Libreta de apuntes
El blog de NORBERTO FUENTES
miércoles, 24 de junio de 2026
martes, 23 de junio de 2026
El discurso que le costó la vida
José Abrantes, ministro del Interior, a las «personalidades de la cultura». Discurso publicado en Granma el 24 de marzo de 1989.
Queridos compañeros Hart y Aldana;
Queridos compañeros todos:
Aquí nos hemos reunido varias veces con el compañero Fidel, con Raúl y otros dirigentes del Partido y el Gobierno. Aquí hemos discutido durante muchas horas problemas importantes de la defensa de nuestra sociedad, de la lucha contra el delito y otros. Pero es la primera vez que tenemos la satisfacción y el honor de reunirnos en este lugar con una representación de nuestros artistas y literatos, de nuestra intelectualidad creadora.
Quisiera expresarles por ello la más sincera gratitud y nuestra alegría por este encuentro con personalidades tan destacadas de nuestra cultura.
Me parece necesario que les ofrezca, en primer lugar, una breve explicación.
Este 26 de marzo, nuestros Órganos de la Seguridad del Estado cumplen su trigésimo aniversario. Es un hecho, como es natural, que representa mucho para la Revolución y para cada uno de nosotros. Como ocurre por lo general cuando se acerca una fecha de esta índole, nos estuvimos preguntando cuál sería la forma mejor y más útil de conmemorarla.
En ocasiones similares, en el pasado, hemos tenido homenajes y actos políticos en que se expresó el reconocimiento del pueblo a la larga y dura lucha librada por nuestros combatientes. Ahora también habrá algunos momentos de este tipo. Pero pensamos en la conveniencia de incorporar además fórmulas nuevas. Y así concebimos que en este aniversario, junto a los saludos que estamos recibiendo y que tanto agradecemos, sería correcto que nosotros mismos aprovecháramos para tomar la iniciativa y salir al encuentro de sectores y fuerzas sociales con los que hemos compartido y seguimos compartiendo el esfuerzo por defender y perfeccionar nuestra Patria.
Esa fue el origen de esta idea. Por eso es que hemos sido los promotores de la invitación, y por eso es que hoy somos también nosotros los que venimos a destacar, precisamente, no lo que significa nuestra labor, sino lo que significa la labor de ustedes.
No se trata de un simple deseo de halagar. Hay en esto un fondo conceptual que me gustaría subrayar. Una revolución, como cualquiera comprende perfectamente, no se defiende solo con las armas. La seguridad de un país como el nuestro no es únicamente la que le puedan proporcionar las instituciones encargadas de vigilar y combatir las actividades enemigas. Esto es importante, vital si ustedes quieren, pero no podemos desvincularlo de otros factores. Nuestra fuerza es en definitiva toda la fuerza de la sociedad. Es la economía, es la vida política, es la atención social, y muy particularmente, es el clima espiritual y moral del país, el estado de ánimo de las personas, el nivel de información y de desarrollo cultural que logremos, todo eso que a veces resumimos en una sola palabra: conciencia.
Ustedes, al trabajar por un pueblo cada día más culto y mejor orientado, trabajan también por nuestra seguridad.
Por feliz coincidencia, el próximo día 25 el ICAIC conmemora también su XXX aniversario. Desde aquí transmitimos nuestro abrazo fraternal a sus fundadores, a los directores, productores, realizadores, artistas, técnicos y trabajadores que han hecho de esa institución un baluarte para la Revolución en la esfera del arte y la cultura.
Esa etapa más reciente, en la que han coincidido la rectificación, por un lado, y la agudización de las dificultades económicas, por el otro, nos ha dado una experiencia insustituible en cuanto a la importancia de estos últimos elementos y a la significación del trabajo con el hombre.
Sólo tendríamos que preguntarnos cuál sería hoy nuestra situación si este período de brusca reducción del ingreso en divisas, de problemas en general con nuestras finanzas y suministros externos, con toda la secuela que ello implica para la producción, el transporte, los servicios y la vida social, no hubiera estado presidido por el empeño rectificador y la voluntad de eliminar errores, acabar con tendencias nocivas, perfeccionar cada cual su propia labor y poner un acento decisivo en la atención al hombre, la confianza en el ser humano y el estímulo a los valores políticos, patrióticos y morales que pueden desarrollarse en él.
En otras palabras, ¿qué sería hoy de nuestro país si en esta coyuntura adversa persistieran los fenómenos existentes en 1985?
Si bien en el pasado vivimos etapas en que la lucha se decidió en el terreno de la acción, si bien jamás podremos descuidar la preparación militar y la capacidad de nuestro pueblo para defenderse con sus propias fuerzas, no hay duda de que estamos en presencia de cambios. Ya se advierte en este nuevo contexto el creciente protagonismo que le corresponde desempeñar en la sociedad a la intelectualidad creadora, entendiendo como tal no sólo al artista y al escritor, sino también al maestro, al profesor, al periodista, al investigador social e incluso a profesionales como el médico que cada día ejercen una mayor influencia sobre amplias capas de la población.
