomático (tuvo que salir de México después que los rebeldes fueron detenidos por la policía mexicana y descubrieron una tarjeta de presentación de Leonov en un libro que leía Guevara) ingresó al KGB (estaba en Moscú cuando se enteró del triunfo revolucionario) y llegó a ser el “número dos” de esa organismo de inteligencia.

Esta semana, Leonov (86), quien es considerado por algunas fuentes como uno de los mentores del Presidente Vladimir Putin y que en la década pasada ocupó un escaño de diputado en la Duma, lanzó una biografía sobre Raúl Castro, en cuya presentación participó el canciller ruso, Sergei Lavrov. Nikolai Leonov, que llegó a tener el cargo de general de división del KGB, respondió por escrito a preguntas de La Tercera sobre algunos momentos históricos que le tocó vivir y donde explica su visión sobre el actual pie en las relaciones de Estados Unidos y Cuba.

Mucho se recalca la frase de que “en política no hay casualidades”. ¿Cuánto hubo de suerte y cuánto de planificación en su trabajo y en su amistad con los cubanos, incluido Raúl Castro?

Todos los episodios que marcaron el comienzo y el proceso de cimentación de mi amistad con Raúl Castro fueron el capricho de la suerte, las casualidades del destino en la época prerrevolucionaria.

¿Su experiencia en México y sus contactos con los cubanos de la expedición del Granma fueron determinantes en su intención de dejar el servicio diplomático e ingresar al KGB?

Mis encuentros con Raúl y el Che en México sirvieron de base para que el embajador soviético tomara la decisión de poner fin a mi carrera diplomática y mandarme de vuelta a la URSS por violar las reglas de conducta de un diplomático (por mantener contactos con personas “sospechosas”). Con esta marca regresé a Rusia sin chances de un buen empleo.

¿Cómo se enteró de que la revolución de los hermanos Castro había vencido?

Seguí la lucha revolucionaria de Cuba por la radio y la prensa, y estaba seguro de que terminaría inevitablemente en el triunfo de los barbudos. Pensar así era lógico, si se toman en cuenta todos los factores y, sobre todo, por la calidad de los líderes de aquella hazaña.

¿Su carrera recibió un impulso y tomó un camino distinto gracias al triunfo revolucionario en Cuba y su relación con los Castro?

En Moscú había poca información sobre los sucesos en la lejana Cuba porque en La Habana no había embajada soviética. Resultó que el único ciudadano soviético que había conocido a los líderes revolucionarios de Cuba en carne y hueso era yo. Me encontraron y comenzó otro etapa de mis ocupaciones. En 1958 comencé a trabajar con la Inteligencia soviética para ayudar, desde esas posiciones, al fortalecimiento de la Revolución Cubana.

¿Se le pasó por la cabeza sumarse al proceso cubano y quedarse en la isla?

Nunca pensé dejar Rusia para unirme a los revolucionarios cubanos. Estaba seguro que podía hacer mucho más quedándome en mi nuevo puesto. Creo que mi decisión fue correcta.

Con la elección de Allende, la vía armada de Fidel Castro se vio en peligro ante la opción electoral de Chile ¿Qué discusión se dio en la URSS sobre eso?

La victoria de Allende no convenció al Kremlin de que esa vía era viable. La teoría reinante, basada en el libro de Lenin El Estado y la Revolución, rezaba que el cambio radical era posible solamente si se destruía el Ejército tradicional y el aparato gubernamental antiguo. El golpe de Estado de Pinochet al parecer convenció al Kremlin en lo correcto de la teoría de Lenin.

Con Raúl Castro al frente del poder, Cuba inició un proceso de reformas. ¿Considera que esas reformas avanzan con un pie puesto en el freno, como consecuencia de la experiencia traumática que fue el término la URSS con la Perestroika?

Los cubanos acumularon una enorme experiencia en reformas positivas y negativas. La tragedia de la variante soviética es evidente y aleccionadora. El ejemplo chino también está a la vista. Ellos construyen su propio modelo del socialismo. La reforma es como la medicina. Si el reformista no cuida la dosis necesaria, el efecto puede ser dañino en vez de ser curativo. De la libertad es fácil caer en el libertinaje. En Rusia hemos visto de sobra los efectos de Perestroika.

