jueves, 28 de diciembre de 2023
Sin permiso
Tomado del blog Cuba y la Economía
26 de diciembre de 2023
Nueva etapa de la Revolución
Por Silvio Rodríguez
Estamos, aún tímidamente, tratando de superar el cataclismo económico —y sin dudas político— que desató la “ofensiva revolucionaria” de 1968, que “se les fue de las manos” en calado y propósitos a quienes la pusieron en marcha, según testimonios de algunos muy altos dirigentes.
En 1985 visité por última vez la URSS y, sin ser especialista político o económico, llegué a la conclusión de que aquello se estaba yendo a pique. Tres años después, viendo acercarse la debacle, un 28 de enero empezamos, en el busto de Martí en el Turquino, una gira que imaginamos sanadora y que titulamos Por la Patria. Luego de 35 conciertos, la concluimos en la Plaza de la Revolución.
Poco tiempo después de la desaparición de aquel socialismo Fidel le confesó a un periodista norteamericano que nuestro modelo ya no nos servía. Él tuvo el valor de reconocer su inexperiencia de los primeros años y nos dejó un decálogo presidido por la afirmación de que Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado.
Cuba ha tenido no solo que ingeniárselas para avanzar sino que también ha tenido que resistir invasiones, sabotajes, injerencias de todo tipo y un bloqueo histórico en crueldad y duración. No somos, como país ni como personas, lo que hubiéramos sido sin semejante hostilidad.
Aún así, creo que debiéramos saber ponernos por encima de traumas y condicionamientos. No olvidando, sino siendo capaces de aprender a superar aquello con acciones regeneradoras.
Todos sabemos que el núcleo principal del descontento es por el bienestar dañado. La salud, la educación, la seguridad de cientos de miles de familias que trabajaron con la esperanza de un futuro mejor. No hay ideología que se sostenga sin bienestar. Olvidar eso no sólo es insensato: es inhumano. Por eso todo lo que logremos en esa dirección es lo correcto.
Creo que nuestra primera meta es esa, por simple, por incompleta que pueda parecer. El bienestar del pueblo. Martí lo dijo de la manera más directa y hermosa: “Ganado tengo el pan: hágase el verso”.
Silvio
martes, 26 de diciembre de 2023
La luz y el ruido
La nota de Ago Edizioni:
Calvino afirmó: «El éxito de Norberto Fuentes (comparable al de un Beppe Fenoglio entre nosotros) se debe, además de a su rico humor, a haber sabido encontrar el modelo adecuado del género: El ejército a caballo de Isaac Babel, el escritor ruso de la guerra civil. No es casualidad que un rápido «homenaje a Babel» esté contenido en uno de los relatos del escritor cubano, que ya sabe que su forma de contar historias -como la de su maestro- no agradará a los celosos guardianes de la oleografía oficial. (Y así de hecho sucedió).»
Corría el año 1970, Norberto Fuentes acababa de completar su primera colección de cuentos que fue publicada en Italia por Einaudi. El mundo ha cambiado, ha pasado medio siglo, el régimen cubano se ha abierto y las categorías del siglo XX se desmoronan cada día más hasta perder sus formas originales. Sin embargo, leyendo los relatos de Fuentes, entre el capitán Descalzo y el Bunder Pacheco, entre los bandidos y los soldados, los agricultores y los ganaderos, todo parece haber permanecido inmóvil, igual. Hay una miseria humana en la guerra que nunca cambia, algo que afecta del mismo modo al alma de los hombres cuando empuñan un rifle. Los obtusos sentimientos de conquista que nublan el pensamiento otrora revolucionario de los conquistadores se mezclan con los pequeños deseos de quienes sufren la guerra, de los soldados que temen morir sin desayunar, incapaces de verbalizar un inconveniente que les ha causado, sin que estén preparados para afrontarlo.
La escritura de Fuentes es rápida, instintiva, agitada e impensada, un lenguaje que puntúa los disparos de los AK-47 en la selva cubana, imágenes que se suceden, fragmentos divididos por los límites de las historias pero que crean un fresco general que regresa al lector un espectro visual, como dice el propio Fuentes en la introducción inédita publicada en esta edición: «Tenía la habilidad de los dioses pero en el sentido contrario. Nombré las cosas por última vez no para crearlas, sino para presenciar su extinción. En cierto modo, éste era precisamente el destino de mi libro: ser un destello, un estallido de luz y ruido que inmediatamente se apaga.»
