sábado, 30 de julio de 2022

De los archivos secretos de Norberto Fuentes: "Nunca digas morir"

El general de división Arnaldo Ochoa y Norberto Fuentes en el sector militar (cubano) del
aeropuerto internacional «4 de Febrero», Luanda, circa otoño de 1988.
(Copyright © 1988, 2022 by Norberto Fuentes)

Por Jorge Dávila Miguel el 27 de julio del 2022 en CNN en Español.

La figura La figura de Fidel Castro y la Revolución cubana son inevitables en la historia mundial. Las opiniones sobre la política revolucionaria, sus actos y sus consecuencias, tanto dentro de Cuba como en el exterior se parte en dos ácidas vertientes: la admiración a Fidel o la condena a Castro. Hoy, su legado pervive en el mismo dominio donde el líder siempre prefirió jugar: la confrontación. El legado del Comandante y su Revolución siguen vigentes, para bien o para mal. Tal vez porque ha sido el gobernante latinoamericano con más impacto mundial, desde Latinoamérica hasta África, desde Washington a Moscú, y desde el Medio Oriente hasta el Asia, en la sangrienta guerra de Viet Nam.

Cientos de libros se han escrito sobre el cubano, Anne Marie Geyer tituló el suyo El Patriarca de las guerrillas, hay otros sorprendentes, como Fidel y la religión, de Frei Betto, hasta llegar a lo despampanante, como los Yoga Sutras de Fidel Castro, de John Curl, promotor de la “alquimia revolucionaria” y que en su libro reúne 51 aforismos poéticos “condensados de la sabiduría de los maestros de yoga y el socialismo”. Geyer entrevistó muchas veces a Castro, Betto le hizo una larga entrevista y Curl, jamás habló con Fidel ni una palabra. Y así se prolongan los libros sobre el revolucionario cubano y sus hechos. Con entrevistas, relatos e imaginación.

El sello editorial Cuarteles de Invierno acaba de lanzar Nunca digas morir de Norberto Fuentes, conocido como el cronista de la Revolución cubana. Fuentes abandonó Cuba en 1994 después de haberse declarado en huelga de hambre —como su última protesta en suelo cubano— por el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa y el coronel Antonio de la Guardia en 1989. Fuentes vivió en Cuba, primero como un simple joven periodista revolucionario, y mucho más tarde como escritor cercano a Fidel y Raúl Castro, todas las etapas del proceso revolucionario. Hasta su exilio rumbo a México, en un avión enviado especialmente por el presidente Carlos Salinas de Gortari. En 1993 Fuentes había intentado escapar en balsa, pero fue detenido. Al año siguiente, gracias a la intervención directa de Gabriel García Márquez — quien lo acompañó en el vuelo—, William Kennedy, Norman Mailer y William Styron, pudo abandonar la isla.

Nunca digas morir, es un apasionante relato de los hechos, a menudo desconocidos, de la Revolución cubana. Comienza en 1959. No se centra en la personalidad de Fidel Castro, sino novela las consecuencias no siempre victoriosas, de la capacidad insurreccional y conspirativa del mandatario. Con la excepción de los realizados a sus espaldas, como el ataque al cuartel militar argentino de La Tablada, en enero 1989, organizado por el guerrillero Enrique Gorriarán Merlo, y apoyado en secreto por el general de División Arnaldo Ochoa, Héroe de la República de Cuba[i] entonces jefe militar de la Misión cubana en Angola, y antes de la Misión militar cubana en Etiopía durante la guerra del Ogaden. El ataque a La Tablada influiría en la sentencia por traición y posterior fusilamiento del general.