Usted dijo que EE.UU. está perdiendo el control de América Latina, pero a la vez la apertura del entendimiento entre Washington y La Habana es interpretado como la apuesta de Obama por buscar una mayor influencia sobre la región ¿Acaso no es eso contradictorio?

Estados Unidos ya ha perdido el control que tenía antes sobre América Latina. Es obsoleto recordar la doctrina Monroe, la política del garrote, todas las formas de panamericanismo tradicional. El nacimiento de la Celac es la forma convincente de la madurez de la mentalidad latinoamericana y caribeña. La creciente presencia de China en el continente sudamericano es un factor que pesa más de lo que se ve en la superficie. EE.UU., que trató de aislar a Cuba, se vio en la situación de quedar aislado. Obama se dio cuenta de eso. Por eso trata de conservar los puentes y reparar aquellos destruidos.

¿Cómo se entiende el siguiente enredo: que Raúl Castro elogie a Obama y Obama se enfrente con Putin, cuando Putin se acerca cada vez más a la Cuba de Raúl Castro? ¿Ya no cuenta eso de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”?

En el mundo bipolar todo era claro. Cuba para sobrevivir necesitaba un poderoso aliado, que era la URSS. Ahora el mundo es diferente. La Habana es parte de la familia latinoamericana y caribeña. Su cuerpo y alma están allí. La experiencia histórica demostró lo dañino que significó para Cuba su alianza con un solo aliado, independiente del poderío que este tenga en ese momento. Del trío que usted menciona (EE.UU., Rusia, Cuba) cada uno de esos estados tiene sus propios intereses y actúa de acuerdo a ellos. Es un triángulo donde no hay aliados, ni visibles enemigos con intereses en conflicto en el continente americano. Rusia y EE.UU. arreglan sus cuentas en otros parajes.


Cuando la entrevista ya había sido publicada en La Tercera, llegaron estas dos respuestas.

Hubo muchos momentos de tensión entre La Habana y Moscú. ¿Qué rol jugó usted en esos momentos?

Los momentos de tensión en las relaciones entre Moscú y La Habana fueron muchos, los más importantes se mencionan en el libro. Siempre cuando tenía oportunidad empeñaba todos los recursos para suavizar o limar definitivamente los obstáculos que causaban problemas. Las razones de carácter estratégicas lograban superar las diferencias de criterio menos importantes.

Cuando se produce lo de Playa Girón o Bahía de Cochinos en 1961 ¿es cierto que Nikita le dejó a usted su despacho de líder máximo para que averigüe lo que estaba pasando en Cuba?

En los días de la intervención armada de la brigada de mercenarios apoyados por la CIA yo realmente me encontraba en el despacho del presidente del KGB (Vladimir Semichastny) y reflejaba en dos mapas de Cuba la situación que pintaban las agencias informativas de EE.UU., por un lado, y la que resultaba según informaciones de la embajada soviética en La Habana y fuentes del gobierno Cubano. La diferencia resultaba abismal. Verdad y mentira, en rojo y negro. A ratos Kruschev llamaba para recibir la información fresca.

Publicado en La Tercera con el título "La experiencia demostró lo dañino que fue para Cuba su alianza con un solo aliado".

miércoles, 10 de junio de 2015

Las palabras y la alegría



Han sido días pródigos por el uso particularmente ingenioso de las palabras que han atrapado mi lectura o mi oído, ya sea como anuncio de ciertos servicios de brujería o como aforismo de corte confuciano o como aviso solemne o regla de admisión.

Primero Luis Agüero, el escritor (pocas veces se dispone de uno de tus novelistas favoritos al alcance de una llamada telefónica). El sábado estábamos hablando de esto y de aquello, cuando me recordó el cartel escrito con brocha de rotulador de cine de barrio en la puerta de uno de los grandes santeros del barrio de Puentes Grandes, que decía, en letras chorreadas:

Pedro el del Taburete
Santero
Mato o curo en 24 horas

Lo que me llevó a sacar de mi propia reserva, el aviso a la entrada de un bar mexicano (si mal no recuerdo, alguien me dijo que allí se había filmado El tesoro de la Sierra Madre), que advertía a los potenciales usuarios a un costado de las puertas batientes:

Prohibido
Hombres armados
O
Mujeres solas

Terminada la sesión con Luis Agüero, me disparo hacia Barnes & Noble y compro, acabadito de salir, el libro de William Styron My Generation, una suculenta colección de ensayos y trabajos de non-fiction, que he visto anunciada en la Internet. Más rápido aún que el viaje a la librería, me disparo hacia su crónica del funeral de William Faulkner que le comisionó Life en julio de 1962 y donde tuvo la curiosidad de reproducir un volante que se repartió por todos los negocios del pueblo del novelista, esto es, Oxford, Mississippi. El luto de los tenderos:

EN MEMORIA
DE
WILLIAM FAULKNER

Este negocio estará
cerrado
de 2:00 a 2:15 PM
Hoy, julio 7, 1962

Y por último, apenas comenzada la semana, algo más definitivo, enjundioso. El aforismo que me envía el amigo Rogerio Moya en un mensaje electrónico. Si no fuera tan largo, habría que esculpirlo en la piedra.

El Gran Lao - Tse, dijo:
Sólo cuando Ud. ve un mosquito posado en sus
testículos es que se da cuenta que siempre hay una
manera de resolver los problemas sin violencia.

Pero ¿existirá o existió realmente el tal Lao-Tse? A lo mejor es la personalidad oculta de Moya. Como Supermán y Clark Kent.

La foto de la fonda del condado de Oxford es del libro Yoknapatawpha. Images and voices, de George G. Stewart. Ojalá que no se moleste por la reproducción. Porque si hay demanda, los dos nos vamos a morir de hambre.

lunes, 25 de mayo de 2015

Manolete


Vida adulta (es la que importa):

Se gradúa de abogado. Se asocia al excomunista y senador de la
República Rolando Masferrer “El Cojo”, que se pasa a Batista
después del golpe de Estado

Crea la Federación Campesina del Norte de Oriente y logra
 aglutinar a unos 20 000 miembros, cada uno de los cuales debe
abonar un peso anual por la membresía. Gana algunos litigios
memorables a favor de campesinos muy pobres

Representante legal de Juan Domingo Perón y de la
Mercedez Benz en La Habana

 

 Se alza en la Sierra Maestra en compañía de José Pardo Llada,
el conocido comentarista radial y uno de los primeros mentores
políticos de Fidel Castro

Fidel lo nombra primer juez civil de la Revolución para que actúe
en los territorios liberados por el Ejército Rebelde.

Al triunfo de la Revolución, Fidel le aconseja ingresar en el
Partido Comunista. El recado es trasmitido por Carlos Rafael
Rodríguez: “Fidel cree que es lo mejor para no tener que fusilarte
después”. El momento del exilio llega temprano para Penabaz

Reclutado en Retalhuleu, Guatemala, como auditor de la
Brigada de desembarco 2506 durante su entrenamiento
para derrocar a Fidel

 

 Escapa del infierno (para ellos) de Bahía de Cochinos en una
de las lanchas utilizadas tres días antes para desembarcar

Rescatado en medio del Golfo por un buque tanquero y
llevado al puerto más cercano: Nueva Orleans

Acusa a Kennedy públicamente
(U.S. News and World Report) de traición

 

Ingresa en el ejército americano. Es enviado a pelear a Vietnam.
Se gana la reputación (según el mismo) de ser el oficial más costoso
de la historia de esa institución armada. El caso es que no permitía
avanzar un milímetro su batallón si antes no le servían una
preparación artillera con el efecto combinado y el ablandamiento
por parte de la aviación de napalm y bombas de demolición y
de racimo. “Lento pero seguro”, era su lema inalterable.

Involucrado en ciertos negocios (nunca aclara su naturaleza aunque
asegura haber sido instigado por “los federales” como parte de un
operativo) que le cuesta una porción de años de cárcel

Se dedica en California a hacer exorcismos a mujeres
desgraciadas; lo que él llama exorcismos y mujeres desgraciadas.
Emplea un huevo de gallina con cuya punta roma recorre
las espaldas desnudas de sus exorcizadas


Publica libros, folleros y revistas. Consigue que García Márquez
declare una de sus novelas como uno de los libros más locos
que jamás ha leído

José Pardo Llada, su compinche de toda una vida, le presenta a
Norberto Fuentes, que se convierte en su compinche por
sustitución reglamentaria y, a la muerte de Pardo, compinche
pleno. Designado como Manolete a partir de esos trámites

Norberto lo emplea como uno de los personajes más divertidos de
La autobiografía de Fidel Castro

Tiene 91 años y está en su poltrona favorita que tiene un
mecanismo como los asientos de los aviones para recostarse y le
dice a Clara, su mujer, que va a echar una siestecita. Son las 2 de la
tarde. Unas tres horas después, hacia las 5, Clarita se da cuenta que
ya no se va a despertar.