«Jefe, ¿y si ha llegado mi día? Quizás me maten en esta operación y todavía no lo sé. Me muero sin haber desayunado, jefe.»
Disidente del régimen cubano, en 1993 se vio obligado a exiliarse en Estados Unidos, donde se refugió gracias a la ayuda de Gabriel García Márquez y William Kennedy. Conocido y apreciado por numerosos intelectuales como Mailer y Cortázar, hoy reside en Miami donde continúa su actividad como escritor y periodista.
sábado, 16 de diciembre de 2023
Ni canonizada, ni redimida
jueves, 14 de diciembre de 2023
Gracias Raúl
En esta mañana de soles y de besos, nos reúne el cariño y la memoria de una gran mujer. Natalia Bolívar Aróstegui pertenece a una generación de mujeres cubanas que han dejado un surco en la Historia de nuestro país y con su valentía y su arrojo, quizá hasta la temeridad, nos dejan un legado de compromiso con nuestra gente y con la historia más reciente de la nación, que no debemos negar, y mucho menos, olvidar.
Emparentada con la más rancia aristocracia criolla y con algunas de las familias más ricas de la Isla, (sirvan como botón de muestra los nombres de dos de sus primas: María Luisa Lobo Montalvo y Carmencita Bacardí Bolívar), Natalia pertenecía además, a la más auténtica prosapia política, no sólo de Cuba, sino de todo el continente americano: ella venia de la rama cubana de la familia Bolívar cuyo más eximio representante fue el venezolano Simón Bolívar, el Libertador de las Américas. Tanto blasón hubiera aplastado a cualquier otro hijo de vecino, pero este no fue su caso. Al igual que su dilecto y predilecto amigo, Carlos Manuel de Céspedes y García-Menocal, jamás dejó de sentirse honrada sino por el más alto de todos sus títulos y apellidos: el de ser cubana, sencillamente cubana.
Como a tantos jóvenes de su generación le dolieron más los sufrimientos de la patria que la pertenencia a una élite social privilegiada, con méritos indiscutibles, incluso con una vocación de servicio, verdadera grandeza que no se hereda, sino que se hace propia cuando se la abraza con total dedicación. Y para que no quepa dudas sobre lo que quiero decir, a estas palabras les pondré nombres y apellidos. Cuba perdió cuando hombres como Julio Lobo, el tio Julio para Natalia, el zar del azúcar, el hombre que se propuso como meta que todo el azúcar cubana, estuviera en manos de los cubanos. El hombre que acopió la información para que Manuel Moreno Fraginal pudiera luego escribir su monumental estudio sobre la industria azucarera “El Ingenio”. Ese Julio que, pieza a pieza, logró reunir la mayor colección sobre Napoleón Bonaparte fuera de Francia. Muebles y objetos que le pertenecieron al emperador y muchas de sus cartas personales. El hombre que, cuando compró los últimos seis ingenios azucareros que sumaría a los once que ya poseía, dijo a su yerno banquero, que le hizo ver la temeridad de culminar un negocio tan audaz sin cubrir esa inversión con los seguros adecuados: ¿Y qué me puede pasar a mí para que no pueda yo terminar de pagar esta deuda? Julio Lobo acabaría pagando de su escuálido bolsillo de millonario arruinado, devenido en emigrante, aquellos ingenios que ya no le pertenecían.
