sábado, 16 de diciembre de 2023

Ni canonizada, ni redimida

Natalia Bolívar
Imágenes fuera de contexto
 
 
SEPTIEMBRE DE 1978
El eterno flirteo. Adolfo Suárez —el presidente del Gobierno español— contempla.


CIRCA 2005
Viejos revolucionarios. Con el exgeneral Patricio de las Guardia —condenado a 30 años de prisión— aguantan y hasta sonríen.


jueves, 14 de diciembre de 2023

Gracias Raúl

Este es tu país. Y el resultado de tu traición a Fidel Castro.
 

Homilía del P. José Conrado, en el funeral de Natalia Bolívar, en el Santuario de Nuestra Señora de Regla, el sábado 25 de noviembre de 2023. Transcripción íntegra del documento llegado a nuestras manos.

En esta mañana de soles y de besos, nos reúne el cariño y la memoria de una gran mujer. Natalia Bolívar Aróstegui pertenece a una generación de mujeres cubanas que han dejado un surco en la Historia de nuestro país y con su valentía y su arrojo, quizá hasta la temeridad, nos dejan un legado de compromiso con nuestra gente y con la historia más reciente de la nación, que no debemos negar, y mucho menos, olvidar.

Emparentada con la más rancia aristocracia criolla y con algunas de las familias más ricas de la Isla, (sirvan como botón de muestra los nombres de dos de sus primas: María Luisa Lobo Montalvo y Carmencita Bacardí Bolívar), Natalia pertenecía además, a la más auténtica prosapia política, no sólo de Cuba, sino de todo el continente americano: ella venia de la rama cubana de la familia Bolívar cuyo más eximio representante fue el venezolano Simón Bolívar, el Libertador de las Américas. Tanto blasón hubiera aplastado a cualquier otro hijo de vecino, pero este no fue su caso. Al igual que su dilecto y predilecto amigo, Carlos Manuel de Céspedes y García-Menocal, jamás dejó de sentirse honrada sino por el más alto de todos sus títulos y apellidos: el de ser cubana, sencillamente cubana.

Como a tantos jóvenes de su generación le dolieron más los sufrimientos de la patria que la pertenencia a una élite social privilegiada, con méritos indiscutibles, incluso con una vocación de servicio, verdadera grandeza que no se hereda, sino que se hace propia cuando se la abraza con total dedicación. Y para que no quepa dudas sobre lo que quiero decir, a estas palabras les pondré nombres y apellidos. Cuba perdió cuando hombres como Julio Lobo, el tio Julio para Natalia, el zar del azúcar, el hombre que se propuso como meta que todo el azúcar cubana, estuviera en manos de los cubanos. El hombre que acopió la información para que Manuel Moreno Fraginal pudiera luego escribir su monumental estudio sobre la industria azucarera “El Ingenio”. Ese Julio que, pieza a pieza, logró reunir la mayor colección sobre Napoleón Bonaparte fuera de Francia. Muebles y objetos que le pertenecieron al emperador y muchas de sus cartas personales. El hombre que, cuando compró los últimos seis ingenios azucareros que sumaría a los once que ya poseía, dijo a su yerno banquero, que le hizo ver la temeridad de culminar un negocio tan audaz sin cubrir esa inversión con los seguros adecuados: ¿Y qué me puede pasar a mí para que no pueda yo terminar de pagar esta deuda? Julio Lobo acabaría pagando de su escuálido bolsillo de millonario arruinado, devenido en emigrante, aquellos ingenios que ya no le pertenecían.

Y otro tanto se podría decir de Goar Mestre, el visionario creador de una de las televisiones más creativas de toda la América, el hombre que junto con su familia creo ese edificio emblemático de la arquitectura cubana: el Foxa. O la familia Bacardí, dueños del Ron Bacardí, de fama mundial, que sobrevivió a la nacionalización de los 60, porque internacionalizó la compañía cuando, so peligro de expropiación por parte del dictador Batista, precisamente por el apoyo brindado a la revolución que desde la Sierra encabezaba Fidel Castro, ya habían radicado en Naseau la cabecera de la empresa. Y no ocurrió otro tanto con el judío cubano, mi dilecto amigo Rafael Kravec, miembro de una humildísima familia judía de Puerto Padre, de origen lituano, que acabaría encabezando una de las empresas más importantes de cosméticos del mundo: “Elizabeth Arden”. Como lo fue Roberto Goizueta de la mundialmente conocida Coca Cola. Los ejemplos podrían prolongarse casi hasta el infinito: den fe de ello los nombres de Celia Cruz, María Cristina Herrera, Gloria y Emilio Estefan o María Teresa Mestre, Archiduquesa de Luxemburgo, (por cierto, también prima de Natalia) cubanos y cubanas que en distintos campos triunfaron, dejando en alto el nombre de Cuba y su condición irrenunciable de cubanos. Sin olvidar a Jeff Bezos, cuyo padre cubano y santiaguero, fue parte importante de su éxito posterior en su archiconocida empresa “Amazon”. El rumbo que tomaron los hechos impidió que todos esos cubanos, y muchos más, pudieran florecer en Cuba, porque se traicionó el más genuino legado martiano. El de una patria con todos y para el bien de todos. Ellos perdieron a Cuba, Cuba los perdió a ellos: todos salimos perdiendo. Pero los responsables nunca han reconocido su error, nunca han pedido perdón. Ojala que llegue el día en que nos redimamos de este pecado de lesa Patria.