Fuentes no emite opinión alguna sobre los hechos relatados en las 311 páginas del libro. Su redacción es sucinta, clara, fibrosa. Para que el lector sea absoluto dueño de su lectura y sus conclusiones. No sobra nada ni falta nada para una lectura que invita a continuarlo hasta la última anécdota, extraída del amplio archivo documental que cita el autor en su prefacio, y perfilada con la ayuda de la “actual difusión en Cuba de los teléfonos celulares [que] me permitió el acceso a los viejos compañeros y al precioso caudal de sus historias” explica el autor en el prefacio. He aquí algunas:

1974, operación conjunta en Isla Dawson, Magallanes chileno, para rescatar a prominentes figuras del gobierno de Salvador Allende, depuesto en 1973. Se acordó en reunión secreta de Leonid Brezhnev y Fidel Castro “que debe haber ocurrido al caer la tarde del primero de febrero” en la mansión de protocolo donde se alojaba el soviético, asegura Fuentes. En dicha operación participarían las Tropas Especiales, y la Spenatz soviética. Se incluirían para el seguro transporte de los liberados, tres submarinos nucleares PLARK —670 pertenecientes a la Armada Soviética. Breznev, a sus 68 años, metido a guerrillero. Entusiasmado por Fidel.

En octubre de 1974, llegan al puerto de Haiphong equipos de construcción comprados por Cuba en Japón. Veintitrés ingenieros militares cubanos, junto a vietnamitas, comienzan la pavimentación de la estratégica ruta Ho-Chi-Minh. A finales de abril de 1975 se habían pavimentado 2,420 kilómetros de carretera, de ellos 1,170 entre cordilleras y montañas.

En 1991, al oeste de La Habana, muy cerca de la unidad militar donde acampa la famosa “Brigada de Estudio” soviética, existe una de las grandes represas en la provincia. En el fondo del agua, perfectamente conservadas en grasa, se descubren tres contenedores repletos de armas occidentales. Ya ha sido fusilado el general Arnaldo Ochoa. ¿Quién las puso allí? ¿Qué propósito tenían? Así, durante dos tercios de su libro, el autor revela, o amplia y explica, las acciones revolucionarias de El Patriarca de las guerrillas, de Ann Marie Geyer. Junto a sus fieles unidades de elite.

Fuentes, a quién conozco personalmente, es un escritor abandonado a su libertad intelectual. Escribe a contrapelo del exilio cubano en Miami y del poder político en la isla, porque narra solo censurado por su oficio y la veracidad de los hechos que cita. Y eso no gusta en ningún extremo. En 1968 ganó el premio Casa de las Américas, con Condenados de Condado colección de relatos sobre la guerra del Escambray[ii] que provocó el rechazo de Fidel Castro y le deparó por años el exilio intelectual en su propia isla.

En el hilo narrativo del reportaje-novela de Norberto Fuentes están siempre presentes, desde principio a final, los hermanos Antonio y Patricio de la Guardia[iii]. Es un homenaje íntimo a sus amigos, cuyo lema era "Nunca digas morir", y que ahora titula este libro esencial para conocer, de las operaciones militares y conspirativas, las luces y sombras de la Revolución cubana.

[i] Despojado de ese honor en 1989, durante el proceso militar en su contra.
[ii] Guerra que tuvo lugar en esa región montañosa de Cuba, y que duró hasta 1965, con la victoria del gobierno cubano.
[iii] El coronel Antonio de la Guardia fue fusilado el 13 de Julio de 1989. El general Patricio de la Guardia fue condenado a 30 años de cárcel. Se le concedió licencia extrapenal (libertad condicional) en 2006. Actualmente se encuentra libre, pero el Estado cubano no le ha otorgado oficialmente, después de 33 años, el cumplimiento de su condena.


Esta es la versión revisada de NODAL (28/07/22) y CUBAENCUENTRO (29/07/22).

jueves, 28 de julio de 2022

Gracias, Rafa

Norberto Fuentes entrevistando al piloto Tte. Danacio Valdéz. Luanda, 11 de noviembre de 1981.
Norberto Fuentes entrevistando al piloto Tte. Danacio Valdéz. Luanda, 11 de noviembre de 1981.