Y otro tanto se podría decir de Goar Mestre, el visionario creador de una de las televisiones más creativas de toda la América, el hombre que junto con su familia creo ese edificio emblemático de la arquitectura cubana: el Foxa. O la familia Bacardí, dueños del Ron Bacardí, de fama mundial, que sobrevivió a la nacionalización de los 60, porque internacionalizó la compañía cuando, so peligro de expropiación por parte del dictador Batista, precisamente por el apoyo brindado a la revolución que desde la Sierra encabezaba Fidel Castro, ya habían radicado en Naseau la cabecera de la empresa. Y no ocurrió otro tanto con el judío cubano, mi dilecto amigo Rafael Kravec, miembro de una humildísima familia judía de Puerto Padre, de origen lituano, que acabaría encabezando una de las empresas más importantes de cosméticos del mundo: “Elizabeth Arden”. Como lo fue Roberto Goizueta de la mundialmente conocida Coca Cola. Los ejemplos podrían prolongarse casi hasta el infinito: den fe de ello los nombres de Celia Cruz, María Cristina Herrera, Gloria y Emilio Estefan o María Teresa Mestre, Archiduquesa de Luxemburgo, (por cierto, también prima de Natalia) cubanos y cubanas que en distintos campos triunfaron, dejando en alto el nombre de Cuba y su condición irrenunciable de cubanos. Sin olvidar a Jeff Bezos, cuyo padre cubano y santiaguero, fue parte importante de su éxito posterior en su archiconocida empresa “Amazon”. El rumbo que tomaron los hechos impidió que todos esos cubanos, y muchos más, pudieran florecer en Cuba, porque se traicionó el más genuino legado martiano. El de una patria con todos y para el bien de todos. Ellos perdieron a Cuba, Cuba los perdió a ellos: todos salimos perdiendo. Pero los responsables nunca han reconocido su error, nunca han pedido perdón. Ojala que llegue el día en que nos redimamos de este pecado de lesa Patria.
Para mí, entre esos nombres de los que sí lucharon por una Patria con todos y para el bien de todos, podría colocarse el de nuestra querida Natalia. Su militancia en el movimiento estudiantil revolucionario, la hizo parte de esa élite espiritual a la que pertenecieron muchos de sus amigos y amigas, quisiera recordar, al menos tres de esos nombres, los de Nati Revuelta, Teresita Bacallao y Fina García Marruz. Debo confesarles que mientras me preparaba para la Misa, otro nombre me asaltaba la memoria, el de la Mariana Grajales de esa generación: la santiaguera Rosario García, la humilde “Madre Coraje” de esa generación. La querida doña Rosario, por la que siempre he sentido un cariño filial y una profunda admiración, porque ella dio a la patria, como se debe hacer, sencillamente y sin aspavientos, esos dos patriotas enteros, esos dos héroes gloriosos de la patria y de la fe: Frank y Josué País. Para luego sufrir en carne propia su orfandad hasta la muerte: cuando se dio el giro hacia la intolerancia religiosa por el marxismo militantemente ateo, doña Rosario no quiso que su hijo sobreviviente retornara a Cuba. y luego le fue negado el permiso para ir a visitar a su tercer hijo exiliado, al que murió añorando poder abrazar.
No quiero que ustedes vayan a pensar que yo pretendo canonizar a Natalia. Estoy seguro que la primera en tirarme una trompetilla sería la misma Natalia, con su proverbial irreverencia, que en este día también quiero recordar, porque esta cubana de cuerpo entero llegó a usar, incluso con los más altos representantes del poder en este país, con el derecho que le daban su arrojo en la lucha y su fidelidad a los principios e ideales originarios de la lucha contra la dictadura batistiana, y en pro de una patria como la quería Martí, “con todos y para el bien de todos”. De las desviaciones posteriores no se les echa la culpa a los simples soldados que batallaron con tesón, sino a aquellos que desvirtuaron la fe de todos, llevando a las Patria por derroteros que hoy nos parecen fatales y frustrantes. Como le dijo el cardenal Jaime Ortega al Papa Juan Pablo II, en memorable viaje al Vaticano de todos los obispos cubanos: es muy triste contemplar a un pueblo que llora por sus sueños rotos y sus esperanzas fracasadas.
