miércoles, 30 de diciembre de 2015


A los amigos
donde quiera que se encuentren

Felicidades

Jerry Lee, Niurka y Norberto

Miércoles 30 de diciembre de 2015, a las 5 PM: Jerry Lee Fuentes, cumplido el reconocimiento de una semana de la casa de sus padres, forcejea ahora por iniciar la exploración de una de las terrazas. (Foto: Rui Ferreira.)

domingo, 27 de diciembre de 2015

A la distancia


Para escuchar la entrevista con Jorge Viera trasmitida por WADO 1280 (New York) el 17 de diciembre a las 3 PM (EST) pulse aquí.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

La última victoria


22 de diciembre de 1988: Angola, Sudáfrica y Cuba firman los Acuerdos de Paz de Nueva York, que garantizan la implementación de la Resolución 435, y la retirada de todas las fuerzas cubanas y sudafricanas de Angola y Namibia. A la vez, Cuba y Angola firman un acuerdo bilateral por separado, que establece los plazos finales para completar la retirada de las tropas cubanas. Escribo esto a 27 años de distancia. Pero no aparece reflejado hoy en los servicios de Internet cubanos a mi alcance. Probablemente obedezca al hecho de que la inobjetable victoria diplomática de Cuba fue una obra de habilidad e inteligencia de uno de los cuadros más carismáticos y hábiles con que contaba la Revolución a fines de los 80: Carlos Aldana Escalante. Y, calculo, el hecho de que posteriormente cayera en desgracia, les impide enarbolar los estandartes. Yo estuve presente en ese momento de la firmas de los acuerdos en Naciones Unidas. De hecho, era miembro de la delegación cubana y participé en todas esas reuniones, desde que comenzaron en Londres, y luego en El Cairo, y a continuación en Ginebra, en Brazzaville y en Nueva York. Volé alto dentro de la Revolución, y esa época de los 80 me proporcionó mucha felicidad. Incluso, me proporcionó amigos inesperados. Uno de ellos fue el jefe del ejército sudafricano, el mayor general Jan Geldenhuys, que supuestamente debíamos demonizar, al menos a efectos de la propaganda, pero con el que establecí una rápida conexión debido a su pasión verdadera: la literatura. Y para mayor quebrantamiento ideológico desde nuestra perspectiva era un reconocido autor de libros infantiles. Una especie de afable Hans Christian Andersen pero al frente de la formidable maquinaria militar de los sudafricanos. “Carlos”, yo le decía a nuestro jefe de delegación, “¿por qué no le dedicas tu poemario?” Era también su debilidad subyacente y ya hasta la Unión de Escritores le había publicado un librito. “Oye, Brother” —Carlos me llamaba Brother— “¿Tú quieres convertir esto en una feria del libro?” Coño, qué pena que Fidel se hubiese ensañado de tal manera con Carlos Aldana y que el hermanito Raúl (que en definitiva había sido el mentor de Aldana desde los 60) no le hubiese tirado un cabo. De manera que hoy nadie puede celebrar aquel maravilloso triunfo. ¿Porque quién ha visto celebrar una batalla sin exhibir a sus capitanes?


martes, 22 de diciembre de 2015

Mensajes

Tomado de la versión digital de la entrevista "La Revolución Cubana no ha producido na más que guapería" de Xavi Ayén en La Vanguardia, Barcelona, 15/11/2015.

(Publicada en versión reducida en papel como "Todo en la revolución cubana es engañifa".)

Dicen de Norberto Fuentes (La Habana, 1943) que es uno de los hombres que más sabe sobre la Cuba de los Castro. Exiliado en Miami, ahora reedita —con retoques que básicamente son cortes, hasta dejar el libro en 665 páginas— La autobiografía de Fidel Castro (Stella Maris), publicada originalmente en el 2004, y en la que es el propio mandatario cubano, convertido en ente de ficción, quien explica su vida “pero los hechos son reales”. El autor nos atiende por Skype.