EL LIBRO DE NORBERTO FUENTES

Por Rafael del Pino*

El libro de Norberto Fuentes me parece extraordinario. Su título Nunca digas morir acaba de ser publicado. A pesar de ese título tan singular es una gran contribución a la historia cubana tan abusada y tergiversada. No hay aquí la visión del analista que coloca su método sobre la realidad para obtener una respuesta más o menos científica. No, Nunca digas morir es el resultado de una investigación seria y minuciosa de acontecimientos trascendentales ocurridos en mas de medio siglo del huracán revolucionario que ha azotado a nuestra desgraciada nación. En su magnífico estilo ágil y concreto. Su importancia procede de su meticulosidad e infatigable persistencia en la investigación histórica.

En innumerables ocasiones nos encontramos en el teatro de operaciones de la guerra de Angola. En una oportunidad en que los sudafricanos nos derriban un MiG-21 tengo que viajar a ese país para realizar la investigación de lo ocurrido. Al llegar al hospital en Luanda donde se encontraba el teniente Danacio Valdéz que había sufrido lesiones al eyectarse del avión, me encuentro la sorpresa que ya Norberto se había adelantado y estaba entrevistando a Danacio.

Ese es el mismo Norberto que hoy nos ofrece tan magnífico trabajo.

Gracias, Norber.

* Publicado en CUBAENCUENTRO el 25/7/22.

viernes, 22 de julio de 2022

El archivo cubano de Hemingway


De la página de RTVE (Radio Televisión Española) del 21/07/22. Entrevista con Teresa Montoro, del programa Hora América, de Radio Exterior de España.

Ernest Hemingway nació el 21 de julio de 1899 en el estado de Illinois, Estados Unidos. Escribió obras como Fiesta, Adiós a las armas, Por quién doblan las campanas o El viejo y el mar, por esta última recibió el Premio Pulitzer en 1953. El Premio Nobel de Literatura lo ganó en 1954. Cuando se cumplen 123 años de su nacimiento, lo recordamos a través de diferentes anécdotas y aspectos de su vida que se han contado en diferentes programas de Radio Nacional de España.

Sigue un segmento de «Norberto Fuentes publica Hemingway en Cuba en España», del 09/01/2020.

«Fidel [Castro] ha vendido ese archivo [de Hemingway] como 200 veces», contaba el periodista y escritor cubano Norberto Fuentes, autor de Hemingway en Cuba, en Hora América.

«Él después cuando se enfada conmigo, decide que los mismos documentos que yo había publicado en el libro vendérselo a los americanos. Cuando veo la noticia en The New York Times, les digo, “Señores, estos documentos famosos están publicados hace 20 años en inglés en la edición del libro Hemingway in Cuba, by Norberto Fuentes, que soy yo, un servidor”.»

Oigan la entrevista aquí. Se van a divertir.

domingo, 3 de julio de 2022

En los archivos secretos de un escritor

 
Anuncio de la publicación de Nunca digas morir. En los archivos secretos de un escritor. Se los recomiendo. De verdad. ¿Se acuerdan de Dulces guerreros cubanos? Pues por ahí van los tiros. Estoy convencido que este es uno de mis mejores libros y con una cantidad de información desconocida que los debe cautivar. Incluso tiene episodios que muchas veces dudé si dejarlos o no en este libro porque muy fácilmente podían convertirse en novelas, como la operación comando que Fidel convenció a Brezhnev de acometer en Islas Dawson para liberar a los prisioneros del golpe de Estado de Pinochet, o el desastre del ataque de Gorriarán Merlo y su gente a La Tablada, en Argentina, en un operativo organizado con Arnaldo Ochoa a espaldas de Fidel. Está en Amazon. Léanlo. Me van a dar la razón.