Como sabemos Natalia Bolívar no sólo fue una estudiosa del sincretismo religioso en Cuba, sino una creyente un tanto heterodoxa, de las religiones afrocubanas. Para algunos en la Iglesia fue motivo de cierto escándalo. Pero este es un tema muy complejo y un tanto espinoso. Todos sabemos que el sincretismo ha sido promovido por el gobierno como la verdadera religiosidad del pueblo cubano. Manera obvia de ningunear la fe católica y de socavar la pertenencia de la gente a una religión con vínculos y dimensión universales, que podría representar una alternativa ideológica y espiritual a la propuesta de un estado que ha sido, por bastante tiempo, y de muchas maneras, militantemente ateo. Con relación al final gracias sincretismo, recuerdo que la Iglesia, en algunos de sus más altos y lúcidos exponentes (y pienso concretamente en la acción pastoral del obispo Morell de Santa Cruz), que apoyó y él mismo promovió, las cofradías y cabildos “de pardos y morenos” como se decía en la época, para atraerlos a la Iglesia, colocando a los sacerdotes más valiosos y comprometidos en esta “pastoral de periferia”, para decirlo con los términos que utiliza nuestro Papa actual. La monumental obra de Leví Marrero “Cuba, Economía y Sociedad”, lo estudió y lo ilustra muy competentemente.
Natalia fue distinguida con condecoraciones y reconocimientos nacionales e internacionales. Quiero referirme de modo muy expreso a la Real Orden de Isabel la Católica con que la honró el Gobierno Español. Sabemos de su amistad con Cristina Barrios, cónsul con rango de embajadora de España en Miami y por su hermano Pablo, Cónsul General de España en La Habana, que tanto hicieron por la cultura cubana y por nuestro pueblo desde las dos orillas del Estrecho de la Florida, hoy representados aquí por Isabel, la viuda de Pablo. Hoy recordamos a muchos familiares y amigos de Natalia que hubieran querido estar acá. Quiero mencionar de manera especial a Consuelo Aróstegui, biznieta de ese cristiano ejemplar, médico y científico entre los más señeros de la patria: Carlos J. Finlay. Consuelo lleva años apoyando la labor asistencial de la iglesia en favor del pueblo cubano a través de Caritas-Cuba.
Natalia pidió expresamente a su familia que no aceptaran los homenajes oficiales que ella sabía le querrían ofrecer, como así fue… Y ellos han cumplido escrupulosamente con esa voluntad final de Natalia. Hoy están aquí, sus hijas Natacha y Bubi, su prima Rosa y Lupe, su doctora y ángel de la guarda de sus últimos años. Ellas y un grupo de amigos entrañables, y los peregrinos del Santuario. Esta Misa en el templo que la devoción del pueblo habanero levantó a la Virgen de Regla, patrona y reina de la bahía de La Habana es un reflejo de esa apertura a todos que caracterizó a Natalia. A todos sin exclusiones. De manera especial a Dios y a su santa Madre.
Bajo el manto de esta Virgen Morena a cuyos pies se reunieron los esclavos que llegaron a nuestra tierra y sus descendientes, y en ella se reconocieron como hijos amados; en esta Iglesia de pueblo, a un tiempo humilde y sin embargo tan bella, Natalia ha querido despedirse de nosotros y de expresar también su decisión de imitar a Jesús “que se despojó de su rango, pasando por uno de tantos” y que vino al mundo “no a ser servido, sino a servir”. Natalia tal cual era, con sus luces y con sus sombras y tal y como ocurre con el sol (“los desagradecidos sólo hablan de las manchas… los agradecidos hablan de la luz”, al decir martiano). En nombre de mi hermano Roberto Betancourt Castro, rector de este santuario y en mi propio nombre, puedo decir y digo: a todos nosotros Natalia nos honró con su amistad y nos hizo el inapreciable regalo de su cariño. Al despedirla hoy, la ponemos en las manos del Padre Misericordioso, a ella como fue: cubana excepcional y habanera reyoya. Que en Paz descanse su alma.
martes, 7 de noviembre de 2023
Los hijos del enemigo
Los hijos del enemigo es un testimonio veraz de uno de los hechos de mayor crueldad del régimen cubano, y un texto imprescindible de la reciente historiografía cubana. Respaldado por varias cronologías y desplegando un panorama de lo ocurrido en 1994 en La Habana, ofrece también un análisis de los mecanismos de fuerza y terror utilizados por el régimen de la isla para mantenerse en el poder. Con esta obra, su primer libro luego de llegar al exilio en 1994, Fuentes —según Alejandro Armengol en su ensayo «Crimen sin castigo»— continuó la tradición de denuncia de los escritores disidentes rusos y de otros países socialistas, de recopilación de datos sobre hechos represivos para luego lograr su divulgación mediante testimonios lúcidos y bien escritos. Se trata además del primer libro cubano publicado en la Internet, aunque, hasta el presente, no existía una edición impresa de la versión en español. Se trata, pues, de un rescate imprescindible. Se trata de no dejar que el crimen —y sus perpetradores— escapen en el letargo de nuestras memorias.