No podemos cerrar los ojos frente a estos cambios, que nos exigen una preparación superior en todos los órdenes y que trasladan y trasladarán cada vez más la confrontación al terreno de las ideas, de los derechos del hombre, de la democracia, la libertad y la cultura.
Esta parece ser hoy una tendencia dominante de la vida internacional. Ella se halla condicionada no sólo por el absurdo de la guerra nuclear, como vía para resolver las contradicciones entre los grandes bloques, y por el incipiente proceso de distensión que se abre paso, sino también por cierta actitud triunfalista y arrogante con que las potencias capitalistas están recibiendo las críticas al pasado y las autocríticas que se hacen en la Unión Soviética y otros países socialistas; algunos aspectos de las reformas económicas que se aplican, y otros fenómenos y dificultades que surgen aparejados a estos esfuerzos por resolver las dificultades que allí se han acumulado.
Por lo que se aprecia, hay políticos y estrategas occidentales que creen llegado el momento para una derrota decisiva del socialismo en los terrenos de la economía y el desarrollo científico-técnico, y en correspondencia con esto proponen intensificar y hacer más refinadas las campañas dirigidas a desacreditar, penetrar y hacer evolucionar el socialismo en el sentido que ellos desean.
Se configura una situación delicada y difícil. No hay que subestimar su gravedad. Pero, desde luego, no es la primera vez que los imperialistas anuncian la crisis definitiva del socialismo en los últimos 70 años.
Nosotros, que creemos en el socialismo, que estamos convencidos de su potencialidad y su superioridad, porque las hemos comprobado en la propia vida, tenemos que recoger el guante de este desafío, y hacerlo con valentía y determinación, pero también con mucha inteligencia y claridad en las ideas.
El papel de Cuba se agiganta en estas circunstancias. Nuestro país, en virtud de su historia, de sus realidades, de la línea que ha mantenido todos estos años, está en condiciones de hacer lo que otros no pueden.
Esto nos coloca en posibilidades de influir cada vez más dentro del socialismo, dentro del movimiento revolucionario, en el seno de América Latina y el Caribe y, en general, de todo el Tercer Mundo.
Tenemos autoridad para ello. La Revolución Cubana fue la primera que planteó la necesidad de transformaciones profundas en el socialismo, y de hecho hemos tenido en Fidel un ejemplo permanente de enfoque renovador y creador. Nuestro proceso ha sido, igualmente, el primero que subrayó con toda energía el papel de los factores ideológicos, morales y culturales en la construcción de la sociedad socialista. Contamos, además, con una tradición de lucha que enlaza de modo coherente con todos nuestros propósitos de hoy, de manera que al defender y mantener nuestros principios estamos también defendiendo y manteniendo todo lo que hay de honroso, positivo y avanzado en la historia de la nación y el pueblo cubano.
No nos corresponde hablar por otros. No podemos siquiera predecir cuál será la evolución que sigan otros procesos. Pero en lo que toca a nuestra Patria no titubeamos un solo segundo en asegurar que vamos a salir de este reto mucho más fuertes, perfeccionados y maduros, para bien de Cuba y del socialismo.
Ahora bien, por esta misma razón estamos obligados a asumir las realidades complejas y cambiantes del momento actual.
Aunque la confrontación entre Cuba y Estados Unidos, entre la revolución y la contrarrevolución, matiza inevitablemente muchos acontecimientos, ya no podemos ceder a la tentación facilista de ponerle un rótulo político a cualquier fenómeno que tenga lugar en nuestra sociedad y que pueda desagradarnos o impactarnos. Muchas veces las cosas no son tan sencillas. El tratamiento tampoco puede ser en la mayoría de los casos esquemático o represivo.
Cada día ganan más importancia las formas de influencia y de regulación social que tienen un carácter político y persuasivo, que se basan en la labor de la familia, la escuela, de las instituciones docentes, de los colectivos profesionales y las organizaciones políticas y de masas. Esto lo vemos a diario. En la propia lucha contra el delito pasa a ocupar un lugar fundamental. El papel dirigente del Partido se acrecienta aún más en estas circunstancias, y aumenta, igualmente, el significado de la coordinación, el intercambio constante y el trabajo conjunto entre todas las fuerzas de la sociedad. Esta es, precisamente, la filosofía en que descansa hoy la labor del Ministerio del Interior, junto con la profundización y la profesionalización crecientes del trabajo de sus órganos, porque es la única forma de ser certeros y eficientes en el contexto en que nos desenvolvemos.
Martí, que vio tan lejos, decía hace ya casi un siglo que “el libro importado ha sido vencido en América por el hombre natural…” Y que “gobernante, en un pueblo nuevo, quiere decir creador”.