La nota de presentación para Amazon.
Una historia que sedujo a la opinión pública mundial y que todos creíamos reconocer de inmediato por sus imágenes, por su sola mención, fue en realidad un engranaje de conspiraciones y acciones secretas y un prodigio de organización que desde su puesto de mando clandestino montó un aparato de operaciones políticas, militares y administrativas que se extendió durante décadas por toda América, África, Medio Oriente y hasta la legendaria ruta Ho Chi Minh de Vietnam. Y este libro, precisamente, devela muchos de esos —֫inesperados, desconcertantes, asombrosos— episodios. Y es también, en paralelo, la biografía de dos héroes genuinos que fueron destruidos, sin piedad, por el propio proceso cubano: los hermanos Antonio y Patricio de la Guardia. Una obra sin lugar a dudas reveladora a la vez que, como siempre en el caso de Norberto Fuentes, una nueva labor of love sobre una época y unos hombres que no por gusto le valieron el título de «el cronista de la Revolución cubana».

lunes, 20 de junio de 2022

lunes, 13 de junio de 2022

Cuando los dioses tienen sed

 
Orden Número 84/2022
Del Consejo Superior de la Defensa y Soberanía de la República de Cuba.

Se asciende a General del Pueblo de Cuba
Al General de la Constancia Revolucionaria de Cuba Patricio de la Guardia Font

Por sus méritos y altruismo en la Defensa de la Patria e integridad para con ella.
Consejo Superior de la Patria
A los 6 días de junio del 2022.

Una broma, por supuesto. Cosa de viejos. Se lo envío el excapitán Guillermo Julio Cowley «Willy» a través de WhatsApp a su antiguo jefe Patricio de la Guardia (exgeneral) con motivo del 61º aniversario del Ministerio del Interior, el conocido Minín, este 6 de junio. Pero no son días fáciles para el Patri. Después de 30 años de cárcel por un delito aún por establecer y sometido por los muchachones que sustituyeron a hombres como él en el mando de la otrora orgullosa institución y además del fusilamiento de un hermano mellizo (ejecutado por los mismos nuevos muchachones), tiene que prepararse para que, a pocos días de la conmemoración de aquel episodio, es decir hoy, cuando escribo, 12 de junio de 2022, desfile por su memoria el instante en que uno de sus amigos, el general de división Pascual Martínez Gil, le diga en su despacho de viceministro primero del Interior, piso 7 del Edificio A del Ministerio (el del relieve escultórico del Che en la fachada), que los dos compañeros presentes a su espalda le van a conducir a Villa Marista, y agregue la pregunta de rigor de si está armado y él tengas la candidez («honestidad», creo que pensó) de decirle que sí, que el 38 bulldog en la tobillera, y tan contento que hubieras estado porque eran las vísperas de su cumpleaños (a Tony ya lo habían arrestado en la misma oficina de Pascual, cuando te tocó tu turno, una media hora antes).

Siempre tan alegres, cómo gozaban todos sus arreos militares, mochilas, Kalashnikovs, cuchillos MK2 Camillus, granadas, barba a medio afeitar (imprescindible en el «porte y aspecto» de unos comandos que se respeten), hilos de degollamiento, botas Corcoran, espejuelos de aviador (no menciono marca), relojes submarinos (tampoco menciono marca) y la introducción en el teatro de operaciones cubano como pantalón de campaña de los invencibles jeans Levis. En este sentido, en el de convertir las operaciones especiales en un acto sublime, y en cada gesto y atuendo en un detalle de elegancia, el indiscutible era el mayorcito de los mellizos: Tony. ¿Ustedes no lo han visto en la portada de Dulces guerreros cubanos? Ese no es un hombre que hace fuego en ráfaga continuo —«manguerazo» como le llamaba Fidel Castro, que se auto proclamaba inventor de esa modalidad de tiro— hasta agotar los 40 proyectiles calibre 7.62 trazador de un cargador de ametralladora ligera RPK adaptado al AK-47. Eso es ballet. Miren. Miren la foto. Qué manera de ser bonito ese muchacho. Era bonito hasta tirando a matar.
 