Por razones técnicas, ajenas a nuestra voluntad, fue imposible poner este libro a disposición de los lectores en la fecha prevista, el pasado 13 de julio, al cumplirse el aniversario del hundimiento del remolcador 13 de Marzo.
Para ir al sitio de Amazon cliquea aquí.
viernes, 20 de octubre de 2023
Díaz-Canel no tiene historia
"El gran problema de Díaz-Canel es que no tiene historia, en un país donde cualquiera tiene un montón de historias (…). Pero él pertenece a otra generación, esa es la generación que va a tomar o que ya está tomando o que ya tomó el poder en Cuba, una generación de tecnócratas supuestamente. (…) Es otra generación, con otras preocupaciones, con otros problemas, con otros objetivos. (…) Pero Díaz Canel quiere actuar en este mundo nuevo en las botas de Fidel Castro. No. Olvídate de los sacrificios y de la gloria porque eso ya no es tu mundo. Ese mundo ya pasó. El discurso tiene que ser nuevo, tiene que ser fresco".
lunes, 16 de octubre de 2023
Mao, Che y los mipymes
Creo que vale la pena que le tiren una ojeada a esto. No conozco otro texto más instructivo y adecuado para la comprensión de lo que está sucediendo ahora en Cuba y su repercusión en Miami, sobre todo en sus esferas financieras y
políticas. Es la transcripción de una conversación entre Mao y el Che. La recupero a propósito del debate actual sobre el auge de las llamadas mipymes —micros, pequeñas y medianas empresas— y del audaz evento que convocó en Miami a más de 70 empresarios cubanos procedentes de unos 8 000 de estos negocios que ya existen en Cuba. Quizá el texto ayude a redondear los conceptos y a lograr una visión más afilada para los futuros aproches con La Habana. El caso es que ya, tan temprano como el 19 de noviembre de 1960, quedaba claro que los comunistas —los que estaban al mando, quiero decir— se proponían incluir a los capitalistas en el sistema, y como una fuerza, digamos, de avanzada; y que, por otro lado, había un origen entendible en las precauciones, sino el rechazo, de los cubanos a usar los pesos pesados del exilio como compañeros de viaje, y mucho menos como inversionistas. En fin, y digo esto exclusivamente dentro de la campana de Faraday de mi confianza con los lectores, creo que no es nada conveniente para el discurso político desde el exterior, al menos de cara hacia los cubanos, de allá, que les pidas algo que, a lo que más se parece, es a la rendición. Cuando descubrí el documento y lo publiqué por primera vez —en su versión íntegra— como «Mao y Che en una nube» en este mismo blog el 10 de abril de 2016, proponía que se leyera sin prejuicios. Mantengo la propuesta.
El texto ha sido editado en esta ocasión al objeto de que la lectura se concentre en el asunto de nuestro interés.
Hora: 4:20 PM - 6:30PM, 19 de noviembre de 1960
Lugar: Salón Qingzhen en Zhongnanhai
Participantes: Del lado cubano - Jefe de Delegación y Presidente del Banco de Desarrollo Nacional, Comandante Ernesto Che Guevara, y otros miembros de la Delegación. Del lado chino - Zhou Enlai, Li Xiannian, Geng Biao, Shen Jian, Lin Ping.
Intérpretes: Cai Tongguo, Liu Xiliang
Registrador: Zhang Zai
Presidente Mao: Delegación cubana, bienvenida.
Guevara [“abreviado en el original como Ge”, no abreviado aquí]: Es un gran placer [para nosotros] tener esta oportunidad de saludar al presidente Mao [en persona]. Nosotros siempre hemos venerado al presidente Mao en nuestra lucha. Somos una delegación oficial, representando a Cuba, aunque los miembros de nuestra delegación nacieron en cuatro países diferentes.
Presidente Mao: Usted es argentino.
Guevara: Nací en Argentina.