—¿Cuándo fue la última vez que vio a Fidel?

—El 2 de marzo de 1990.

—¿Y cómo fue ese encuentro?

—Tenebroso. Habían juzgado y fusilado a Ochoa y otros tres militares, oficialmente por tráfico de cocaína. Me puse muy farruco, estaba indignado. Ese día era el cumpleaños de Gorbachov, Jon Bon Jovi y un servidor. Para cortejarme, Fidel hizo un guatequito en la Casa de las Américas, y ahí nos vimos. Era el día en que los sandinistas perdieron las elecciones. Él me vio en ese estado de cabreo y se vino para atrás. Se produjo un silencio enorme.

—A usted ¿le sacan del país Gabo y William Kennedy?

—De la cárcel grande, que es la isla, salí en un avión Lear Jet de la presidencia de México, en 26 de agosto de 1994, junto a Gabo, resultado de las gestiones del escritor William Styron, el propio Gabo, y los presidentes Clinton, Salinas de Gortari y Fidel, este último a regañadientes.

—¿Fidel le ha leído?

—Mi libro se lo sabe de memoria. Me respondió retocando el libro-entrevista que le hizo Ignacio Ramonet, sin citarme, y luego publicó dos libros más, “La victoria estratégica” y “La contraofensiva estratégica”, de lo mejorcito que ha hecho. Siempre me decía que quería retirarse para ponerse a escribir. Pero, en su silla de ruedas, se ha dado cuenta con tristeza de que escribir no sustituye a la acción. Todo escritor es un vagabundo y él no, él es un gallito. Me tiene hackeado hasta los mismísimos cojones, esto que estamos hablando, tú no sabes lo que te espera...

—Usted sí, claro, como ha trabajado en los servicios secretos...

—¡Los servicios secretos! ¡Esa historia! No sabe cómo disfruto yo con esa leyenda, ja ja ja...

—¿Usted qué hacía exactamente?

—De periodista y escritor. Soy el único tipo en Cuba que no ha trabajado jamás para... bueno, es que allí todo es un órgano del Estado, y yo estaba en el diario Granma. Allí hasta los órganos sexuales son del Estado...

—Ya que lo menciona, en el libro se ve cómo recientemente los funcionarios digitalizan antiguas grabaciones en vídeo de encuentros sexuales de políticos...

—¡Sí, eso sobre todo! Tú no temples jamás en Cuba, amigo, que te miran por el agujerito...

—¿Y qué hay de las cintas sexuales de García Márquez?

—Me ha caído toda la prensa mundial encima por ese tema. Vayan a preguntar a quien lo dijo exhibiendo una total falta de ética (Arcadi Espada) o a los dueños de las cintas.

—No me dice nada más...

—No le quiero embarcar en eso. Pero, desde los tiempos de Kennedy, que los cubanos tienen los culos enlatados de todos los diplomáticos yanquis. Y no yanquis, es que son todos. Cuando apareció la técnica del vídeo fue una bendición, no había que revelar los negativos, y ahora con lo digital es aún más fácil.

—¿Todo esa parte del libro es real?

—Todo. La Revolución cubana es todo conspiración, un fenómeno en el que nada de lo que aparece en la superficie es verdad. Es la engañifa. En la superficie, el Che es un santo, y en realidad estaba loco por la muerte. Las broncas entre Fidel y el Che son brutales.

—Impresiona la frialdad con que Fidel o Raúl matan, a veces en cantidades industriales.

—Eso es más Raúl que Fidel, está más en él. Algunas decenas, no más... En Europa sí lo hacían ustedes más industrialmente.

—Todo lo que se habrá callado usted...

—¡Si casi hice mil páginas! Ya haré más libros...

-¿Y Fidelito, el hijo de Fidel?