Para mí, entre esos nombres de los que sí lucharon por una Patria con todos y para el bien de todos, podría colocarse el de nuestra querida Natalia. Su militancia en el movimiento estudiantil revolucionario, la hizo parte de esa élite espiritual a la que pertenecieron muchos de sus amigos y amigas, quisiera recordar, al menos tres de esos nombres, los de Nati Revuelta, Teresita Bacallao y Fina García Marruz. Debo confesarles que mientras me preparaba para la Misa, otro nombre me asaltaba la memoria, el de la Mariana Grajales de esa generación: la santiaguera Rosario García, la humilde “Madre Coraje” de esa generación. La querida doña Rosario, por la que siempre he sentido un cariño filial y una profunda admiración, porque ella dio a la patria, como se debe hacer, sencillamente y sin aspavientos, esos dos patriotas enteros, esos dos héroes gloriosos de la patria y de la fe: Frank y Josué País. Para luego sufrir en carne propia su orfandad hasta la muerte: cuando se dio el giro hacia la intolerancia religiosa por el marxismo militantemente ateo, doña Rosario no quiso que su hijo sobreviviente retornara a Cuba. y luego le fue negado el permiso para ir a visitar a su tercer hijo exiliado, al que murió añorando poder abrazar.

No quiero que ustedes vayan a pensar que yo pretendo canonizar a Natalia. Estoy seguro que la primera en tirarme una trompetilla sería la misma Natalia, con su proverbial irreverencia, que en este día también quiero recordar, porque esta cubana de cuerpo entero llegó a usar, incluso con los más altos representantes del poder en este país, con el derecho que le daban su arrojo en la lucha y su fidelidad a los principios e ideales originarios de la lucha contra la dictadura batistiana, y en pro de una patria como la quería Martí, “con todos y para el bien de todos”. De las desviaciones posteriores no se les echa la culpa a los simples soldados que batallaron con tesón, sino a aquellos que desvirtuaron la fe de todos, llevando a las Patria por derroteros que hoy nos parecen fatales y frustrantes. Como le dijo el cardenal Jaime Ortega al Papa Juan Pablo II, en memorable viaje al Vaticano de todos los obispos cubanos: es muy triste contemplar a un pueblo que llora por sus sueños rotos y sus esperanzas fracasadas.

Como sabemos Natalia Bolívar no sólo fue una estudiosa del sincretismo religioso en Cuba, sino una creyente un tanto heterodoxa, de las religiones afrocubanas. Para algunos en la Iglesia fue motivo de cierto escándalo. Pero este es un tema muy complejo y un tanto espinoso. Todos sabemos que el sincretismo ha sido promovido por el gobierno como la verdadera religiosidad del pueblo cubano. Manera obvia de ningunear la fe católica y de socavar la pertenencia de la gente a una religión con vínculos y dimensión universales, que podría representar una alternativa ideológica y espiritual a la propuesta de un estado que ha sido, por bastante tiempo, y de muchas maneras, militantemente ateo. Con relación al final gracias sincretismo, recuerdo que la Iglesia, en algunos de sus más altos y lúcidos exponentes (y pienso concretamente en la acción pastoral del obispo Morell de Santa Cruz), que apoyó y él mismo promovió, las cofradías y cabildos “de pardos y morenos” como se decía en la época, para atraerlos a la Iglesia, colocando a los sacerdotes más valiosos y comprometidos en esta “pastoral de periferia”, para decirlo con los términos que utiliza nuestro Papa actual. La monumental obra de Leví Marrero “Cuba, Economía y Sociedad”, lo estudió y lo ilustra muy competentemente.

Natalia fue distinguida con condecoraciones y reconocimientos nacionales e internacionales. Quiero referirme de modo muy expreso a la Real Orden de Isabel la Católica con que la honró el Gobierno Español. Sabemos de su amistad con Cristina Barrios, cónsul con rango de embajadora de España en Miami y por su hermano Pablo, Cónsul General de España en La Habana, que tanto hicieron por la cultura cubana y por nuestro pueblo desde las dos orillas del Estrecho de la Florida, hoy representados aquí por Isabel, la viuda de Pablo. Hoy recordamos a muchos familiares y amigos de Natalia que hubieran querido estar acá. Quiero mencionar de manera especial a Consuelo Aróstegui, biznieta de ese cristiano ejemplar, médico y científico entre los más señeros de la patria: Carlos J. Finlay. Consuelo lleva años apoyando la labor asistencial de la iglesia en favor del pueblo cubano a través de Caritas-Cuba.