En resumen:

MANUEL RAFAEL PENABAZ TOBÍO
21 de diciembre de 1923
16 de mayo de 2015

NADIE JODIÓ MÁS EN ESTE MUNDO


 ICONOGRAFÍA

Los mangos de su patio en Miami Garden. Probablemente en Vegas de
Jibacoa, Sierra Maestra. Sobre el fondo de una balsa y con un cadáver
flotando a su derecha en el momento del rescate. Militar americano. Lo
tengo en la gloria cuando le presento al famoso William Kennedy. Con
su último compinche —y Clara y Niurka y Aaron

martes, 12 de mayo de 2015

12 millones de ovejas descarriadas




No es la primera vez que Fidel o Raúl Castro se postran de rodillas ante la iglesia. En verdad, tienen esa práctica desde su niñez. Hace cinco o seis años, poco antes de morir en Miami, en un encuentro casual en un restaurante mientras él consumía una espesa fabada, el sacerdote jesuita Armando Llorente me contó que en una excursión campestre con sus alumnos ricachones de Belén estuvo a punto de ahogarse en un rio y fue Fidel el que se lanzó al agua y lo rescató. Estando ya en la orilla, jadeantes y exhaustos, el heroico Fidel no aceptó las expresiones de gratitud de su mentor y solicitó en cambio que los dos se arrodillaran para rezar. Su hermano, sin embargo, más terrenal, o quizá menos dado a ese tipo de golpes de efecto, también pasó por las aulas de Llorente. Pero al principio de la Revolución Raúl se apareció en la televisión cubana para confesar que, según sus maestros jesuitas, “él nunca haría nada bueno en el mundo”. Dos formas de expresarse… ¿pero objetivos diferentes?

Ya desde enero de1959, luego de lograr la humillante derrota del ejército de Batista, Fidel tenía claro quiénes eran los dos enemigos principales a los cuales iba a enfrentarse: los americanos y la iglesia católica. Es decir —y empleando el lenguaje al uso del abuelo Marx—, los explotadores extranjeros y la iglesia a su servicio. (El padre Llorente, como se ve, nunca atinó a descifrar lo que se anidaba en el alma del jovencito que, trémulo y jadeante, le pedía con fervor dar gracias a Dios a la vera de un río.) No se dejen engañar por las apariencias. La iglesia, desde que desembarcaron los curas con los primeros colonizadores españoles, estuvo al servicio de las clases dominantes (ach, Karl!). Su misión espiritual se reducía a bendecir la inauguración de nuevas propiedades y eso sí, puntualmente, presentarse ante la hoguera donde los conquistadores iban a achicharrar a algún cacique rebelde o en los fosos de La Cabaña donde le partirían el espinazo a algún patriota cubano en el garrote vil. El asunto era que se arrepintieran de sus pecados. Y era además una iglesia con el mismo nivel moral de un vodevil. Era fama que Héctor Duarte, el amante del cardenal Manuel Arteaga, le arrebató el anillo cardenalicio para obtener dinero rápido en una casa de empeño pero antes le había rajado la calva al vejete con el mismo anillo.

Bien, pues, ha sido una alianza indestructible y que siempre actuó en interés de socavar y apurar la pulverización de la Revolución Cubana. Pero en 1961 todos los curas estaban expulsados y desde enero de ese año se habían roto las relaciones con los Estados Unidos. (Tengo entendido que, desde entonces, las actividades de inteligencia en Cuba se la pasaron los americanos a los ingleses.)