—Lo educó Raúl, como a todos los hijos de Fidel que no son de Dalia, excepto Alina. En el 1993 o por ahí, a Fidelito, que estaba protegido en una campana de Faraday y no sabía nada de la vida, lo nombraron presidente de la comisión de energía atómica... pero descubrió la belleza de las nalgas de la mujer, en vez de fijarse en los neutrones. Se volvió loco y comenzó a gozar. Fidel lo sustituyó, lo descojonó sin que le temblara la mano y lo tuvo diez años apartado en una casa en La Habana, con un bonito televisor y todas las comodidades. Al final, a instancias de varia gente, lo dejó ir saliendo.

—¿Cuántos hijos tiene Fidel?

—Trece o quince, no le puedo dar el número exacto, todo lo hace por docenas.

—Va citando a las parejas de Fidel. ¿Cuál fue la mujer de su vida?

—Mirta Díaz-Balart, que lo quería mucho. Se separaron. Ahora se acaba de morir otra amante, la madre de Alina, una belleza de mujer... Mirta era angelical, muy dulce e infeliz.

—¿Fidel y usted cómo se conocieron?

—Somos amigos desde que estaba en la sierra. Me parecía que algo iba a pasar, que él traía algo en la bola. Él me pone la vista encima, negativamente, en 1968 cuando gané el premio Casa de las Américas con el primer libro disidente que se publica en Cuba. Pero no formé ningún lío. Hubo un enorme debate en el jurado. Jorge Edwards y otros emborracharon a Claude Couffon en el bar del Habana Libre y así consiguieron que firmara el acta donde me daban el premio.

—Heberto Padilla tuvo más problemas.

—Nueve meses después de mi premio, le dan otro a Padilla, por “Fuera de juego”, y él sí hablaba con extranjeros, quería el poder, se postulaba para ministro de cultura... era una presa fácil y Fidel se relame y dice: “Este es el hombre”. Padilla sirvió su cabeza en la mesa.

—¿Trató a Haydée Santamaría?

—Sí, la historiografía cubana dice que al novio de ella le sacaron los ojos y se los llevaron a la chica en la mano. Se suicidó, le dijo a Fidel que tenía problemas con Armando Hart pero él no la apoyó. Había tres instituciones de la cultura cubana con las que no podía meterse nadie: el ICAIC con Alfredo Guevara, la Casa de las Américas con Haydée y, la tercera, el Ballet Nacional, con Alicia Alonso. Todo lo demás era pasto de los servicios de seguridad.

—¿Quién mató al Che Guevara?

—Fidel le volvió la espalda y lo enviaron a la muerte. Tengo información exacta sobre eso.

—¿Es usted de izquierdas o ya no?

—Yo soy un escritor, eso es lo esencial. Ser de izquierdas o de derechas me puede inhibir a la hora de expresarme, por si lo que digo sirve o daña a la causa. Quizás un escritor siempre sea de izquierdas porque es un disconforme.

—¿Podrá pronto visitar Cuba?

—No me interesa.

—¿Por qué?

—No conozco las islas Seychelles, esa es la principal razón. ¿Para qué ir a Cuba, que me conozco de memoria, pudiendo ir antes a las Seychelles, ¿no cree? Hombre, si me hacen una buena oferta y me pagan para promocionar el turismo…

—¿Están cambiando las cosas?

—Totalmente. De todos modos, hagan su dinerito y sus negocios pero el poder es de los Castro eternamente...

—¿Eternamente?

—Ya lo verán. ¿Cuándo termina una revolución? Nunca. La revolución francesa, la china, la americana... son procesos que nunca se detienen, como el universo. Nosotros, en el mundo occidental, vivimos en la revolución francesa. Los grandes avances en legislación laboral son el resultado de la revolución de octubre. La única que no ha producido na más que guapería es la revolución cubana.

lunes, 14 de diciembre de 2015

AARON FUENTES


Octubre o noviembre de 1999

14 de diciembre de 2015 a las 10.30 AM (EST)


Me hizo mejor persona

sábado, 7 de noviembre de 2015

“La transición en Cuba
será relampagueante”

El escritor considera que EEUU no permitirá cambios
políticos bruscos en la isla.


