martes, 12 de abril de 2022

El cuarto fusil

En uno de sus mensajes alambicados y vacíos de todo significado, el presidente Díaz-Canel informó que el general Rafael Moracén Limonta había fallecido el pasado viernes 25 de marzo. El titular de Granma: «Díaz-Canel: El valor y la ética de los internacionalistas cubanos crecieron junto con la leyenda del bravo Quitafusil.» ¿Entendieron algo? Nada. No se entiende nada.

Una historia tan jugosa y en lo que la convierten. Pues déjenme decirles que muchos años antes de alcanzar los grados de general, Moracén ya era reconocido por el nombre de Quitafusil. Era uno de los negros cubanos movilizados con el MPLA. Era alto, de verdad que negro pero de mediana intensidad, y su especialidad, aseguraban, era arrebatarle las armas al enemigo. Fue el único combatiente del MPLA que le quitó el arma a un portugués durante toda la guerra de liberación. Fue en medio de una refriega con una patrulla colonialista que él mismo recordaba como «un intercambio muy jodido de plomazos», que duró pocos minutos y del que el enemigo se retiró apresuradamente con varias bajas y un desconcertado portugués al que había sido despojado de su fusil alemán G-3 en pleno combate. Lo hacía de un manotazo. Se valía de la noche y de lo que él mismo llamaba su camuflaje natural. Mientras no se riera y enseñara sus dientes, el botín estaba garantizado. No había Dios que lo detectara mientras se arrastraba hacia el parapeto enemigo.

Ya había arrebatado tres fusiles durante la lucha contra Batista en la Sierra Maestra y ya desde entonces lo llamaban Quitafusil.

Probablemente sea una de las únicas dos leyendas auténticas —junto a la de El Caballo de Mayaguara en el Escambray— surgidas de manera espontánea dentro de las filas de los combatientes de la Revolución Cubana. Su único motivo de queja —su «berro»— cuando cogieron el fusil para exhibirlo. «No entendía», según el capitán Jorge Risquet, «porque su concepción guerrillera traída de la Sierra Maestra no era compatible con un fusil empleado para exhibir en vez de para combatir. Aunque en esa época ya estábamos estabilizando el suministro de armas para los angolanos.»

El fusil se convirtió en un símbolo, una verdadera reliquia, por lo que Moracén tuvo que entregarlo a los grupos políticos de la organización que lo exhibían en los destacamentos guerrilleros. Quitafusil, desde luego, se molestó, «se berrió» como ya hemos dicho. «¿Un hierro para mostrarlo a tus compañeros y no para echar balas?»

Y mientras eso ocurría con su G-3 por un lado, Moracén se internaba en la selva por otro. De sus andanzas con el MPLA quedan unos binoculares en el Museo de la Revolución de Luanda donde una leyenda bajo el cristal informa escuetamente que fue un regalo de un combatiente internacionalista cubano al presidente Neto. No cuenta el hierro que sumó al incipiente arsenal del MPLA.

En la foto, desde la izquierda: Carlos Aldana, entonces jefe de despacho de Raúl Castro en el Comité Central, este autor y Moracén. Yo llevo casi dos años vivaqueando en Angola. Moracén, entre una cosa y otra, desde 1975. Estamos en junio de 1982 y salimos de la casa de visita adjunta a la mítica Casa Número Uno de Luanda, que es la residencia del jefe de la Misión Militar cubana. Aldana ha viajado desde La Habana por unos días en compañía del general Arnaldo Ochoa. Asuntos de Gobierno. Tiene una reunión con Moracén que está a cargo de la seguridad del presidente angolano José Eduardo Dos Santos y me invita al cónclave. 

 (Foto y contacto: © 1982, 2022 by Ernesto Fernández. Prohibida totalmente la reproducción.)

miércoles, 6 de abril de 2022

Tabatha Twischit no cree en lágrimas

La pelambrera y la barba y el aspecto desaliñado iba por cuenta de mi mujer de entonces, una rubia que quitaba el aliento y que era mi maestra de inglés en la universidad. Su empeño era convertirme en un hippie a destiempo, eso sí, con obligación de baño diario. Sábata Tuichi la llamábamos, por una canción sobre una maestra de inglés del grupo español Los Mustang.

En un viejo coche
he visto pasar
mi profesora de inglés.

Los viejos recuerdos
de tiempos pasados,
han vuelto en mi a renacer.

Hoy he visto a
                    ¡Bum! ¡Bum!
Tabatha twischit
mi gentil
profesora de inglés.