Resultaron lentos en producir un cambio o al menos en obtener algunos resultados, aparte de que fue sorprendente y descomunal el espíritu de resistencia cubano frente a las vicisitudes impuestas por el embargo económico y sus amenazas militares. No quita que fuera un pueblo que aún supiera bromear y hasta divertirse a costa de las penurias. Con ese entusiasmo de carnaval solíamos decir que en Cuba lo que no estaba prohibido, era obligatorio. Era una interpretación popular de “la necesidad táctica” que a veces las autoridades debían tomar, ciertas medidas represivas, o para decirlo más amablemente, profilaxis social. Está el caso de la persecución a los homosexuales (convertidos de pronto en enemigos potenciales del comunismo) y en prohibir a los jóvenes católicos que estudiaran en las universidades. Y si ya te habías colado y te descubrían, la expulsión era inmediata y sin apelaciones. Recuerdo que una noche en mi casa, alrededor de una botella de ron, donde estaba uno de mis encumbrados amigotes militares, el general de división Fabián Escalante, nombre de guerra "Roberto", jefe de la Dirección Política Central del Ministerio de Interior, y el irreverente y simpatiquísimo poeta Raúl Rivero, se habló que esas medidas punitivas se estaban revisando. Entonces Raúl, ya bien sazonado en alcohol, dijo: “Coño, Roberto, yo estoy dispuesto a regresar a la iglesia y hacer la comunión si la Revolución me lo pide, ¡pero que me obliguen a tocarle la vianda a un compañero!” Para los neófitos: vianda es una de las tantas acepciones cubanas para designar el miembro viril masculino.

Bien pues, llegamos a ese día luminoso del regreso al redil. Porque Raúl Castro acaba de decir en Roma, luego de su reunión a cámara cerrada con el Papa Francisco, que “…si el Papa sigue así, yo volveré a rezar y volveré a la Iglesia, y no lo digo por broma.”

No sé si se darán cuenta de que es Raúl Castro el que está otorgando el perdón. Claro, nunca deja de ser un Castro Ruz. No lo digo en forma peyorativa. No hay otro mecanismo de liderazgo posible en una revolución que además se produce sobre una población hasta ayer inculta, indisciplinada, chusma y con siete varas de hambre. Decididamente si los cubanos hoy son otras personas no se lo deben a Dios. Pero, al igual que con sus acuerdos con el presidente Obama, en su entente de estreno con el Papa Francisco, Raúl Castro no ha entregado nada. A menos que ustedes consideran que hablar y decir sinecuras y escanciar elogios sea alguna clase de concesión estratégica o política.

No veo nada novedoso, se los confieso. Un día de 1996, apenas llegado al exilio, fui invitado a dar una conferencia en el llamado “mall” de la CIA. Sí, en Langley, Virginia. Con el anfiteatro lleno. Y casi todas las preguntas de los presentes estuvieron dirigidas a conocer mi apreciación sobre las posibilidades de la iglesia en Cuba. Ah, pensé, la vieja alianza se despereza. El eje Washington-Roma revive. “Todas las que ustedes quieran —recuerdo que más o menos dije (no tengo la transcripción conmigo)— pero después que ustedes capitulen.”

En fin, que la única novedad posible aquí, no es que Raúl Castro regrese al redil. Es que el Papa Francisco pida su ingreso en el Partido Comunista.

Publicado en La Repubblica como “Ma dietro quella pecorella smarrita le mosse di un político abile” el 11/5/2015 y en La Tercera el 12/6/2015.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Rehabilitado


El Gobierno estadounidense retiró a decenas de compañías cubanas e individuos de una lista de quienes apoyan el terrorismo y el narcotráfico, “en un nuevo paso en el proceso de mejora de las relaciones entre los dos países”, informa AP.

Entre los nombres que figuran en la lista está el mayor Amado Padrón Trujillo, fusilado en Cuba el 13 de julio de 1989 tras un juicio por traición junto al general Arnaldo Ochoa, el coronel Antonio de la Guardia y el capitán Jorge Martínez. El Departamento del Tesoro hizo el anuncio este martes.

En la foto, el mayor Amado Padrón Trujillo (izq.) junto a su jefe, el coronel Antonio de la Guardia Font, en la discoteca Fantasy, de Acapulco, el sábado 16 de abril de 1988.
Foto Copyright © 1988, 2015 by Norberto Fuentes. Prohibida su reproducción.