Si sabemos aplicarnos esta idea a las realidades de hoy, significa que tenemos que forjar paso a paso, con imaginación, con trabajo esforzado, con capacidad creadora, fórmulas para edificar el socialismo que concuerden con nuestras realidades. Si algunas de las fórmulas que importamos en el pasado son hoy cuestionadas y puestas en crisis, si nosotros mismos comprobamos su ineficacia, esto sólo podemos entenderlo como la obligación de pensar con nuestra propia cabeza, como necesidad de aplicar a nuestras condiciones los principios y el método universales de nuestra doctrina filosófica y política; como conveniencia de volver a lo mejor y más permanente de nuestra tradición intelectual, y como la responsabilidad de ejercer, en particular, una más auténtica y profunda libertad de pensamiento.
Creo que todo el que trate de razonar sobre este momento verdaderamente crucial en que nos hallemos, comprenderá que tal vez como nunca antes serán decisivas las ideas.
En la investigación, en la educación, en la forma en que conduzcamos el trabajo de información, en el desarrollo de la cultura: ahí estará una parte importantísima de las respuestas que estemos buscando a nuestros problemas.
Esa será, al mismo tiempo, la respuesta al lugar de Cuba en el intercambio y el diálogo que se nos vienen encima con el proceso de apertura hacia América Latina y el Caribe, y que nos colocan en una posición especialmente influyente, dentro de un movimiento cuya orientación estratégica apunta hacia la concertación, la unidad, y la futura integración del continente. Ahí también, como ya lo vimos en Quito, en México, y más recientemente en Venezuela, en ocasión de las visitas del compañero Fidel, los vínculos intelectuales y culturales nutridos de modo perseverante durante estos 30 años se han expresado y dado sus frutos con enorme fuerza.
Hemos confirmado en la práctica la importancia que tiene haber sido animadores de una proyección amplia y no sectaria de la cultura latinoamericana, como se corresponde con la política cultural avanzada, autóctona y genuinamente creativa que la Revolución dio a nuestro país. Y esto cada día que pase multiplicará su significación.
Podremos, por tanto, si perseveramos en esa dirección, hacer una contribución al socialismo, influir en las luchas y reivindicaciones de todo el Tercer Mundo, y ejercer un papel bolivariano y martiano en el destino de nuestro hemisferio. Todo ello en la medida y a la par que seamos capaces de perfeccionar nuestra propia sociedad.
Esa es la perspectiva que nosotros vemos. De ahí la trascendencia que atribuimos al avance de nuestro movimiento cultural, considerado en su sentido más completo y vasto.
“El arte —dijo también Martí— como la sal a la vida preserva a las naciones”. Así concebimos nosotros el papel de nuestros creadores.
De ahí que no veamos ni podamos ver nunca a la cultura como un área de conflicto ni como una fuente de dificultades, sino como la gran fuerza transformadora que puede y debe ayudarnos a ganar esta batalla por la justicia a nivel continental y mundial, y por el mejoramiento humano, a nivel nacional.
Nosotros no nos engañamos. No queremos una cultura oficialista ni domesticada ni pasiva ni formalista, porque esa sería una cultura muerta e incapaz de aportar algo a la solución de los problemas.
Ese podrá ser el ideal de un burócrata, pero nunca el de un revolucionario.
Sabemos, por supuesto, que éste no es un camino fácil ni libre de obstáculos. Sabemos que el ejercicio de una mayor libertad exige, de modo consecuente, una mayor altura ética y sentido de responsabilidad. Comprendemos de modo muy claro todos los complejos factores, internos y externos, que hacen hoy especialmente sensible y difícil esta tarea. Pero no hay alternativa a la creación libre, auténtica y comprometida de modo entrañable con el pueblo y la Revolución.
Por todas estas razones, queridos compañeros, lo que quiero decirles es que los intelectuales cubanos podrán contar en este esfuerzo con la confianza, la comprensión y el respaldo sinceros del Ministerio del Interior.
Durante estas tres décadas hemos tenido relaciones de trabajo y de colaboración con muchos creadores. Realmente nos sentimos orgullosos de la lealtad y la modestia que han presidido estos vínculos.
Estamos y estaremos siempre abiertos al diálogo, en la disposición de escuchar y de discutir cualquier idea, cualquier problema que pueda preocuparles, y en el cual consideren útil nuestro conocimiento o participación. No me refiero sólo a los compañeros que tienen relaciones de muchos años con el Ministerio, ni me refiero tampoco exclusivamente a los que puedan opinar más cercanos a nosotros, sino también a aquellos que tengan ideas distintas o que vean los problemas con otros matices y enfoques.
Necesitamos perfeccionar cada día más esa comunicación, porque es preciso cerrar filas ante formas sutiles de la acción enemiga, que persiguen desorientar, confundir, desanimar, erosionarnos desde adentro.