Hoy he visto a
                    ¡Bum! ¡Bum!
Tabatha twischit
mi gentil
profesora de inglés.
                          (Sigue…)

Procedía de la adaptación —bastante alterada en su traducción del original en inglés— del pegajoso «Tabatha twischit» de The Dave Clark Five salido de las prensas de Columbia el 12 de mayo de 1967. Unos diez años después la versión española aún sobrevivía en la memoria de los alumnos del curso para trabajadores de la profesora María Eugenia. La deformación fonética que llevó el tabatha twischit al sábata tuichi es para mí hoy inexplicable. También María Eugenia —¡qué piernas, Dios mío! ¡Y aquel peladito con su cerquillo a lo Jane Fonda!—; también ella, decía, era inexplicable. Misteriosa. Dominante. Y no soportaba a Elvis. Y después, tampoco, a Fidel. En fin, que un buen día decidió que su reino no estaba en la primera república socialista de América y me dejó plantado, con spectrum, barba y desaliño, y que me las arreglara como pudiera con mis esforzados camaradas del proletariado internacional mientras ella ganaba distancia. Miami que tú sabes. O Londres. O hasta Sidney, Australia. Decidida la amiguita.

Queda establecido, pues, los porqués de mi aspecto en la foto de arriba. Fue tomada a mediados de los 70 al inicio de la rampa que lleva a la entrada del hotel Habana Libre. La muchacha bajo mi brazo es Marifeli Pérez-Stable que por aquel entonces campeaba por su respeto en la ciudad puesto que pertenecía al grupo de avanzada de «la comunidad» y que luego aparecieron en el documental 55 hermanos de Jesús Díaz. Estaban de moda. Sus padres los habían sacado de Cuba al inicio de las broncas de Fidel con los americanos, pero ahora ellos regresaban. En son de paz. Y ávidos de Revolución. Las estólidas academias los habían soltado con más sed que el Sahara. Pero, claro, en La Habana, primero, intentaron hallar sus pariguales. Por eso se arrebataban por conocerme. Hasta las proximidades del Hudson habían llegado los ecos de mis glorias solzhenitsianas producto de mi librito Condenados de Condado y de mi refriega con Heberto Padilla la noche de su autocrítica.

Entonces, por último, entra en el cuadro el señor que avanza por la izquierda. No tiene nada que ver —ni por asomo— con algo que sea disidente o que provoque el más mínimo celo de los siempre justicieros oficiales de Seguridad del Estado. Se llama Ambrosio Fornet y le dicen «Pocho». Venía por la acera de enfrente cuando nos detecta y cruza en diagonal para producir el encuentro casual. No conmigo, por supuesto. Sino para el saludo con la ya-no-gusana Marifeli. No está de más que uno de estos jóvenes se interese por cursar una invitación como conferencista en NYU. O hasta en Harvard ¿por qué no?

Ay, Pocho, Pocho… Los trabajos que estoy pasando para dotarte de un obituario al nivel de lo que se supone haya sido tu excelencia intelectual. (De eso se trata todo esto, ¿o no se habían dado cuenta? De que ayer Ambrosio se nos fue del parque.)

Mas por mucho que rastrees la Internet, lo que encuentras en abundancia ligado a su nombre son premios, condecoraciones y órdenes oficiales. (La Patria siempre tan agradecida.) Eso sí, una constante: Se le reconoce haber acuñado el término Quinquenio Gris. Ah, caramba, si ese es el tamaño de su inmortalidad —según el titular de Granma: «su obra en la eternidad» ¡SU OBRA EN LA ETERNIDAD! Mira qué fácil ganarte un sitio en el Olimpo, quizá por encima de Shakespeare o de Cervantes.



Aunque el homenaje más desconcertante, no sé si por timorato, o por hacerse el gracioso con los pendejos del corte de Ambrosio, o, lo que es peor, por un total desconocimiento de los hechos históricos ocurridos en el país que gobierna, es este de Miguel Díaz Canel en su cuenta de Twitter: «Sobre años grises, él puso luces que le sobreviven». ¿Sabrá Díaz Canel que el llamado quinquenio gris fue obra personal y directa y celosamente perfilada de Fidel Castro? Bah. El resultado final es el mismo. El revisionismo histórico de la Revolución Cubana bendecido por Raúl Castro y su gente.