Siempre guardaré un reconocimiento especial para Tony, el veterano de Tropas Especiales, que —en víspera de mi aterrizaje en Angola— me proporcionó una especie de adiestramiento teórico para la supervivencia en condiciones de «territorio inhóspito», además de medias de lana, botas de infantería y un consejo: «Lo principal, Norber One, es mantener sanos los pies y vaciar las tripas cada mañana.» Era el ideal, explicaba. No presentarse en misión de combate con el estómago cargado. Es la condición principal para iniciar una marcha o abordar los helicópteros. «Ligero, Norber. Ligero. Óyeme lo que te digo. Always light. Los pies, igual. Que te permitan llegar a cualquier sitio, emprender las caminatas. Lavados. Entalcados.» Sin embargo, muchos de estos preciosos conocimientos para la lucha de supervivencia en la selva —«jungla», según él— no tuvieron necesidad de aplicarse, aunque las medias y las botas sí resultaron de suma utilidad. Aquellas botas eran un tesoro. Unas Corcoran legítimas. Duraron como dos años de campaña. Y allá abajo. En las tierras del fin del mundo. La partiste, broder. La partiste completo.

Se convirtieron en unos expertos, si bien Patricio más exigente, justamente acentuado por un rostro de trazos agudos, de nariz afilada, un aguilucho con las huellas del acné juvenil, y Tony un bohemio y un soñador al que a veces costaba lo indecible devolverlo a este mundo. Tú sentías como se volvía ingrávido a tu lado. Se disparaba a soñar con los ojos abiertos no importa que los obuses le picaran a una cuarta. Dice Patricio que no hay noche que Tony deje de aparecérsele en sus sueños. Puedes ustedes preguntarse ahora cómo habrá sido para Patricio de la Guardia la experiencia de ver cerrarse los dos portones de hierro de la prisión de Guanajay donde Fidel Castro habría de virtualmente lapidarlo durante 30 años. Acababa de cumplir, con su hermano, 51. Han pasado 33 años desde entonces. Hoy cumple 84. En el caso de Tony, los números dejaron de tener sentido práctico. Arrestado el 12 de junio hacia las 8.30 PM y fusilado el 13 de julio un poco después de la medianoche. Me pregunto cómo habrá sido el intercambio de miradas con Arnaldo Ochoa, si es que les dieron chance. Dicen que Ochoa fue el último de los cuatro. ¿Y qué consuelo podría haberle brindado Arnaldo a Tony con su desmedida arrogancia y el inusitado desprecio por la vida que mostró durante todo el proceso? Por su parte, Amadito Padrón, el subordinado de Tony, le suplicaba a gritos: «¡Tony, por Dios, no dejes que nos hagan esto!» Y Jorge Martínez, el infeliz capitancito ayudante de Ochoa, trataba de escapar en carreritas cortas que eran detenidas por unos forzudos miembros de las Tropas de Prevención (la Policía Militar cubana) tratando de ganar distancia del poste de ejecuciones mientras el fiscal Juanito Escalona y el jefe del pelotón, el todavía coronel Tomás Mesa (que pronto habría de aplicarle el tiro de gracia), le decían en turnos alternativos: «Compórtese, Martínez.» La historia universal de la infamia tuvo la duración de un mes.




Arriba: En el área cubana del aeropuerto de Luanda, verano de 1988, desde la izquierda, con barba, Alcibiades Hidalgo, jefe del despacho político de Raúl Castro; Jesús Arbezús, funcionario de alto rango de la cancillería cubana; el general Patricio de las Guardia, jefe de la Misión Especial del Ministerio del Interior en Angola, y el coronel Antonio de la Guardia, jefe de la dependencia MC de la Inteligencia Cubana.

Abajo: Sobremesa con el general Ochoa en la residencia de Patricio en Luanda, probablemente en diciembre de 1987.