Tenemos, frente a esto, una intelectualidad que ha probado su firmeza al lado de la Revolución. Una intelectualidad compuesta ya por varias generaciones, desde los que eran figuras consagradas al triunfo de nuestra causa, hasta las más jóvenes, inquietas e inconformes promociones de creadores.
Pocos países pueden decir esto. Por eso nos sentimos confiados, nos sentimos seguros en el porvenir, y podemos cumplir con optimismo la agradable misión que nos propusimos, de saludarlos, felicitarlos y trasmitirles un fuerte abrazo con motivo de este trigésimo aniversario, que es también de ustedes.
Muchas gracias.
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Foto arriba: En la sede del edificio «A» del Ministerio del Interior. Plaza de la Revolución. 25 de marzo de 1989. Segunda reunión consecutiva con intelectuales y artistas. Esta tarde, para hacerles entrega a medio centenar de ellos de la estatuilla Capitán San Luis, un galardón que se entrega por primera (y última vez). Desde la izquierda: Alcibiades Hidaldo, jefe de la oficina política de Raúl Castro, que asiste como representante de su jefe; José Abrantes, ministro del interior; Norberto Fuentes, uno de los artistas galardonados; y el general de división Pascual Martínez, viceministro primero del Interior.
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Para Fidel «peligrosos eran Abrantes y el Ministerio del Interior»
Fragmento de una entrevista de Pedro Schwarze para un trabajo en progreso
En su opinión, ¿qué provoca el proceso de 1989 contra el general Arnaldo Ochoa y el coronel Antonio de la Guardia, de supuesto narcotráfico, conocido como la Causa Número 1?
La Perestroika y el Ministerio del Interior. El Minint era la institución más progresista que había en Cuba. Y no solo eso. Era la mejor informada, la mejor abastecida, la mejor vestida, la de mayor conocimiento, la más culta. ¡Y la que tenía el control del país! Los miembros de las FAR estaban en los cuarteles. Pero [el ministro del Interior, José] Abrantes levantaba el teléfono y tenía el país en la mano: agentes en todas las cuadras, los CDR [Comités de Defensa de la Revolución], los mismos guardias y sus mujeres y sus primos y sus tíos eran miembros de las redes del Minint.
¿Fidel Castro recelaba de la Perestroika?
Fidel se da cuenta de que la Perestroika puede provocar la disolución de la Unión Soviética y que sus impulsores vienen del KGB, con Andrópov y Gorbachov, que era su ahijado.
¿Y cómo llegaban esos aires a Cuba?
En 1988 estuve como cuatro meses en París, haciendo el segundo libro sobre Hemingway. Allí, la gente del Minint y del Centro de Inteligencia estaba alzada, echándole a Fidel con las dos manos. Había una bulla, un movimiento. Y está el discurso de Abrantes, del 23 de marzo de 1989, a los intelectuales, totalmente perestroiko. Y hasta ahí llegó.
¿En qué sentido?
Lo primero que preguntó Fidel fue: «¿Quién le escribió este discurso a Abrantes?». Los lineamientos fundamentales del discurso los habían hecho Abrantes y Carlos Aldana. Luego, esos discursos se le daban a escribir, entre otros, a Julio García (Julito), que era el presidente de la UPEC (Unión de Periodistas de Cuba) en ese momento. Y era, además, el muchacho que, siendo secretario de la UJC (Unión de Jóvenes Comunistas) en Topes de Collantes en 1964 o 1965, Fidel lo había convertido en su periodista y lo acompañaba desde entonces a todos los viajes. Alguien le dice el discurso que lo había escrito Julito. «Ya tenemos al primer traidor: Julio García», dijo.
¿No se lanzó contra Abrantes ni contra Aldama?
Guardó pan para mayo. Esa era otra bronca y no quería anunciarla porque ya la tenía diseñada: quería echarse al Ministerio del Interior, con la intención de descabezar la organización que realmente podía provocar un cambio. Ochoa no era ningún peligro porque no tenía estructura detrás para dar un golpe de Estado. Peligrosos eran Abrantes y el Minint.
Pero al final a quien mandó al paredón fue a Ochoa.
Arnaldo, para decírtelo en cubano, bembeteaba mucho. Y digo esto de una persona que quise muchísimo y quiero. Pero hablaba mucho y vivía un poco como en un sueño, en una conspiración que sucedía en alguna nube de una computadora. Eso no tumba un gobierno. Pero el Minint sí era una organización que había que desbaratar.
En la foto: José Abrantes va adelante de Fidel Castro durante la visita del entonces primer ministro cubano al puerto de Iquique, Chile, en noviembre de 1971.
sábado, 30 de mayo de 2026
Antes del apagón
[7:13 PM, 5/29/2026] NFuentes: ¿La mirilla es un agregado cubano?