martes, 5 de abril de 2022

Seremos polvo

«Ahora sí que Putin se jodió», fue mi respuesta inmediata. Un amigo, periodista, poco dado al alarmismo, la verdad, me informa de la carta del curita José Conrado, de la parroquia de Paula, en la ciudad de Trinidad, el bueno de José Conrado, al temible Vladimir Putin. No quiero hacer citas de su misiva para no afectar el respeto que yo mismo acredito a mi prosa. Cuando tú me ligas con un producto de naturaleza tan diferente, el resultado puede ser contaminante. Pero ya pueden calcular la cantidad de lugares comunes que despliega su diatriba y la inevitable conclusión a la que nos somete (¡como si no lo supiéramos desde el enunciado!): que el presidente ruso es un desalmado. No obstante, el texto completo de José Conrado queda en la Internet a disposición de los lectores más curtidos. Vayamos ahora a la situación de caos, desasosiego, terror pánico (los cubanos siempre lo dicen junto, como una sola palabra: terrorpánico) que debe haber creado en el Kremlin al recibirse la noticia. Gente reputada como durita ese Putin y sus generales. ¡Pero que Conrado acabe con ellos en una carta abierta…! No. No esperaban este golpe. Lo peor que les podía ocurrir en el transcurso de su ofensiva. Ni qué decir de la cantidad de cifrados entre Moscú y La Habana. ¿Somos hermanos o no somos hermanos, Mihail Diaz Canelucho? Porque lo otro sería el ultimátum de evacuar toda la población de la ancestral villa en un radio de diez kilómetros alrededor de la vetusta parroquia dado que la lluvia de seborucos y cisco de tejas coloniales producto del impacto sobre ella de un misil hipersónico de precisión Kinjal (daga en ruso) causaría inevitables daños colaterales en ese radial que, considerémoslo, es el área probablemente total que ocupa Trinidad. La suerte es El Escambray, ¿no? Lo tienen ahí atrás. Se pueden parapetar en las lomas. ¿Los acompañará José Conrado en la huida? ¿O lo veremos encaramarse en la azotea de su bien amada parroquia de Paula y su última imagen será la del regordete servidor de Dios elevando con un brazo el crucifijo para enfrentar al Instrumento del Maligno? No sé si te alcanzará el tiempo de conciencia cuando te van a clavar entre ceja y ceja un Instrumento Hipersónico del Maligno que puede alcanzar hasta 27 veces la velocidad del sonido. Por eso pienso que en su caso hará oídos a los reclamos de la Defensa Civil y decidirá acompañar a su rebaño en la urgente evacuación. Bueno, hasta que alguien lo descubra en el tumulto y entre los perros ladrando y el otro con unas gallinas dentro de un saco (el cabrón siempre garantizando el condumio) y las chiquillas muertas de risa, histéricas, y la gente del Partido con las bocinas clamando por mantener el orden, ¡Disciplina, compañeros! ¡Disciplina! Que es cuando alguien descubre a José Conrado, subiéndose el sayón para poder avanzar más ligero, por lo menos para llegar detrás del cerro de La Vigía o con un poquito de más ánimo llegar hasta el Guaurabo, que es un riecito de aguas de lo más frescas. Lo descubre (probablemente el monaguillo, que es el de la llamada «agentura», el informante de la Seguridad) y grita: ¡Oigan, caballeros, aquí está el cabrón que nos ha embarcado a todos! Así pues, ¿para qué continuar con la narración? No hay forma de describir amablemente lo que ocurre a continuación.

La ilustración procede de Mella, el órgano de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, número 193, 27 de mayo de 1961. Era una época en que las cosas resultaban mucho más nítidas. Al menos, los curas, todos, eran el clero contrarrevolucionario. En Mella los escenificábamos con unas ametralladoras de mano y las insignias fascistas en la sotana. Y no debía faltar el cadáver de algún infeliz victimado por el sacerdote. Este de la ilustración calza alpargatas por lo que debe ser un muerto gallego. Mas en la vida real lo que pasó con el clero es que Fidel los embutió a todos en un barco y creo los zumbó mar afuera. A España, creo.

miércoles, 16 de marzo de 2022

Cachalote kaput


Mensaje para Rafael del Pino sobre dos de sus viejos compañeros aviadores de la batalla de Playa Girón o Bahía de Cochinos. De cuando esos dos compañeros ya acumulaban horas de vuelo y Del Pino apenas se levantaba del piso después de gatear un par de metros.