Las cinco capturas de video y las dos fotografías: Copyright © 2022 by Norberto Fuentes. Prohibida la reproducción.




martes, 12 de abril de 2022

El cuarto fusil

En uno de sus mensajes alambicados y vacíos de todo significado, el presidente Díaz-Canel informó que el general Rafael Moracén Limonta había fallecido el pasado viernes 25 de marzo. El titular de Granma: «Díaz-Canel: El valor y la ética de los internacionalistas cubanos crecieron junto con la leyenda del bravo Quitafusil.» ¿Entendieron algo? Nada. No se entiende nada.

Una historia tan jugosa y en lo que la convierten. Pues déjenme decirles que muchos años antes de alcanzar los grados de general, Moracén ya era reconocido por el nombre de Quitafusil. Era uno de los negros cubanos movilizados con el MPLA. Era alto, de verdad que negro pero de mediana intensidad, y su especialidad, aseguraban, era arrebatarle las armas al enemigo. Fue el único combatiente del MPLA que le quitó el arma a un portugués durante toda la guerra de liberación. Fue en medio de una refriega con una patrulla colonialista que él mismo recordaba como «un intercambio muy jodido de plomazos», que duró pocos minutos y del que el enemigo se retiró apresuradamente con varias bajas y un desconcertado portugués al que había sido despojado de su fusil alemán G-3 en pleno combate. Lo hacía de un manotazo. Se valía de la noche y de lo que él mismo llamaba su camuflaje natural. Mientras no se riera y enseñara sus dientes, el botín estaba garantizado. No había Dios que lo detectara mientras se arrastraba hacia el parapeto enemigo.

Ya había arrebatado tres fusiles durante la lucha contra Batista en la Sierra Maestra y ya desde entonces lo llamaban Quitafusil.

Probablemente sea una de las únicas dos leyendas auténticas —junto a la de El Caballo de Mayaguara en el Escambray— surgidas de manera espontánea dentro de las filas de los combatientes de la Revolución Cubana. Su único motivo de queja —su «berro»— cuando cogieron el fusil para exhibirlo. «No entendía», según el capitán Jorge Risquet, «porque su concepción guerrillera traída de la Sierra Maestra no era compatible con un fusil empleado para exhibir en vez de para combatir. Aunque en esa época ya estábamos estabilizando el suministro de armas para los angolanos.»

El fusil se convirtió en un símbolo, una verdadera reliquia, por lo que Moracén tuvo que entregarlo a los grupos políticos de la organización que lo exhibían en los destacamentos guerrilleros. Quitafusil, desde luego, se molestó, «se berrió» como ya hemos dicho. «¿Un hierro para mostrarlo a tus compañeros y no para echar balas?»

Y mientras eso ocurría con su G-3 por un lado, Moracén se internaba en la selva por otro. De sus andanzas con el MPLA quedan unos binoculares en el Museo de la Revolución de Luanda donde una leyenda bajo el cristal informa escuetamente que fue un regalo de un combatiente internacionalista cubano al presidente Neto. No cuenta el hierro que sumó al incipiente arsenal del MPLA.

En la foto, desde la izquierda: Carlos Aldana, entonces jefe de despacho de Raúl Castro en el Comité Central, este autor y Moracén. Yo llevo casi dos años vivaqueando en Angola. Moracén, entre una cosa y otra, desde 1975. Estamos en junio de 1982 y salimos de la casa de visita adjunta a la mítica Casa Número Uno de Luanda, que es la residencia del jefe de la Misión Militar cubana. Aldana ha viajado desde La Habana por unos días en compañía del general Arnaldo Ochoa. Asuntos de Gobierno. Tiene una reunión con Moracén que está a cargo de la seguridad del presidente angolano José Eduardo Dos Santos y me invita al cónclave. 

 (Foto y contacto: © 1982, 2022 by Ernesto Fernández. Prohibida totalmente la reproducción.)