Natalia pidió expresamente a su familia que no aceptaran los homenajes oficiales que ella sabía le querrían ofrecer, como así fue… Y ellos han cumplido escrupulosamente con esa voluntad final de Natalia. Hoy están aquí, sus hijas Natacha y Bubi, su prima Rosa y Lupe, su doctora y ángel de la guarda de sus últimos años. Ellas y un grupo de amigos entrañables, y los peregrinos del Santuario. Esta Misa en el templo que la devoción del pueblo habanero levantó a la Virgen de Regla, patrona y reina de la bahía de La Habana es un reflejo de esa apertura a todos que caracterizó a Natalia. A todos sin exclusiones. De manera especial a Dios y a su santa Madre.

Bajo el manto de esta Virgen Morena a cuyos pies se reunieron los esclavos que llegaron a nuestra tierra y sus descendientes, y en ella se reconocieron como hijos amados; en esta Iglesia de pueblo, a un tiempo humilde y sin embargo tan bella, Natalia ha querido despedirse de nosotros y de expresar también su decisión de imitar a Jesús “que se despojó de su rango, pasando por uno de tantos” y que vino al mundo “no a ser servido, sino a servir”. Natalia tal cual era, con sus luces y con sus sombras y tal y como ocurre con el sol (“los desagradecidos sólo hablan de las manchas… los agradecidos hablan de la luz”, al decir martiano). En nombre de mi hermano Roberto Betancourt Castro, rector de este santuario y en mi propio nombre, puedo decir y digo: a todos nosotros Natalia nos honró con su amistad y nos hizo el inapreciable regalo de su cariño. Al despedirla hoy, la ponemos en las manos del Padre Misericordioso, a ella como fue: cubana excepcional y habanera reyoya. Que en Paz descanse su alma.

martes, 7 de noviembre de 2023

Los hijos del enemigo


Los hijos del enemigo
 es un testimonio veraz de uno de los hechos de mayor crueldad del régimen cubano, y un texto imprescindible de la reciente historiografía cubana. Respaldado por varias cronologías y desplegando un panorama de lo ocurrido en 1994 en La Habana, ofrece también un análisis de los mecanismos de fuerza y terror utilizados por el régimen de la isla para mantenerse en el poder. Con esta obra, su primer libro luego de llegar al exilio en 1994, Fuentes —según Alejandro Armengol en su ensayo «Crimen sin castigo»— continuó la tradición de denuncia de los escritores disidentes rusos y de otros países socialistas, de recopilación de datos sobre hechos represivos para luego lograr su divulgación mediante testimonios lúcidos y bien escritos. Se trata además del primer libro cubano publicado en la Internet, aunque, hasta el presente, no existía una edición impresa de la versión en español. Se trata, pues, de un rescate imprescindible. Se trata de no dejar que el crimen —y sus perpetradores— escapen en el letargo de nuestras memorias.

Por razones técnicas, ajenas a nuestra voluntad, fue imposible poner este libro a disposición de los lectores en la fecha prevista, el pasado 13 de julio, al cumplirse el aniversario del hundimiento del remolcador 13 de Marzo.

Para ir al sitio de Amazon cliquea aquí.

viernes, 20 de octubre de 2023

Díaz-Canel no tiene historia


"El gran problema de Díaz-Canel es que no tiene historia, en un país donde cualquiera tiene un montón de historias (…). Pero él pertenece a otra generación, esa es la generación que va a tomar o que ya está tomando o que ya tomó el poder en Cuba, una generación de tecnócratas supuestamente. (…) Es otra generación, con otras preocupaciones, con otros problemas, con otros objetivos. (…) Pero Díaz Canel quiere actuar en este mundo nuevo en las botas de Fidel Castro. No. Olvídate de los sacrificios y de la gloria porque eso ya no es tu mundo. Ese mundo ya pasó. El discurso tiene que ser nuevo, tiene que ser fresco".

La entrevista completa que me hizo Guena Rod en 23 y Flager puedes verla aquí.

lunes, 16 de octubre de 2023

Mao, Che y los mipymes

La delegación cubana que acompañó al Che hasta China en 1960, aquí numerada para su
identificación: 1.-Rafael Moré; 2.-No identificado; 3.- El ecuatoriano-chileno Raúl Maldonado;
4.- El chileno Albán Lataste; 5.- No identificado; 6.- Eddy Suñol; 7.- Benigno Regueira;
8.- Alberto Mora; 9.- Ernesto Guevara, y 10.- Héctor Rodríguez Llompart.