Presidente Mao: ¿Dónde nacieron los otros miembros de la delegación?
Guevara: [Ramiro Fernando] Maldonado [Secretario General del Partido Social Revolucionario de Ecuador] es ecuatoriano, [economista Albán] Lataste es chileno, yo nací en Argentina, todos los demás nacieron en Cuba. Aunque algunos de nosotros no nacimos en Cuba, el pueblo cubano no toma a mal que no hayamos nacido en Cuba. Nosotros realmente defendemos la revolución cubana. Fidel [Castro] representa la voluntad de todos los latinoamericanos.
Presidente Mao: Ustedes son internacionalistas.
Guevara: Los internacionalistas de América Latina.
Presidente Mao: Los pueblos de Asia, los pueblos de África y todo el campo socialista los apoyan. El año pasado usted visitó algunos países asiáticos, [¿no es verdad?]
Guevara: Algunos países, como India, Siam [Tailandia], Indonesia, Birmania, Japón, Pakistán.
Presidente Mao: Con excepción de China, [usted] ha estado en todos los principales países de Asia.
Guevara: Por eso, ahora estoy en China.
Presidente Mao: Bienvenido.
Guevara: Nuestra situación interna aún no se había estabilizado cuando salí de Cuba el año pasado, por esa razón nos conducíamos cautelosamente con el mundo exterior, a diferencia de ahora. [Ahora] la situación interna se ha consolidado y podemos ser más resueltos.
Presidente Mao: La actual situación internacional es mejor que la del año pasado.
Guevara: La nación entera está unida, pero cada día los imperialistas esperan dividirnos.
Presidente Mao: Aparte de los obreros y los campesinos, ¿quiénes más se han unido a ustedes?
Guevara: Nuestro gobierno representa a los obreros y campesinos. Nuestro país todavía tiene una pequeña burguesía que tiene una relación amistosa y coopera con nosotros.
Presidente Mao: ¿No [hay] burguesía nacional?
Guevara: La burguesía nacional estaba básicamente compuesta por importadores. Sus intereses estaban entrelazados con los del imperialismo y estaban contra nosotros. [Por eso] los destruimos económica y políticamente.
Presidente Mao: Ellos eran burguesía compradora. No [deben] ser considerados como burguesía nacional.
Guevara: Algunos dependían completamente del imperialismo. El imperialismo les daba capital, tecnología, patentes y mercados. Aunque vivían en su propio país, sus intereses estaban entrelazados con el imperialismo; era el caso, por ejemplo, de los comerciantes de azúcar.
Presidente Mao: Los empresarios del azúcar.
Guevara: Ellos mismos. Ahora el negocio del azúcar ha sido nacionalizado.
Presidente Mao: Ustedes básicamente han expropiado todo el capital norteamericano.
Guevara: No básicamente, sino todo. Quizás algún capital ha escapado [de la expropiación]. Pero no es que no queramos [expropiarlo].
Presidente Mao: ¿Ustedes ofrecieron compensación al expropiarlos?
Guevara: Si [una compañía azucarera] nos compraba más de tres millones de toneladas de azúcar [antes de la expropiación], [nosotros] ofrecíamos una compensación entre 5 por ciento y 25 por ciento [del valor del azúcar comprado]. [La gente] no familiarizada con la situación en Cuba tiene dificultad para entender la ironía incorporada en esta política.
Presidente Mao: Según la prensa, ustedes devolvían el capital y las ganancias sobre 47 caballerías por año, con una tasa de interés anual de 1 por ciento.
Guevara: Sólo las [compañías] que compraban más de 3 millones de toneladas de azúcar eran compensadas. Si no habían comprado, no había compensación. Había dos bancos canadienses, relativamente grandes. No los nacionalizamos, y esto es consistente con nuestras políticas interna y exterior.
Presidente Mao: Es estratégicamente aceptable tolerar temporalmente la presencia de algunas compañías imperialistas. Nosotros también tenemos algunas [compañías imperialistas] aquí.
Premier [Zhou Enlai]: Precisamente, como el HSBC [Hong Kong and Shanghai Banking Corporation], cuya presencia es casi simbólica.
Guevara: Esos bancos canadienses en Cuba son lo mismo que el HSBC aquí.