[7:15 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Es el visor Vilma
[7:16 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Es cubano 100 por ciento
[7:16 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Mejora el tiro
[7:16 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: No es necesario cerrar los ojos para apuntar y hacer blanco
[7:16 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Sirve para el tiro nocturno
[7:17 PM, 5/29/2026] NFuentes: Bárbaro.
[7:31 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: 𝐔́𝐋𝐓𝐈𝐌𝐀 𝐇𝐎𝐑𝐀: 𝐑𝐄𝐔𝐍𝐈𝐎́𝐍 𝐌𝐈𝐋𝐈𝐓𝐀𝐑 𝐃𝐄 𝐀𝐋𝐓𝐎 𝐍𝐈𝐕𝐄𝐋 𝐂𝐔𝐁𝐀-𝐔𝐒𝐀 𝐄𝐍 𝐋𝐀 𝐁𝐀𝐒𝐄 𝐍𝐀𝐕𝐀𝐋 𝐃𝐄 𝐆𝐔𝐀𝐍𝐓𝐀́𝐍𝐀𝐌𝐎
Según reportó el SOUTCOM en las redes sociales, el encuentro se realizó para sostener un breve intercambio sobre asuntos de seguridad operativa.
El mensaje del Comando Sur en X añadió una foto de los altos mandos militares durante la reunión en territorio cubano.
[8:03 PM, 5/29/2026] NFuentes: Ummm...
[8:04 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Yo por mi parte no me confío
[8:04 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Con Maduro había un acuerdo, todo parece indicar, y mira lo que pasó
[8:05 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Ahora, los mayimbes en La Habana, no sé...
[8:05 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: No deben
[8:05 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: No deberían
[8:05 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Chúpate esta
[8:05 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Cuba le avisó a Venezuela cuando los aviones despegaron el 3 de enero
[8:06 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Y los venezolanitos dijeron que era rutina
[8:06 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Con AWACS arriba y el avión cisterna, que ese no lo habían sacado hasta entonces
[8:06 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Ellos saben que la base es una ratonera
[8:22 PM, 5/29/2026] NFuentes: ¿Y por qué no le avisaron a los cubanitos que estaban allí y mataron?
[8:23 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Ahhhh,
[8:23 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Tocaste una tecla
[8:24 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: La misma pregunta que yo hice y me hago
[8:24 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Como tantas otras
[8:26 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Parece que todo fue muy rápido
[8:26 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Que estaban esperando a que Maduro saliera de Miraflores
[8:27 PM, 5/29/2026] NFuentes: bueno, pero lo que me preocupa ahora... ¿Qué tú quieres decir con "los mayimbes en La Habana"?
[8:27 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Maduro sale. Le confirman a USA que el tipo va camino a Fuerte Tiuna, confirman que está en el fuerte y se arma
[8:28 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: ¿El término no se usaba en tu época? Mayimbes, mayimbada
[8:29 PM, 5/29/2026] NFuentes: Sí, yo sé que los jefes... ¿pero me estás diciendo que están comiendo pinga —al borde de la traición (según sus propios estándares)?
[8:30 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: No
[8:30 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Eso no
[8:30 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Lo que pasa es que yo no estoy allá arriba
[8:30 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Con Fidel yo te decía
[8:30 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: La cosa es así
[8:30 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: La cosa de que no estamos y si estamos negociando, mira… Ese titubeo
[8:31 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Yo... Me fajo por Cuba y estoy claro que es Cuba
[8:31 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Ahora, no sé
[8:31 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Qué se tiene organizado, cuál es la valoración
[8:31 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Estamos en stand bye
[8:31 PM, 5/29/2026] NFuentes: Bueno... si ellos no se dan cuenta del destino que les espera...
[8:32 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Yo creo que hay una presión muy grande para tratar de quebrar emocionalmente a la dirección del país y tratar de que negocien o acepten los puntos de EE.UU.
[8:33 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Algo parecido a lo que sucedió en la guerra de Yugoslavia con Milosevic
[8:33 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Bombardeos, mucha presión, envío de emisarios para convencerlos hasta que el hombre cedió
[8:33 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Eso puede estar pasando
[8:37 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Añade el tema de los cubanos muertos en Venezuela, el tema ahora de la acusación a Raúl. Se ha visto como una afrenta al país.
[8:38 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: No ha dividido
[8:38 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Al contrario
[8:39 PM, 5/29/2026] NFuentes: Y yo creo que eso ha sorprendido a los mismos mayimbes. El pueblo se les ha ido por arriba.
[8:41 PM, 5/29/2026] Amigo en Cuba: Se fue la luz ahora mismo
[Fin del diálogo.]
martes, 26 de mayo de 2026
Fuentes: «Cuba se muere de hambre, pero el pueblo es orgulloso y resistirá la invasión»
La Repubblica, 26 de mayo de 2026
Laura Lucchini, corresponsal en La Habana
Amigo íntimo de los hermanos Castro, participó en el proceso revolucionario. Luego, tras el asesinato de un amigo, optó por el exilio. «No me he convertido en contrarrevolucionario».