Creo que vale la pena que le tiren una ojeada a esto. No conozco otro texto más instructivo y adecuado para la comprensión de lo que está sucediendo ahora en Cuba y su repercusión en Miami, sobre todo en sus esferas financieras y políticas. Es la transcripción de una conversación entre Mao y el Che. La recupero a propósito del debate actual sobre el auge de las llamadas mipymes —micros, pequeñas y medianas empresas— y del audaz evento que convocó en Miami a más de 70 empresarios cubanos procedentes de unos 8 000 de estos negocios que ya existen en Cuba. Quizá el texto ayude a redondear los conceptos y a lograr una visión más afilada para los futuros aproches con La Habana. El caso es que ya, tan temprano como el 19 de noviembre de 1960, quedaba claro que los comunistas —los que estaban al mando, quiero decir— se proponían incluir a los capitalistas en el sistema, y como una fuerza, digamos, de avanzada; y que, por otro lado, había un origen entendible en las precauciones, sino el rechazo, de los cubanos a usar los pesos pesados del exilio como compañeros de viaje, y mucho menos como inversionistas. En fin, y digo esto exclusivamente dentro de la campana de Faraday de mi confianza con los lectores, creo que no es nada conveniente para el discurso político desde el exterior, al menos de cara hacia los cubanos, de allá, que les pidas algo que, a lo que más se parece, es a la rendición. Cuando descubrí el documento y lo publiqué por primera vez —en su versión íntegra— como «Mao y Che en una nube» en este mismo blog el 10 de abril de 2016, proponía que se leyera sin prejuicios. Mantengo la propuesta.

El texto ha sido editado en esta ocasión al objeto de que la lectura se concentre en el asunto de nuestro interés.

Hora: 4:20 PM - 6:30PM, 19 de noviembre de 1960
Lugar: Salón Qingzhen en Zhongnanhai

Participantes: Del lado cubano - Jefe de Delegación y Presidente del Banco de Desarrollo Nacional, Comandante Ernesto Che Guevara, y otros miembros de la Delegación. Del lado chino - Zhou Enlai, Li Xiannian, Geng Biao, Shen Jian, Lin Ping.