Presidente Mao: Ustedes [deben] unir a los obreros y campesinos, es decir, a la mayoría.
Guevara: Alguna gente de la burguesía se puso en contra de nosotros y se unió al campo enemigo.
Presidente Mao: Aquellos que se pusieron contra ustedes son sus enemigos. Ustedes han hecho un gran trabajo en suprimir a los contrarrevolucionarios.
Guevara: Los contrarrevolucionarios realizaban actos de agresión. [Por ejemplo,] algunas veces, ocupaban unas cuantas islas, [en cuyo caso] los aniquilábamos inmediatamente después. Nada de qué preocuparse. [Nosotros] ejecutábamos a su líder fusilándolo cuando los capturábamos. Su equipamiento provenía de Estados Unidos y era lanzado en paracaídas.
Presidente Mao: Ustedes también capturaron varios norteamericanos [¿no es así?].
Guevara: [Ellos fueron] procesados inmediatamente y fusilados.
Premier [Zhou Enlai]: El gobierno norteamericano protestaba y ustedes respondían.
Presidente Mao: Ustedes son firmes. Sean firmes hasta el final, esa es la esperanza [de la revolución], y el imperialismo se encontrará en grandes dificultades. Pero vacilen y entren en compromisos, y el imperialismo verá que es fácil [lidiar con ustedes].
Guevara: En la primera etapa de nuestra revolución, Fidel propuso una forma de resolver el problema de la vivienda pública, porque el gobierno tiene la responsabilidad de que todos tengan una vivienda. Confiscamos las propiedades de los grandes propietarios de casas y las distribuimos entre el pueblo. Los pequeños propietarios de casas conservan sus propiedades como antes.
Presidente Mao: ¿Y después?
Guevara: Ahora estamos en la segunda etapa de la revolución, es decir, terminar con el fenómeno de la explotación del hombre por el hombre. En estrecha relación con la situación interna e internacional, estamos trabajando en la consolidación de nuestro régimen: erradicando el analfabetismo y el desempleo (que está en una condición particularmente seria), desarrollando el sector industrial y profundizando la reforma agraria.
Presidente Mao: Excelente. Ustedes han influido en América Latina, e incluso en Asia y África. Ellos serán influenciados en tanto ustedes hagan bien las cosas.
Guevara: Especialmente América Latina.
Presidente Mao: La pequeña burguesía y la burguesía nacional latinoamericanas tienen miedo del socialismo. Por un buen tiempo, ustedes no deberían apresurarse con las reformas sociales. Este método les permitirá ganarse a la pequeña burguesía y a la burguesía nacional de América Latina. Después de la victoria, fueron nacionalizados todos los negocios de Jiang Jieshi [Chiang Kai-shek] y los negocios que anteriormente pertenecían a Alemania, Italia y Japón pero que después pasaron a ser patrimonio de Jiang, eso permitió que el capital propiedad del Estado alcanzara el 80 por ciento de todo el capital industrial. Aunque la burguesía nacional tenía solo el 20 por ciento [de todo el capital industrial], empleaba a más de 1 millón de obreros y controlaba toda la red comercial. Nos tomó casi siete años resolver este problema. [Nosotros] les dimos empleo, derecho al voto, administración conjunta pública- privada y compra de participaciones, con la esperanza de resolver este problema. Esta solución [conjunta] les satisfizo y tuvo un buen efecto relativo en el exterior. Después de ver esta salida, pese a que la burguesía asiática no estaba completamente feliz, estuvo de acuerdo en que ésta era una forma aceptable de unirlos, y que estaba bien utilizar la política de compra de participaciones. El problema del sector artesanal urbano y la pequeña burguesía fue enfrentado, igualmente, por medio de las cooperativas.
Guevara: Debemos aprender de la experiencia de otros países, incluido China y otros países socialistas. En cuanto a la burguesía, le dimos respeto, trabajo y dinero, deseando que no abandonaran el país. También les dimos sueldos a los técnicos. Tradicionalmente, no tenemos industria artesanal, en consecuencia, no tenemos problemas en ese sentido. Hemos reunido a los desempleados en las cooperativas, las que en retribución les dan empleo.