Norberto Fuentes, de 83 años, es un escritor y periodista cubano. Participó en la Revolución y negoció la paz en Angola. Escribió Hemingway en Cuba y la biografía de Fidel Castro. Fue amigo íntimo de ambos hermanos, Fidel y Raúl, pero luego se exilió —con el apoyo de Gabriel García Márquez y la mediación de Felipe González— tras el asesinato de su mejor amigo. En una conversación telefónica entre Miami y La Habana, relata una anécdota: «Fidel, Gabo y yo estábamos en casa de Raúl. Jacques Cousteau acababa de llegar con un documental sobre el lecho marino haitiano, devastado por la pobreza. Después de ver la película, le dije a Fidel: “Necesitamos una revolución allí”. Y él me respondió: “¿Qué dices, Norberto? ¡Las revoluciones no solucionan nada!”». Habló con La Repubblica sobre el ocaso de la Revolución y las opciones para el futuro de la isla.
Usted participó en la Revolución. ¿Cómo ve lo que está sucediendo ahora, desde Miami?
Es una situación difícil de explicar, pero también de predecir. Con Donald Trump en el poder, nunca se sabe qué pasará. Los cubanos reciben mucha información de Miami, pero, según mi experiencia, la lectura e interpretación de los acontecimientos en Cuba que proviene de Miami suele ser errónea. Siempre es una visión reaccionaria y vengativa. Escucho a congresistas demócratas expresar su esperanza de que Cuba regrese a la órbita de Estados Unidos. Me parece poco realista.
Incluso se contempla la opción militar.
Cualquier cambio provocado por una operación militar sería una carnicería. Espero que Trump haya aprendido de Irán que la guerra asimétrica es inútil. El ejército cubano es prácticamente inexistente, pero hay gente que no se rendirá. Es un país con 600 000 miembros del Partido. Una intervención armada sería sangrienta para ambos bandos. Es una situación difícil desde el punto de vista militar, pero más allá de eso, la pregunta es: ¿Con qué propósito tomar el país? ¿Para proporcionar alimentos y dinero a diez millones de personas hambrientas? No le veo el sentido. Claro, la lógica podría ser que Trump necesita un triunfo. Pero los cubanos no son venezolanos.
¿Qué modelo esperaría usted para Cuba?
China y Vietnam. Necesitamos hacer los cambios necesarios para introducir una economía de mercado dentro de un gobierno socialista. Y Cuba, ahora mismo, tiene una maquinaria propagandística terrible; el periódico Granma es una vergüenza. El presidente Díaz-Canel es una momia. Y Raúl Castro tiene casi 95 años: podría irse a dormir cualquier día y no despertar jamás. Lo digo como amigo de Raúl. Así que la esperanza es que exista un grupo de oficiales, coroneles y líderes que puedan ser los portadores del cambio.
Pero, ¿cómo se realizan estos cambios en un país que solo ha conocido un régimen durante 70 años?
El imperativo debe ser “prohibido prohibir”. Que se liberen de inmediato las fuerzas productivas del país. Que se libere la imaginación de los cubanos. Cuando Obama hizo sus acercamientos, se encendió una enorme vitalidad en Cuba, pero se detuvo a medio camino. Pero ahora la situación ha cambiado, y Estados Unidos tiene un gobierno inepto, como el de Cuba. Una vez más, están convirtiendo a Cuba en un símbolo de resistencia. Cuando mataron a los 32 cubanos de la guardia de Maduro, la reacción del pueblo cubano fue enorme. Los veteranos de Venezuela fueron recibidos como héroes. Este suceso ha tocado la esencia misma del orgullo nacional.
Pero ahora la situación es extrema. No hay electricidad ni agua, la gente empieza a desesperarse. Y hay protestas espontáneas...
Por lo que veo, son protestas espontáneas pero aisladas, que se reprimen rápidamente. Un levantamiento popular en este país es muy difícil. Porque habría dos levantamientos: hay mucha gente que no lo permitirá, porque siguen siendo firmes partidarios de la Revolución. Lo que está haciendo Marco Rubio, asfixiando al país de esta manera, no tiene precedentes. Y está uniendo para la resistencia.
¿Qué pensó al leer sobre la acusación contra Raúl Castro?
Es algo político, porque es un hombre de 95 años que, si lo soplan, cae. Pero digamos que llegan los estadounidenses, que el dispositivo de seguridad no lo protege y lo suben al avión: aun así no llegaría vivo a Miami.
¿Estamos presenciando el colapso de la Revolución?
¿El colapso de qué? ¿Que no queda nada? Solo hay millones de cubanos con la boca abierta. Y ni siquiera creo que el gobierno esté negociando sinceramente. Lo que hacen es ganar tiempo.