Intérpretes: Cai Tongguo, Liu Xiliang
Registrador: Zhang Zai

Presidente Mao: Delegación cubana, bienvenida.
Guevara [“abreviado en el original como Ge”, no abreviado aquí]: Es un gran placer [para nosotros] tener esta oportunidad de saludar al presidente Mao [en persona]. Nosotros siempre hemos venerado al presidente Mao en nuestra lucha. Somos una delegación oficial, representando a Cuba, aunque los miembros de nuestra delegación nacieron en cuatro países diferentes.
Presidente Mao: Usted es argentino.
Guevara: Nací en Argentina.
Presidente Mao: ¿Dónde nacieron los otros miembros de la delegación?
Guevara: [Ramiro Fernando] Maldonado [Secretario General del Partido Social Revolucionario de Ecuador] es ecuatoriano, [economista Albán] Lataste es chileno, yo nací en Argentina, todos los demás nacieron en Cuba. Aunque algunos de nosotros no nacimos en Cuba, el pueblo cubano no toma a mal que no hayamos nacido en Cuba. Nosotros realmente defendemos la revolución cubana. Fidel [Castro] representa la voluntad de todos los latinoamericanos.
Presidente Mao: Ustedes son internacionalistas.
Guevara: Los internacionalistas de América Latina.
Presidente Mao: Los pueblos de Asia, los pueblos de África y todo el campo socialista los apoyan. El año pasado usted visitó algunos países asiáticos, [¿no es verdad?]
Guevara: Algunos países, como India, Siam [Tailandia], Indonesia, Birmania, Japón, Pakistán.
Presidente Mao: Con excepción de China, [usted] ha estado en todos los principales países de Asia.
Guevara: Por eso, ahora estoy en China.
Presidente Mao: Bienvenido.
Guevara: Nuestra situación interna aún no se había estabilizado cuando salí de Cuba el año pasado, por esa razón nos conducíamos cautelosamente con el mundo exterior, a diferencia de ahora. [Ahora] la situación interna se ha consolidado y podemos ser más resueltos.
Presidente Mao: La actual situación internacional es mejor que la del año pasado.
Guevara: La nación entera está unida, pero cada día los imperialistas esperan dividirnos.
Presidente Mao: Aparte de los obreros y los campesinos, ¿quiénes más se han unido a ustedes?
Guevara: Nuestro gobierno representa a los obreros y campesinos. Nuestro país todavía tiene una pequeña burguesía que tiene una relación amistosa y coopera con nosotros.
Presidente Mao: ¿No [hay] burguesía nacional?
Guevara: La burguesía nacional estaba básicamente compuesta por importadores. Sus intereses estaban entrelazados con los del imperialismo y estaban contra nosotros. [Por eso] los destruimos económica y políticamente.
Presidente Mao: Ellos eran burguesía compradora. No [deben] ser considerados como burguesía nacional.
Guevara: Algunos dependían completamente del imperialismo. El imperialismo les daba capital, tecnología, patentes y mercados. Aunque vivían en su propio país, sus intereses estaban entrelazados con el imperialismo; era el caso, por ejemplo, de los comerciantes de azúcar.
Presidente Mao: Los empresarios del azúcar.
Guevara: Ellos mismos. Ahora el negocio del azúcar ha sido nacionalizado.
Presidente Mao: Ustedes básicamente han expropiado todo el capital norteamericano.
Guevara: No básicamente, sino todo. Quizás algún capital ha escapado [de la expropiación]. Pero no es que no queramos [expropiarlo].
Presidente Mao: ¿Ustedes ofrecieron compensación al expropiarlos?
Guevara: Si [una compañía azucarera] nos compraba más de tres millones de toneladas de azúcar [antes de la expropiación], [nosotros] ofrecíamos una compensación entre 5 por ciento y 25 por ciento [del valor del azúcar comprado]. [La gente] no familiarizada con la situación en Cuba tiene dificultad para entender la ironía incorporada en esta política.
Presidente Mao: Según la prensa, ustedes devolvían el capital y las ganancias sobre 47 caballerías por año, con una tasa de interés anual de 1 por ciento.
Guevara: Sólo las [compañías] que compraban más de 3 millones de toneladas de azúcar eran compensadas. Si no habían comprado, no había compensación. Había dos bancos canadienses, relativamente grandes. No los nacionalizamos, y esto es consistente con nuestras políticas interna y exterior.
Presidente Mao: Es estratégicamente aceptable tolerar temporalmente la presencia de algunas compañías imperialistas. Nosotros también tenemos algunas [compañías imperialistas] aquí.
Premier [Zhou Enlai]: Precisamente, como el HSBC [Hong Kong and Shanghai Banking Corporation], cuya presencia es casi simbólica.
Guevara: Esos bancos canadienses en Cuba son lo mismo que el HSBC aquí.
Presidente Mao: Ustedes [deben] unir a los obreros y campesinos, es decir, a la mayoría.
Guevara: Alguna gente de la burguesía se puso en contra de nosotros y se unió al campo enemigo.
Presidente Mao: Aquellos que se pusieron contra ustedes son sus enemigos. Ustedes han hecho un gran trabajo en suprimir a los contrarrevolucionarios.
Guevara: Los contrarrevolucionarios realizaban actos de agresión. [Por ejemplo,] algunas veces, ocupaban unas cuantas islas, [en cuyo caso] los aniquilábamos inmediatamente después. Nada de qué preocuparse. [Nosotros] ejecutábamos a su líder fusilándolo cuando los capturábamos. Su equipamiento provenía de Estados Unidos y era lanzado en paracaídas.
Presidente Mao: Ustedes también capturaron varios norteamericanos [¿no es así?].
Guevara: [Ellos fueron] procesados inmediatamente y fusilados.
Premier [Zhou Enlai]: El gobierno norteamericano protestaba y ustedes respondían.
Presidente Mao: Ustedes son firmes. Sean firmes hasta el final, esa es la esperanza [de la revolución], y el imperialismo se encontrará en grandes dificultades. Pero vacilen y entren en compromisos, y el imperialismo verá que es fácil [lidiar con ustedes].
Guevara: En la primera etapa de nuestra revolución, Fidel propuso una forma de resolver el problema de la vivienda pública, porque el gobierno tiene la responsabilidad de que todos tengan una vivienda. Confiscamos las propiedades de los grandes propietarios de casas y las distribuimos entre el pueblo. Los pequeños propietarios de casas conservan sus propiedades como antes.
Presidente Mao: ¿Y después?