[4:15 PM, 3/15/2022] NFuentes: ¿Conocías este incidente? En la mañana del 22 de junio de 1943, Enrique Carreras Rolás y Alfonso Silva Tablada (ambos recién graduados), realizaban patrulla entre el norte de Oriente y Camagüey en un AT-6, con la misión de identificar buques (nombre, numeral, bandera y posición) y avistaron a la altura de la Bahía de Nipe un objeto cilíndrico y alargado de color gris metálico que seguía un curso estable. Determinaron que se trataba de un submarino. Realizaron las maniobras necesarias y lanzaron dos bombas de profundidad y efectuaron un pase de ametralladoras con total efectividad. Maniobrando para realizar la observación del blanco, descubrieron que se trataba de un cachalote, al que [según su reporte] habían descojonado. Por dicho incidente tuvieron que rendir cuentas al Estado Mayor de la Aviación Naval.
[4:19 PM, 3/15/2022] Rafa: Desconocía eso. ¿Es verdad o jodedera tuya? Nunca oí a Carreras hablar de eso.
[4:54 PM, 3/15/2022] NFuentes: Eso lo sacó un socio mío de los archivos de la marina. Se llama Maximino y vive en España. Escribe muy buenos libros sobre submarinos alemanes en el Caribe durante la Segunda Guerra Mundial. Te mandé la nota tal y como la recibí.

Los aviadores del incidente según aparecieron años después, muchos años después, en nuestra revista Mella, órgano de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, investidos de toda la gloria posible de una historieta dedicada al primer aniversario de la batalla de Girón. El entonces capitán Carreras es el personaje de bigotes y canoso del segundo cuadro. En el primer cuadro, el entonces teniente Del Pino es el segundo de derecha a izquierda en el semicírculo de aviadores alrededor del mapa. Por último, el capitán Silva —el abuelo «Pompón» Silva— es el que atina a informar, antes de su derribo, que se halla sobre la bahía.


sábado, 26 de febrero de 2022

¿Quiénes son los traidores?

El primer teniente (¿o debo decir ex primer teniente?) Guillermo Cowley, uno de los miembros del batallón de Tropas Especiales que García Márquez en su texto «Operación Carlota» describiera acertadamente como «guerreros muy diestros, de un nivel ideológico y político muy elevado, y algunos tienen un grado académico, son lectores habituales y revelan una preocupación permanente por las superación intelectual», hace gala de esa formación entre castrense y snob —experto del tiro a chorro del AKM con un volumen del Ulises de Joyce en la cartuchera de la máscara antigases—, nos hace llegar este ensayo sobre la actual situación cubana, que en su origen y de forma mucho más cruda fue enviado a un sitio gubernamental de reciente creación para conocer las opiniones de la población. Una engañifa, por supuesto. No hay nada malo, sin embargo, en utilizar todos los recursos disponibles con la intención de enmendar las cosas. Hace ya muchos años —desde los procesos de 1989— que Guillermo y todos sus compañeros fueron desmovilizados, expulsados del Partido, y de inmediato convertidos en parias políticos y objetivos permanentes de la vigilancia de Seguridad del Estado (o, como en el caso de Guillermo, encerrado durante un buen tiempo en el llamado centro de instrucción de Villa Marista). Pero, como él mismo dice en nota aparte, «...nunca podemos entrar en contradicción con las ideas pues estaríamos contradiciendo nuestra propia vida...».

Re: Guillermo Cowley g****@gmail.com
Date: jue., 3 de feb. de 2022 10:36 p.m.
Subject: Ordenamiento
To: rendiciondecuenta@anpp.gob.cu