¿Para qué?
Para estabilizar la situación.
Pero la situación es desesperada; nada se puede estabilizar en estas condiciones...
Lenin dijo que ningún levantamiento popular se produce por hambre. Que los desastres naturales como huracanes o terremotos son causas más frecuentes de levantamientos que el hambre.
Los aliados de Cuba de toda la vida no están ayudando.
Sí, es cierto, están ausentes. Y también me refiero a los países africanos, a los que Cuba ayudó y que no se hacen oír. Pero quiero decir una cosa: Estados Unidos está jugando a las elecciones de medio término a costa de Cuba. Sé que lo que digo es infantil, pero creo que el problema se reduce a esto. Y será una carnicería.
Fuiste parte de la Revolución, pero también la abandonaste...
Sí, fui parte de la Revolución. Pero la abandoné por un motivo personal. Además, necesitaba darle perspectiva a mi trabajo como escritor. Participé, tenía amigos en el ejército y me hice amigo de Fidel y Raúl. Pero Tony (Antonio de la Guardia, fusilado al final de un juicio político por corrupción y narcotráfico) era mi hermano, y lo fusilaron. Ese momento marcó el fin de la Revolución para mí. Pero no soy un contrarrevolucionario.
Cuéntame una anécdota con Fidel...
Estábamos García Márquez, Fidel y yo en casa de Gabo. Era la una de la madrugada y Fidel acababa de recibir al explorador francés Jacques Cousteau. Venía de Haití y había presentado un documental devastador, porque los haitianos estaban tan famélicos que incluso habían erosionado el lecho marino, y no quedaba nada. Fidel me preguntó si lo había visto, le dije que sí, que era dramático. Le dije: “Comandante, necesitan una revolución.” Él respondió: “¿Una revolución? ¿Qué dices, Norberto? ¡Sabemos que la revolución no soluciona nada!”
sábado, 18 de abril de 2026
viernes, 17 de abril de 2026
¿Se repite la historia?
«Avancen hasta la Carretera Central, doblen a la izquierda y ya están en La Habana»
Era la forma de explicar el avance hacia La Habana de los instructores americanos durante el entrenamiento de los brigadistas en Retalhuleu. Usaban «mapas simplificados». En esos mapas, Cuba parecía llana, de pocas carreteras y con rutas directas hacia La Habana.
«Desembarcan, toman la Carretera Central, doblan a la izquierda y siguen.»
La Carretera Central es la columna vertebral de Cuba. El eje logístico del país. Un corredor militar imposible de cortar sin superioridad aérea. Fue la vía por donde Fidel movió sus tropas en cuestión de horas.
Según los planificadores de Langley, la brigada tomaría rápidamente Playa Larga y Playa Girón. Avanzaría hacia Jagüey Grande. Llegaría a la Carretera Central. De ahí, directo hacia la capital.
Pero nunca pudieron salir de la cabeza de playa.
«Nos dijeron que era cuestión de doblar a la izquierda. No nos dijeron que al doblar había tanques.»
«La carretera estaba ahí, sí… pero llena de milicianos.»
«¿Doblar a la izquierda? Si ni siquiera nuestros aviones podían despegar sin que les cayeran arriba los Sea Fury.»
La invasión de Bahía de Cochinos tenía como objetivo provocar un levantamiento contra Fidel. En cambio, le otorgó una victoria militar y un símbolo permanente de la resistencia cubana a la agresión estadounidense.
La operación de Bahía de Cochinos no fue idea de John F. Kennedy. A medida que la revolución se radicalizaba, creció el impulso en Washington de derrocar el gobierno revolucionario. La administración de Dwight D. Eisenhower planeó la invasión, que sería gestionada por la CIA. Para el momento de la investidura de Kennedy, la orden de invadir era la única pieza restante del plan por poner en marcha.
La planificación de la invasión comenzó en 1960, antes de que se rompieran las relaciones diplomáticas con Cuba. La situación era delicada, ya que el plan era derrocar a un gobierno con el que Estados Unidos no estuviera en guerra. En el plan se incluyeron varios aspectos, incluyendo propaganda y estrategias militares, junto con la directiva de que Estados Unidos no debía parecer involucrado.
Durante la campaña presidencial, Kennedy acusó a Eisenhower de no hacer lo suficiente respecto a Castro. De hecho, Eisenhower podría haber lanzado una invasión él mismo, si se hubiera presentado una excusa adecuada. En cambio, legó un plan anticipado a Kennedy, quien estaba firmemente inclinado a continuarlo.
Otros en el gobierno no estaban convencidos. Los cubanos habían presentado pruebas a Naciones Unidas ya en octubre de que Estados Unidos estaba contratando y entrenando mercenarios. La implicación estadounidense no era probable que permaneciera en secreto.