Guevara: Ahora estamos en la segunda etapa de la revolución, es decir, terminar con el fenómeno de la explotación del hombre por el hombre. En estrecha relación con la situación interna e internacional, estamos trabajando en la consolidación de nuestro régimen: erradicando el analfabetismo y el desempleo (que está en una condición particularmente seria), desarrollando el sector industrial y profundizando la reforma agraria.
Presidente Mao: Excelente. Ustedes han influido en América Latina, e incluso en Asia y África. Ellos serán influenciados en tanto ustedes hagan bien las cosas.
Guevara: Especialmente América Latina.
Presidente Mao: La pequeña burguesía y la burguesía nacional latinoamericanas tienen miedo del socialismo. Por un buen tiempo, ustedes no deberían apresurarse con las reformas sociales. Este método les permitirá ganarse a la pequeña burguesía y a la burguesía nacional de América Latina. Después de la victoria, fueron nacionalizados todos los negocios de Jiang Jieshi [Chiang Kai-shek] y los negocios que anteriormente pertenecían a Alemania, Italia y Japón pero que después pasaron a ser patrimonio de Jiang, eso permitió que el capital propiedad del Estado alcanzara el 80 por ciento de todo el capital industrial. Aunque la burguesía nacional tenía solo el 20 por ciento [de todo el capital industrial], empleaba a más de 1 millón de obreros y controlaba toda la red comercial. Nos tomó casi siete años resolver este problema. [Nosotros] les dimos empleo, derecho al voto, administración conjunta pública- privada y compra de participaciones, con la esperanza de resolver este problema. Esta solución [conjunta] les satisfizo y tuvo un buen efecto relativo en el exterior. Después de ver esta salida, pese a que la burguesía asiática no estaba completamente feliz, estuvo de acuerdo en que ésta era una forma aceptable de unirlos, y que estaba bien utilizar la política de compra de participaciones. El problema del sector artesanal urbano y la pequeña burguesía fue enfrentado, igualmente, por medio de las cooperativas.
Guevara: Debemos aprender de la experiencia de otros países, incluido China y otros países socialistas. En cuanto a la burguesía, le dimos respeto, trabajo y dinero, deseando que no abandonaran el país. También les dimos sueldos a los técnicos. Tradicionalmente, no tenemos industria artesanal, en consecuencia, no tenemos problemas en ese sentido. Hemos reunido a los desempleados en las cooperativas, las que en retribución les dan empleo.
Presidente Mao: Estados Unidos no quiere que Cuba tenga burguesía nacional. Este es el mismo caso de Japón en Corea y del noreste de China [por ejemplo, Manchuria], y el caso de Francia en Vietnam. Ellos no permiten que la gente local construya grandes plantas.
Guevara: Este hecho se asemeja a [a lo que pasó en] América Latina. A fin de destruir las fuerzas feudales, el imperialismo promovió la burguesía nacional. La burguesía nacional también podía pedir impuestos más altos a la importación. Pero no luchaba por los intereses nacionales; de hecho, está coludida con el imperialismo.
Presidente Mao: Tengo una pregunta. ¿La industria brasileña del acero está vinculada a Estados Unidos en términos de capital?
Guevara: Las principales fábricas metalúrgicas del Brasil fueron establecidas con capital norteamericano.
Premier [Zhou Enlai]: ¿Cuál es el porcentaje del capital norteamericano? Brasil produce 1.6 millones de toneladas de acero [anualmente].
Guevara: No está bastante claro el monto total del capital en la fábrica más grande de Brasil. Pero tecnológicamente depende completamente de Estados Unidos. Brasil es un país grande, sin embargo, realmente no existe diferencia sustancial entre él y otros países latinoamericanos.
[…]
Presidente Mao: Esas doce personas son las semillas. La temperatura en vuestro país es buena.
Guevara: [Cuba está] a 22 grados al norte.
Presidente Mao: Sus tierras también son buenas.
Guevara: Todas las tierras son cultivables. Se puede plantar árboles de coco en las zonas arenosas. Pero es difícil cultivar en las montañas.
Presidente Mao: Entonces [la población de] su país podría crecer por lo menos hasta 30 millones.
Guevara: La Isla de Java de Indonesia tiene como 50 millones [de personas].
Presidente Mao: Ustedes deberían agradecer a [General Rubén Fulgencio] Batista [y Zaldívar], de la misma forma que nosotros agradecemos a Jiang Jieshi. Él nos dio lecciones matando gente.
[Alberto] Mora [Becerra]: También estamos agradecidos con Batista porque él puso a más gente de nuestro lado.
Presidente Mao: Nosotros tenemos otro maestro: el imperialismo. Es nuestro educador constante. El mejor maestro es el imperialismo norteamericano. Ustedes también tuvieron dos maestros: Batista y el imperialismo norteamericano. [Hasta donde sé,] Batista está ahora en Estados Unidos. ¿Está pensando en una restauración?
Guevara: Los partidarios de Batista están ahora divididos en 5 facciones, que han elegido cinco candidatos presidenciales. Esos candidatos tienen puntos de vista diferentes unos de otros. Algunos se oponen a Batista, mientras que otros se comportan más o menos como Batista.
Presidente Mao: Ellos no son rivales para Batista. ¿Qué edad tiene Batista?
Guevara: 60 años.
Presidente Mao: Nuestro Jiang Jieshi tiene ahora 74 años, anhelando todos los días con regresar a Beijing.
Mora: Todos esos 5 candidatos fueron dirigentes partidarios. La gente conoce sus nombres y ellos también anhelan todos los días regresar a Cuba.
[…]
Premier [Zhou Enlai]: La vida de cliente no es fácil.
Presidente Mao: Ahora los norteamericanos no quieren a Jiang Jieshi. Nosotros nos estamos encariñando con él. Los que son 100 por ciento pro-norteamericanos son peores que Jiang Jieshi, que sólo es 99 por ciento pro-norteamericano. Él todavía quiere conservar su ascendiente.
Premier [Zhou Enlai]: Eso es dialéctico.
[Comandante Eddy] Suñol: Creo que ustedes esperan que Jiang Jieshi regrese.
Presidente Mao: A condición de que rompa con los Estados Unidos, le haremos un lugar en nuestro gobierno.
Premier [Zhou Enlai]: Mejor todavía si trae, de regreso con él, a Taiwán.
Presidente Mao: Aunque parece que él no está interesado en regresar.