Presidente Mao: Estados Unidos no quiere que Cuba tenga burguesía nacional. Este es el mismo caso de Japón en Corea y del noreste de China [por ejemplo, Manchuria], y el caso de Francia en Vietnam. Ellos no permiten que la gente local construya grandes plantas.
Guevara: Este hecho se asemeja a [a lo que pasó en] América Latina. A fin de destruir las fuerzas feudales, el imperialismo promovió la burguesía nacional. La burguesía nacional también podía pedir impuestos más altos a la importación. Pero no luchaba por los intereses nacionales; de hecho, está coludida con el imperialismo.
Presidente Mao: Tengo una pregunta. ¿La industria brasileña del acero está vinculada a Estados Unidos en términos de capital?
Guevara: Las principales fábricas metalúrgicas del Brasil fueron establecidas con capital norteamericano.
Premier [Zhou Enlai]: ¿Cuál es el porcentaje del capital norteamericano? Brasil produce 1.6 millones de toneladas de acero [anualmente].
Guevara: No está bastante claro el monto total del capital en la fábrica más grande de Brasil. Pero tecnológicamente depende completamente de Estados Unidos. Brasil es un país grande, sin embargo, realmente no existe diferencia sustancial entre él y otros países latinoamericanos.
[…]
Presidente Mao: Esas doce personas son las semillas. La temperatura en vuestro país es buena.
Guevara: [Cuba está] a 22 grados al norte.
Presidente Mao: Sus tierras también son buenas.
Guevara: Todas las tierras son cultivables. Se puede plantar árboles de coco en las zonas arenosas. Pero es difícil cultivar en las montañas.
Presidente Mao: Entonces [la población de] su país podría crecer por lo menos hasta 30 millones.
Guevara: La Isla de Java de Indonesia tiene como 50 millones [de personas].
Presidente Mao: Ustedes deberían agradecer a [General Rubén Fulgencio] Batista [y Zaldívar], de la misma forma que nosotros agradecemos a Jiang Jieshi. Él nos dio lecciones matando gente.
[Alberto] Mora [Becerra]: También estamos agradecidos con Batista porque él puso a más gente de nuestro lado.
Presidente Mao: Nosotros tenemos otro maestro: el imperialismo. Es nuestro educador constante. El mejor maestro es el imperialismo norteamericano. Ustedes también tuvieron dos maestros: Batista y el imperialismo norteamericano. [Hasta donde sé,] Batista está ahora en Estados Unidos. ¿Está pensando en una restauración?
Guevara: Los partidarios de Batista están ahora divididos en 5 facciones, que han elegido cinco candidatos presidenciales. Esos candidatos tienen puntos de vista diferentes unos de otros. Algunos se oponen a Batista, mientras que otros se
comportan más o menos como Batista.
Presidente Mao: Ellos no son rivales para Batista. ¿Qué edad tiene Batista?
Guevara: 60 años.
Presidente Mao: Nuestro Jiang Jieshi tiene ahora 74 años, anhelando todos los días con regresar a Beijing.
Mora: Todos esos 5 candidatos fueron dirigentes partidarios. La gente conoce sus nombres y ellos también anhelan todos los días regresar a Cuba.
[…]
Premier [Zhou Enlai]: La vida de cliente no es fácil.
Presidente Mao: Ahora los norteamericanos no quieren a Jiang Jieshi. Nosotros nos estamos encariñando con él. Los que son 100 por ciento pro-norteamericanos son peores que Jiang Jieshi, que sólo es 99 por ciento pro-norteamericano. Él todavía quiere conservar su ascendiente.
Premier [Zhou Enlai]: Eso es dialéctico.
[Comandante Eddy] Suñol: Creo que ustedes esperan que Jiang Jieshi regrese.
Presidente Mao: A condición de que rompa con los Estados Unidos, le haremos un lugar en nuestro gobierno.
Premier [Zhou Enlai]: Mejor todavía si trae, de regreso con él, a Taiwán.
Presidente Mao: Aunque parece que él no está interesado en regresar.
Fuente: Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, N° 202-00098-01, págs. 1-14. Según la versión en inglés para Cold War International Historic Project, de Zhang Qian.
Traducido para “Crítica Marxista-Leninista” por Jiang Yucmoi.
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