El senador J. William Fulbright le dijo a Kennedy que este tipo de hipocresía era precisamente de lo que Estados Unidos acusaba a los soviéticos. El subsecretario de Estado Chester Bowles aconsejó al secretario de Estado Dean Rusk que el plan era erróneo tanto por motivos morales como legales.
Entre los partidarios del plan también estaban el exvicepresidente Richard Nixon, el hermano de John, Robert F. Kennedy, y el secretario de Defensa Robert S. McNamara.
El 12 de abril de 1961, Kennedy declaró en una rueda de prensa que Estados Unidos no tenía intención inequívoca de intervenir en los asuntos cubanos. Cinco días después, tuvo lugar la invasión.
La fuerza de invasión se había reunido en Guatemala. Zarpó en seis barcos desde un puerto de Nicaragua el 14 de abril. El 15 de abril, los exiliados cubanos respaldados por Estados Unidos comenzaron a bombardear tres aeródromos en Cuba.
En un torpe intento de hacer parecer que los ataques habían sido realizados por desertores, los aviones B-26 atacantes fueron disfrazados para parecer aviones cubanos. Un piloto llamado Mario Zúñiga fue presentado a la prensa junto con su avión, pero faltaban tantos detalles importantes y la prensa había descubierto tanta verdad, que el esfuerzo de encubrimiento tuvo poco éxito.
En las primeras horas de la operación, parecía que la invasión fracasaría porque no había contado con el apoyo de la población local. Para sorpresa de la CIA, apoyaban firmemente la Revolución.
Adlai E. Stevenson, embajador estadounidense ante la ONU, negó rotundamente las acusaciones del embajador cubano sobre el ataque y mostró las fotografías oficiales para respaldar la versión del desertor. Desgraciadamente para él, la verdad salió a la luz en pocas horas y Stevenson quedó humillado. También supo que Kennedy se había referido a él como «mi mentiroso oficial».
El ataque comenzó poco después de la medianoche del 16 de abril. Los arrecifes de coral, identificados erróneamente por los aviones espía U-2 como algas marinas, retrasaron los desembarcos. Dos barcos quedaron varados a 80 yardas de la costa y se perdió equipo pesado. Con la invasión claramente en marcha, Rusk anunció el lunes 17 de abril que Estados Unidos no intervendría en Cuba ni lo haría en el futuro.
Como la opinión mundial estaba en contra de Estados Unidos, Kennedy decidió no proporcionar más cobertura aérea hasta que pudiera ser lanzada desde una pista de aterrizaje en algún lugar de Cuba. Esto nunca ocurrió, y las fuerzas cubanas tenían control total del aire. Un último intento desesperado de apoyo aéreo resultó en la pérdida de cuatro aviadores estadounidenses el 19 de abril, pero el resultado ya estaba sellado.
Los invasores se rindieron en la tarde del 19 de abril. 104 habían muerto; otros 1 189 fueron hechos prisioneros. El 20 de abril, Kennedy dijo a la Sociedad Americana de Editores de Periódicos que el episodio era de cubanos luchando contra cubanos y que Estados Unidos no había estado involucrado.
Unos meses después, los tres responsables de planificar la invasión — el director de la CIA Allen Dulles, el subdirector de Operaciones Richard Bissell y el general de la Fuerza Aérea Charles Cabell fueron despedidos.
Se celebraron juicios masivos a los hombres capturados y casi todos fueron condenados a 30 años de prisión. Ocho fueron fusilados por crímenes de guerra durante su servicio en la policía de Batista. El resto, tras 20 meses de negociaciones, fueron liberados a cambio de 53 millones de dólares en alimentos y medicinas.
Fotos: Restos de la flota de la CIA en Bahía de Cochinos seis décadas después.
miércoles, 8 de abril de 2026
La generación que no traiciona
—Silvio Rodríguez
8 de abril de 2026 a las 11.51
Treinta y cuatro años después de su última visita a Cuba, Chico Buarque aterrizó en La Habana ayer por invitación del cantante y compositor Silvio Rodríguez, uno de los principales exponentes de la llamada Nova Trova Cubana. En medio de las sanciones más duras contra la isla y el empeoramiento de la crisis económica y energética, el viaje se realiza en solidaridad con la gente del país.
Amigos desde hace más de cinco décadas, los dos entran mañana al estudio para grabar una nueva versión de Sueño con Serpientes, un clásico del repertorio de Silvio, del cual el artista brasileño ya había vertido en portugués y grabado otras canciones. Pista disponible pronto en todas las plataformas musicales.
La visita fortalece los lazos entre dos nombres centrales de la canción latinoamericana, históricamente vinculados por afinidades estéticas y compromiso político en el continente. Junto a su esposa, la abogada Carol Proner, Chico también donó medicamentos esenciales al Ministerio de Salud cubano.
Foto: Kaloian Santos Cabrera