Norberto Fuentes en una foto tomada
en Madrid en 2004. (Santi Burgos)
Juan Jesús Aznarez en El País
6 de noviembre de 2015

Norberto Fuentes anticipa una transición económica “relampagueante” en Cuba cuando Fidel y Raúl Castro desparezcan, pero cree que Estados Unidos no permitirá cambios políticos bruscos porque no quiere turbulencias ni amenazas de guerra civil al sur de la Florida. Autor de la novelada Autobiografía de Fidel Castro, reeditada en España por la editorial Stella Maris, se codeó con la cúspide revolucionaria hasta caer en desgracia.

Fuentes, de 72 años, fue detenido en 1989, en una causa que culminó con el fusilamiento de un grupo de jefes y oficiales, acusados de corrupción y narcotráfico, entre ellos su amigo el coronel Antonio de la Guardia, y el general Arnaldo Ochoa. Pudo salir de Cuba en 1994 gracias a la mediación de Gabriel García Márquez.

Pregunta. ¿Juega Fidel Castro algún papel en las negociaciones entre EEUU y Cuba?

Respuesta. Si sigue siendo el genio de la conspiración que fue, entonces él está manejando los hilos. Pero a la larga, Raúl resultó mucho mejor conspirador. Esperó todo el tiempo del mundo para sacarlo del juego.

P. ¿Se le mantiene informado?

R. Sí, desde luego. Y si no, él tiene Internet. Le encanta navegar. Desde que descubrió esta posibilidad, se hace muy difícil convertirlo en un [Antonio de Oliveira] Salazar.

P. ¿Cree también que Obama ha cedido mucho recibiendo poco?

R. ¿Qué ha cedido Obama, por Dios? Ese es el último reducto retórico de la vieja y gastada derecha cubana y de sus representantes republicanos. No veo cómo ese imperio colosal tenga nada que perder por negociar unas dádivas.


P. ¿La liberalización económica y social podría activar la apertura política?

R. No creo que sea el plan de las autoridades cubanas. No ocurrió en China, no ocurrió en Vietnam. En la antigua URSS ocurrió a medias, y mire el desastre que se armó. Hasta que llegó Putin y de nuevo puso “en orden” las cosas.

P. ¿Es posible que Raúl Castro tenga algún plan al respecto?

R. Todo eso ya no es un problema de Raúl, sino de los muchachones que vienen atrás. Van a tomar el poder en breve, así que ellos mismos nos dirán sus condiciones y mostrarán, más les vale, sus habilidades de negociadores, es decir, de comerciantes. ¡Y con el amor que le tienen a los dólares y a las empresas privadas, podemos augurar una transición relampagueante! Aunque, eso sí, desde el punto de vista económico. Desde el político, los primeros que se pondrán farrucos ante cambios estructurales demasiado violentos serán los americanos. No quieren turbulencias políticas ni amenazas de guerra civil al sur de la Florida. No se olvide de que quienes inventaron las migraciones salvajes, del tipo que ustedes están experimentando ahora en Europa, fueron los cubanos con el Mariel y después con Clinton, en 1994.

P. ¿Se registran contradicciones en el partido y la sociedad al firmarse la paz con el enemigo?

R. Siempre se han registrado contradicciones, y nosotros gozábamos con las contradicciones. Y era algo que Fidel, y ahora Raúl, me imagino, propiciaban a través de la Seguridad del Estado y de una institución llamada Opinión del Pueblo para mantenerse informado. Si no, ¿cómo diablos te vas a enterar de lo que se está moviendo en la calle? Y, desde luego, tomar las medidas inmediatas para controlar cualquier situación peligrosa. Donde yo veo, sin embargo, el asunto más escabroso de todos es en la inevitable desideologización del proyecto. A menos que apliquen la misma sabiduría de los chinos de darle a cada militante de su partido la tarea de hacerse millonario.