Fuente: Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, N° 202-00098-01, págs. 1-14. Según la versión en inglés para Cold War International Historic Project, de Zhang Qian.

Traducido para “Crítica Marxista-Leninista” por Jiang Yucmoi.

Para la lectura de «Mao y el Che en una nube», el blog original, cliquee aquí.
Para el texto completo del documento, vaya a la nube.

martes, 3 de octubre de 2023

La guerra no ha terminado

Un experimento tan promisorio como el de convocar a una reunión en Miami de unos 70 empresarios cubanos procedentes de unos 8 000 que levantan en la isla una impetuosa red de negocios privados y que ya están moviendo bastante dinero y mercancía y creando miles de empleos e incentivando la maltrecha economía del país, está pasando por un momento difícil. La reunión y sus resultados, digo. No el empeño de nuestros bisoños, aunque ya exitosos empresarios de la isla. El objetivo del cónclave —una audacia de sus organizadores, sobre todo de su principal animador, el excongresista federal Joe García— era un intercambio entre los cubanos de allá y algunos empresarios de acá, intercambiar experiencias, oírse los dos grupos, y buscar zonas de futuros entendimientos y negocios. Pero, lo que están conociendo los de allá, es la conducta de un enclave envenenado (según se muestra en la televisión local) y que parecen decididos a dar por terminada la misión que se han impuesto en los últimos días, desde que supieron de este meeting de tres días, que es acabar hasta el último vestigio de las empresas privadas que viene floreciendo en el territorio cubano y que ha pasado por varias designaciones, desde cuentapropistas hasta pymes (un acrónimo de pequeña y medianas empresas) y más recientemente mipymes (con el agregado inicial de microempresas) y cada vez actuando con mayor fuerza en el escenario de los abastecimientos y la economía del dañado país. Porque, según se ven las cosas, esa es la guerra actual. No se dejen engañar. Los empresarios cubanos que surgen y se establecen por todos los rincones de aquel territorio y que, desde sus primeros amagos, han sorteado un increíble ambiente de hostilidad, sobre todo desde los sectores más dogmáticos y duros del gobierno, pero que han persistido y ahí están, ahora deben enfrentar también al Miami de la vieja escuela, y, especialmente, el sabotaje solapado de potentados cubanoamericanos.

Se les escapa la presa de las manos, no existen en la jugada. No les conviene, realmente, la reunión de dos representantes del gobierno americano —por lo pronto no más de tres— y prominentes lideres de los negocios de origen cubano —una media docena— en las suntuosas oficinas de Akerman LLP, la firma de abogados de Miami que representan las compañías que hacen negocios con Cuba. Y no es para menos. Nuestros esforzados mypes o mipymes han logrado solamente en lo que va de año importar cerca de 1 000 millones de dólares en artículos y materias primas —más de cualquier cifra al alcance del propio gobierno— y dan empleo a 1,6 millones de cubanos.

Por lo pronto debemos aceptar que la reunión en sí produjo escasos resultados prácticos. Aunque de cualquier manera su convocatoria y realización es un tanto que hagan el favor de anotárselo a Joe García, con todo derecho. No importa que esta reunión sea vista como un puro gesto simbólico. Ningún primer paso es una abstracción. Porque ya el segundo va a ser mucho más fácil. Es decir, es un esfuerzo vencido hacia un acercamiento —y que resultará cada vez más acelerado— hacia un futuro inevitable.

Los funcionarios del gobierno americano que participaron en el evento no ofrecieron nada en concreto, solo vagas esperanzas de levantar en algún momento algunos resquicios en el blindaje del embargo, y al parecer más bien preocupados ante cualquier solicitud de dinero. ¿Les es tan difícil entender que son las trabas legales con las que asfixian a los cubanos las que deben eliminar? Estos empresarios demuestran a diario que son capaces de buscar su dinero y que lo hacen y crecen en las condiciones más adversas y de incomprensión, a las que además deben añadir las trabas que la Casa Blanca mantiene solo por complacer a un rencoroso y mal intencionado sector del exilio cubano.

Un evento que finalmente debe quedar como un hito histórico para los cubanos de ambas orillas, están empeñados, también desde las dos orillas, en transformarlo rápidamente; los de acá, que los mipymes sean su nueva plataforma para las acciones contrarrevolucionarias; los de allá, un motivo renovado de agravios, justificación de miserias, mucho llanto. Ha sido lo peor de la reunión, la muestra de la estrechez de miras de esta militancia atenida a la máxima de Von Klausewitz de que todos los generales se preparan para la guerra anterior. Claramente han expresado que su objetivo es aprovecharse de los mypes o mipymes para derrocar el gobierno. En fin, miel sobre hojuelas en un plato sopero que sirven graciosamente a sus iguales, al sector duro de la isla.

Aunque no pase de ser la retórica habitual, el intento de convertir a los mipymes en los substitutos de una brigada 2506 que se infiltra en silencio en las ciudades y campos cubanos bajo la inocente cobertura de productores de frutas en conserva o de cosméticos o de baticas para niñas es una estupidez sin nombre. Pero, por encima de todo, lo más preocupante: que alimentan a paletadas los argumentos tan codiciados por la claque de los dirigentes de viejo cuño que aún sobreviven en La Habana. Está demostrada su inhabilidad para alentar el progreso económico, pero su maestría en las artes represivas está fuera de dudas. Así que olvídense de montar una quinta columna. Y es de esperar, por su propio bien, que nuestros empresarios no caigan en la trampa de estos aprendices de chicos malos.