Atención: Si el Estado no ha tenido una oferta constante de productos de primera necesidad por años, incluso ni con el CUC antes o el MLC, ¿qué puede pasar ahora a dos años de pandemia, con el recrudecimiento de las medidas para el embargo y una política interna de reprimir y controlar a los productores independiente en el campo? Con eso se desincentiva producir más con precios absurdos, con iguales intenciones con los transportistas privados y con otros rubros, cuando deberían apoyarse en ellos para estos momentos de crisis, cuando el Estado no ha podido resolver estos problemas de vital importancia en la vida diaria del cubano de a pie. Todo esto en momentos que el transporte estatal prácticamente desaparece por la falta de gomas y baterías que no se pueden comprar por no tener divisa, se dice. Y llaman nuevamente a fortalecer la empresa estatal como política prioritaria, como si alguna vez no hubiese sido así. Solo el caos que existe en los precios de los productos de primera necesidad por la escasez tremenda hace entender cuán equivocadas han sido las políticas estatales respecto de la producción de alimentos, bienes y servicios. Un Estado omnipresente en todo el país que no es capaz de hacer producir las tierras cultivables que posee en una inmensa mayoría, mantiene el comercio exterior con total control generando más escasez y frustración. La tarea Ordenamiento es el fracaso más brusco y tremendo que ha tenido este gobierno. Hablar de ello es emborronar cuartillas, un desastre con muchas justificaciones y casi ninguna autocrítica y ningún responsable, decisiones que parecieran tomadas por fantasmas. Si existe más de una moneda para adquirir productos básicos y los nacionales solo cobran en moneda nacional, el Estado no tiene la posibilidad de vender las monedas que él mismo propone para la compra de artículos de primera necesidad y le deja el espacio libre para la venta de estas a los particulares. Será la oferta y la demanda quien disponga los precios. No hay otro factor que pueda modificar esto, y escribir acerca de culpables y represión es otra política estalinista fuera de época con resultados desalentadores y el verdadero culpable es el gobierno, no hay otra. ¿Pueden ser otros resultados? Realmente los actuales dirigentes tienen muy pocos deseos de enfrentar la situación con un real espíritu revolucionario, crítico y honesto. Reprimir no tiene nada en común con producir y no querer ver, y decir las verdaderas causas que hacen subir en un espiral las monedas extranjeras es muy deshonesto y poco provechoso.

(…)

La incapacidad demostrada del Estado no tiene justificación, solo la forma como se piensa en los niveles de dirección son los causantes de la escasez y miseria. Se elude la experiencia china, la vietnamita, de construir el socialismo con las fuerzas productivas del capitalismo. Es una realidad tangible que no se quiere practicar en este país por caprichos y no por una argumentación ideológica. Separar al Estado de labores de servicio y productivas y dejarlas en manos de emprendedores no quiere decir renunciar al socialismo ni a la soberanía e independencia. Cada minuto que pasa sin tomar decisiones mínimamente audaces solo nos daña. La realidad es que existe una importante porción de nuestra juventud que no ve otra solución a sus intereses que emigrar, y una tragedia mayor: su desinterés por la superación, y más allá aún, por la construcción del socialismo, pues la experiencia es amarga. Hemos tenido logros increíbles, esencialmente en las ciencias, y ello está motivado precisamente por la especial dedicación de los científicos, altamente motivados en sus carreras, y con un nivel de comprensión de sus vidas alineadas a lucha revolucionaria, pero esto es una minoría. Los sectores menos motivados se colocan en el lado de los que quieren (¡lógicamente!) abandonar el país. Incluso la inmensa cantidad de profesionales formados por la Revolución que no se ven motivados a continuar entre nosotros ante una realidad muy poco bondadosa. La desidia es el pan de cada día y la corrupción cabalga en poderosos corceles. Se habla de incrementar la educación marxista. Pero es una máxima de esta doctrina que «el hombre piensa acorde a cómo vive». Entonces, ¿qué podemos esperar de esta ecuación social en la actual realidad de este país?

(…)

Esto nos ha estado pasando durante 63 años. ¡63 años desgastando las fuerzas del pueblo! Y no tenemos que pedir más cese del bloqueo. Tenemos que hacer cambios trascendentales que de ningún modo van a afectar nuestra ideología y/o nuestros principios. El socialismo es el futuro de la humanidad, pero nosotros no llegaremos primero a él de seguir en este camino. Primero llegará el imperio en su desenlace actual. Por estos métodos, por los caminos que hemos trillados, hemos visto que en mejores condiciones materiales no hemos alcanzado los niveles de prosperidad imprescindibles para aspirar a las leyes de distribución y equidad que el socialismo propone en sus argumentos. Se ha estado perdiendo tiempo durante decenios divagando sobre medidas que habrían de tomarse si no se quiere ver derrotada la Revolución desde adentro por su propia fuerza, y que encontrarán de manera inevitable ante los continuos fracasos.

Nunca la dirigencia del país estuvo más lejos del pueblo, mientras continúa incrementando puestos de dirección, una burocracia aburguesada al peor estilo pre revolucionario, carros de alta gama, casas con piscinas y áreas para el mejor recreo distan mucho del estilo de la consagración al trabajo en busca del bienestar del pueblo revolucionario.