P. ¿Hay diferencias de enfoque entre Fidel y Raúl y entre los militares?

R. Entre Fidel y Raúl, sí. Permanentes. Eternas. Ofuscadas. Inevitables. ¿Los militares? No, hombre. Que se atreva el primero. Acuérdese del proceso del general Arnaldo Ochoa.

P. ¿Qué futuro le espera a la disidencia cubana si EEUU le retira su ayuda?

R. La disidencia y la contrarrevolución cubana es un negocio lucrativo y muy fácil de llevar, sobre todo si estás en Miami. Así que me parece muy bien que esos fondos procedentes de la generosidad del contribuyente americano se desvíen hacia programas más productivos.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

«Los Castro han ganado a EE.UU.:
acabarán muriendo en la cama»

Una entrevista de Carmen Muñoz en ABC

Norberto Fuentes, entre Fidel y Raúl Castro en la década de los ochenta.
(Copyright © 2015 Norberto Fuentes.)

Norberto Fuentes (d), con Gabriel García Márquez y Raúl Castro.
(Copyright © 2015 Norberto Fuentes.)

Raúl Castro y Norberto Fuentes (Copyright © 2015 Norberto Fuentes).

Norberto Fuentes y Fidel Castro (Copyright © 2015 Norberto Fuentes).


Norberto Fuentes (La Habana, 1943) se considera dos veces disidente: del exilio de Miami -donde reside- y del régimen comunista cubano. El autor de origen burgués, «metodista, boy scout y fan de Elvis» vio en la revolución castrista «una oportunidad única de tener una experiencia para escribir». Llegó a ser referente intelectual, amigo y confidente de los hermanos Castro, sobre todo en la década de los ochenta. Pero cayó en desgracia dos veces. La primera tras escribir «Condenados de Condado», «el primer libro disidente que se publicó en Cuba (1968)», recalca Fuentes. La segunda, y definitiva, ocurrió después de que Fidel Castro ordenase fusilar en 1989 a su amigo del alma el coronel Antonio de la Guardia, entre otros, en una trama de narcotráfico y corrupción (caso Ochoa) que marcó un antes y un después de la dictadura cubana. Norberto Fuentes fue entonces recluido en su casa, se declaró en huelga de hambre e intentó huir de la isla como balsero, hasta que medió Gabriel García Márquez y en 1994 pudo salir del país. «Yo lo único que quería y quiero es escribir. La bronca de Fidel conmigo era por motivos ideológicos, la del exilio conmigo es por intereses mucho más bastardos, la contrarrevolución es un negocio y yo no entro en eso», explica sobre su doble disidencia. Norberto Fuentes acaba de publicar la versión reducida de «La autobiografía de Fidel Castro» (Stella Maris), donde recurre a las confidencias del expresidente cubano, a fuentes de archivo y a testimonios orales para revelar intimidades y cómo pensaba en momentos cruciales el hoy anciano líder del castrismo.

—¿Cómo cree que Fidel Castro lleva el deshielo entre Cuba y Estados Unidos?

—Siempre estuvieron previendo esto, siempre lo quisieron. Es el objetivo final, el restablecimiento de las relaciones.

—¿Considera que la Cuba castrista ha ganado el pulso a EE.UU.?

—Sí, totalmente. También depende de a lo que llamamos ganar. Si resistir es vencer, llegar a los 50 años de un proceso en el cual la isla está destruida, la economía no tiene mucho que enseñar... Es una victoria personal, sobre todo de Fidel Castro. Vencieron en que se van a morir en el poder, en Cuba en una cama, sin que nadie los arrastre ni los cuelgue de una farola. «La relación entre los dos hermanos, por parte de Raúl, fue la de un golpe de Estado en estado latente»

—¿Prevé que el Congreso de EE.UU. levante pronto el embargo, como ha pedido Barack Obama?

—Es el momento de arreglar un problema por el que abogan desde hace tiempo mucha gente en EE.UU. La derecha, los congresistas cubanoamericanos lo que quieren es hacer negocio, todo es un problema de dinero.

—¿El embargo es la excusa que justifica muchas cosas en Cuba, como el subdesarrollo?

—No es que justifique, es una mecánica inherente de la revolución. El contragolpe, si tú me golpeas, yo avanzo. En el proceso de la revolución cubana fue definitiva la invasión de Bahía de Cochinos, consolidó el poder de Fidel Castro para siempre.

—¿Por qué cree que el Papa Francisco visitó a Fidel Castro en su casa, se entrevistó con Raúl Castro y no recibió a los opositores en su viaje a la isla de septiembre?

—Los opositores no significan nada, no tienen poder ninguno. Francisco es muy hábil políticamente. Es el «broker» de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. El Papa fue a verlo por otras cosas, no por el poder, porque Fidel no tiene ninguno. Fue a verlo porque quería tocar la historia. Es latinoamericano y conoce el escenario.

—¿Qué hubiera sido de Cuba si Castro no hubiera ordenado fusilar al general Arnaldo Ochoa en 1989, acusado de una trama de corrupción y narcotráfico?

—Fidel Castro delimitó hasta dónde estaba dispuesto a llegar y a hacer. Cuanto tú empiezas a matar a compañeros, las cosas son diferentes. Lo que me hace romper con Fidel Castro no es la revolución ni el camino que toma sino el camino que toma él. Fue hasta aquí llega mi compromiso contigo, que mataste a mi hermanito (su amigo Antonio de la Guardia), con razón o sin razón. «Fidel Castro tenía todo el poder del mundo»

—¿Fidel Castro era el capo del cártel de la droga de Ochoa?

—Iba a jugarse su poder haciendo de capo a 90 millas de Estados Unidos? No hubiera durado 53 años. Fidel Castro personalmente no tenía un centavo, el cártel de Ochoa tenía más dinero que la República de Cuba. Pero una cosa es el poder y otra el dinero. ¿Para que iba a meterse en algo peligrosísimo, en el que las ganancias son nada comparado con lo que él lograba? Él tenía todo el poder del mundo.

—¿Trabajó usted para los servicios secretos cubanos?

—Prefiero dejarlo en la leyenda.

—Describa a Fidel Castro, con sus defectos y virtudes.

—Inteligente, muy intuitivo políticamente, con una visión casi parapsicológica de lo que puede ocurrir, con mucha cultura política. Todo lo demás son defectos: vanidoso, obstinado a veces, deja las cosas inacabadas.

—¿Fue precoz en todo? En el libro explica que tuvo su primera relación sexual con una criada a los siete años.

—Le dijo a una periodista que perdió la virginidad a los 7 años. Luego yo reconstruí la historia verídica, fue con una criada que se llamaba Nereida.

—¿También fue un gánster precoz?

—Tenía que ser un duro entre los duros. Las circunstancias lo educaron así, no nació con una pistola en la mano. Él llegó a una universidad de gánsters precoces, donde era lo que primaba. El también fue un gánster precoz, si él no se hubiese armado no hubiéramos tenido a Fidel Castro.

—¿Fidel y Raúl Castro siguen teniendo grandes broncas o el hermano menor lleva totalmente las riendas del poder desde que el mayor enfermó en 2006?

«Las broncas entre los dos hermanos eran de coger palco»

—Eso está totalmente apagado. La bronca que yo publiqué en ABC, «De repente en el verano» (30-7-2010), fue la última que tuvieron los hermanos. Raúl le dijo: «O te dejo aquí mismo o no jodes más», y ahí se acabó Fidel Castro, fue su último intento. Las broncas eran de coger palco.