No digamos más «abajo el bloqueo». Es incomprensible. Producimos vacunas como el primer mundo y no somos capaces que cosechar boniato para alimentar a los cerdos. Vergonzoso. No podemos hacer política con tan baja perspectiva. Nuestros hijos se fugan de nuestra historia y trayectoria. Acaben de entender que no podemos ver los millones de emigrados como traidores de nuestra ideología si no como las consecuencias de nuestros fracasos.

Oír al pueblo, ser autocríticos, y reverdecerá la Revolución.

(fdo.) Guillermo Cowley


Arriba: Fragmento del panel de plywood con el símbolo de Tropas Especiales convertido en uno de los escombros de la Sala de los Mártires de la fuerza luego de la ocupación de todo el perímetro de la base por parte de unidades del ejército ordenada por Raúl Castro.

viernes, 18 de febrero de 2022

Oigan a esos hombres

 

Norberto Fuentes no nos sorprende con su literatura de la historia. La convierte en arte. De ahí que su reciente libro, calificado por él mismo como un «Reportaje investigativo», entre y salga en el pasado revolucionario cubano, y se lo presente al lector en una novela-verdad apasionante: La historia que fué, el arte que será.

El libro es una colección de documentos testimoniales, junto a crónicas de Fuentes, que brindan al lector una perspectiva excepcional del tiempo y realidad en que se mueven los implicados: José Abrantes, Raúl y Fidel Castro, Jorge Risquet, Ramiro Valdés, Carlos Aldana, Raúl Menéndez Tomasevich, Luis Felipe Denis… entre otros.

Lo que sí debe sorprendernos es la publicación —por primera vez en la historia— de una reunión del Buró Político del Partido Comunista cubano, bajo el título «No cuenten lo que oyeron aquí». Ahí podemos encontrar a Fidel y Raúl Castro, en un diálogo relajado, sin poses y sin filtros.

Este libro de Fuentes asegura, 30 años después de romper su relación personal con ellos dos y abandonar Cuba, que sigue siendo el cronista de la Revolución Cubana. En la distancia de aquella gesta que se va disolviendo en el tiempo, pero con la necesaria precisión de un cronista y el arte que solamente puede tener un gran escritor.

Fuentes nos recomienda al final de su introducción: «Oigan a esos hombres. Pura épica en su estado primigenio. Cruda. Torpe. Única.». Vale la pena hacerlo.

—Jorge Dávila Miguel

Jorge Dávila Miguel es columnista y analista político de CNN y autor de La mensajera y El blanco sol de África.

martes, 15 de febrero de 2022

El reposo del guerrero

 

 

Arriba: Base aérea de San Antonio de los Baños. 1969. El as de ases de la aviación de combate cubana, Rafael del Pino, describe la exitosa maniobra que acaba de realizar con un MiG-15 sobre las aguas del golfo de Batabanó: el derribo de un cohete alado SOPKA, usado como blanco durante un entrenamiento. Tiene que entrarle desde arriba y ganarle en velocidad con la picada, antes de que se te escabulla. Rafael tiene el formidable armamento con que los soviéticos dominaron el aire en la guerra de Corea: dos cañones de 23 milímetros y uno de 37. Se pone en posición de tiro (es lo que está explicando con las manos) y le arranca el ala derecha al SOPKA. Las manos. Los pilotos hablan con las manos. Y la derecha es siempre su máquina. Debajo, el general Rafael del Pino disfruta del paseo con Alfie. 7 de febrero de 2022. Una aldea perdida de este mundo. Muy lejos de Cuba.

Sigue: El mejor fusil de asalto de la historia ya está en manos de los cubanos. Es la única vanidad de la que pueden permitirse el lujo los muchachos del Grupo de Operaciones Especiales que en 1963 se entrenan en El Seboruco: Disponer de los primeros Kalashnikov suministrados a Cuba por la Unión Soviética. En la foto, el ranger Patricio de la Guardia parece convertir su Kalashnikov de culatín plegable en un lanzallamas al practicar el devastador fuego a chorro. Debajo: el general Patricio de la Guardia se concentra en uno de sus minuciosos paisajes de la campiña cubana. Tienen, con justicia, buen precio en el mercado de dólares. Quizá la única sinecura que le permite un gobierno después fusilarle a un hermano, hacerle cumplir 30 años de prisión y prohibirle viajar. 22 de enero de 2022. El escenario del valle de Viñales asentado en su memoria es su único escape, es su sosiego.

 Foto actual de Rafael del Pino: © Laura del Pino. Foto actual de Patricio de la Guardia: © Enrique Foyo.