—¿Fidel Castro no destruyó a Raúl Castro porque era su hermano?

—Sí, eso dice él. Fidel siempre ha querido destruir a mucha gente de su alrededor. Con el caso Ochoa tuvo una bronca tremenda con Raúl porque era el que estaba más arrimado a la perestroika y con todo lo que llevó a Fidel a hacer el montaje de la Causa número 1. Le dijo: «No te fusilo porque tú eres mi hermano, pero eres el responsable de todo esto que está pasando». Raúl estaba entusiasmado con la perestroika, se entusiasmaba con todo lo que fuera quitarle a Fidel su poder. Por parte de Raúl la relación entre los dos fue la de un golpe de Estado en estado latente. Desde siempre. Ahora ya no, es todo lo contrario.

—¿Entonces en Cuba mandan Raúl Castro y los militares?

—Manda Raúl Castro, tiene claro que va a gobernar hasta que se retire; luego será problema de otros. Dentro de dos o tres años habrá un poder colegiado. Todos son militares. Es una revolución cuya característica fundamental es el carácter militar. Va a ser algo parecido a China. No hay ningún problema en la sucesión. Raúl se apoya en los militares, los está preparando, pero el poder es totalmente suyo. El poder de Raúl es la garantía de la vejez tranquila de Fidel, de que muera en paz.

—¿De quién era más amigo, confidente y referente intelectual, de Fidel o de Raúl?

—Yo era amigo de los dos, pero admiraba muchísimo más a Fidel. Con Raúl tenía un tipo de conversación, con Fidel tenía otro.

—¿Raúl Castro era más dado a hacerle confidencias porque bebía más?

—En un momento determinado creo que Raúl hasta se alcoholizó. No quiere decir que no sean personas muy inteligentes, muy hábiles, que por tomarse un traguito vayan a soltar... Son productores permanentes de confidencias para todo el que esté a su lado. Les encanta, sobre todo a Fidel, hablar de lo que han hecho.

«Este régimen no tiembla con nada, tiemblan los enemigos»

—¿Se guarda confidencias que harían temblar al régimen?

—Ese régimen no tiembla con nada. En esos casos de poder absoluto casi siempre las confidencias a quien ponen a temblar es a los enemigos o a los colaboradores. No a ellos dos, están por encima.

—¿Qué sucederá cuando Fidel y Raúl Castro mueran? ¿La sucesión está atada y bien atada?

—Sí, y más les vale. ¿Sabe quién va a ayudar enormemente, decididamente, a que no pase nada en Cuba? Estados Unidos.

—Raúl Castro ha manifestado que en 2018 se retira. ¿Convocará elecciones libres?

—Si llega vivo, se retira. Él ya cumplió su misión, si los nuevos en el poder quieren elecciones libres, es problema de ellos. Va a ser lo mismo porque ya en ese momento la lucha entre revolución y contrarrevolución dejó de existir. Da lo mismo que sea el canciller (Bruno Rodríguez) o (la disidente) Yoani Sánchez.

—¿Cómo ve a Cuba en una década? Con un sistema económico y político tipo Vietnam o China?

—Va a ser un emporio de riqueza, casinos y hoteles. Y en menos tiempo también. Vamos a terminar como comenzamos, solo que ahora vamos a terminar como marxistas-leninistas. Sí, el fin es el modelo chino o vietnamita, pero más sabroso porque estamos más cerca de Estados Unidos.

—¿Qué pasará con los cubanos de Miami?

—Vamos a ver si aprenden a despolitizar los negocios. Cuando los cubanos de Miami aprendan a despolitizar los negocios, las puertas de Cuba se les abrirán.

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Esta es la versión extensa de la entrevista de Carmen Muñoz publicada el 2 de noviembre de 2015 en el portal digital de ABC. Para ver en formato PDF la versión más corta publicada en la edición impresa cliquee aquí.