De nuevo, pues, resurge en Miami la idea de la pronta caída del gobierno de La Habana y la quimera en paralelo de que que con igual velocidad ellos ocuparán posesión del gobierno al otro lado de la corriente del Golfo. Tan bonito que los comunistas han dejado el capitolio después de la restauración hace tres o cuatro años, hasta con láminas de oro ruso con las que enchaparon la cúpula. Claro, más difícil, más engorroso, va a ser instalarse de nuevo en el antiguo Palacio Presidencial después que lo convirtieron en un museo de las victorias militares de la Revolución. Cualquiera que sea el presidente importado desde el condado de Dade tendrá que contemplar desde sus altos ventanales —y hasta que los remueven de donde están fundidos en el pavimento de la Avenida de las Misiones— el pesado silencio de los cañones autopropulsados SAU-100 y los tanques T-34 y sin olvidar los cazabombarderos Sea Fury y los jets T-33 con los que las tropas de Fidel destruyeron la brigada 2506 desembarcada en Bahía de Cochinos. Y no digo esto para molestar a mis compatriotas de este lado de la corriente del Golfo. Lo hago para que acaben de entender lo inútil de su pretensión y de que ese gobierno que ellos creen a punto de colapsar es una institución tan legítima (amén de armada hasta los dientes) como que ellos carecen de alguna. No encuentro por ningún lado la documentación que de fe de la existencia de la República de Miami. Y el único gobierno que los patrones americanos reconocen es el que actualmente reside, decreta y habla desde el Palacio de la Revolución —en La Habana. Es a partir de ahí —no queda más remedio— donde mis vecinos del condado tienen que buscar el punto del aproche para su provecho. Pero también es imprescindible que mis antiguos vecinos de allá comprendan el enorme provecho que pueden igualmente sacar para el país y para ellos mismos de que acaben de tirar el puente.

Al final, los dos bandos contendientes acusan al proyecto de los mipymes de ser los caballos de Troya de la infiltración en sus territorios. Con las mismas tres palabras. Caballo de Troya. Y en eso estamos quedando: en el surgimiento, no solo del movimiento de un vigoroso empresariado nacional, sino de una nueva mitología de deslumbrantes raíces criollas: la del caballo bicéfalo.

Y una observación para cerrar. Es algo en lo que el ahora vapuleado Joe García tiene razón. Él recibiendo el fuego artillero de los gorilas de ambas orillas dada la audacia, pese a todo, de su evento. «Cuando hay diferencias entre dos partes», dice, «lo que hace falta son puntos comunes. Cosas en común que podemos encontrar, de las que podamos hablar.» Él cree que, a partir de esa localización, cualquier empresa es posible.





sábado, 16 de septiembre de 2023

El último renegado


El recorte de Granma es del 15 de septiembre de 1973. En el extremo izquierdo, con jeans claros y las manos agarradas a la espalda, está el entonces capitán Patricio de la Guardia; detrás, Claudio Menéndez, a quien llaman «Honduras»; le siguen por la izquierda, en la primera fila, Lisandro Otero, Juan Carretero, el embajador Mario García Incháustegui, el brazo derecho en cabestrillo; Ulises Estrada y Luis Fernández Oña. Con excepción de Lisandro, que no se hallaba en Chile, los demás acaban de aterrizar en La Habana.

Pocos días antes, Fidel había tomado «las medidas necesarias» respecto a la situación chilena. Se reúne con dos de sus hombres antes de salir para Argel a participar en la IV Cumbre de los Países No Alineados, y de allí seguir un largo periplo que concluirá en Vietnam. Noche del 27 de agosto de 1973. La conversación con Patricio de la Guardia y el también capitán Enrique Montero, ocurre en la casa del comandante Manuel Piñeiro «Barbarroja». Los dos oficiales del MinInt también a punto de abordar un avión, pero en dirección a Chile. Patricio es el más alto cargo de los servicios especiales cubanos en Santiago, y Montero uno de sus segundos. Fidel ha mandado a detener el Ilyushin Il-62 que Patricio y Montero deben abordar —hasta eso de las 9 PM, en que terminó su conversación.

«Voy a decir mis últimas palabras sobre Chile», había comenzado.

Tenía perfectamente articuladas sus ideas sobre Chile y lo que debía ser la actuación: de los cubanos.

1. Allende iba a ser derrocado.
2. Allende había hecho demasiadas concesiones.
3. Los cubanos tenían que salir de allí de la manera más digna posible.
4. Los cubanos no podían involucrarse en ninguna clase de lucha callejera contra el Ejército si las masas no se lanzaban al combate.
5. No comprometerse en ninguna ayuda con Allende si el pueblo no está en la calle.
6. Toda ayuda a Allende tiene que ser antes de un golpe de Estado y no después.
7. No apoyar a ningún grupo paralelo. Solo al gobierno central (Allende).
8. La misión de los cubanos es defender nuestra embajada.
9. Activar desde ahora los dispositivos de la Operación Quang Try.

«La caída de Allende me va a sorprender en el viaje», dijo Fidel. «Aquello está perdido. Salvador ha caído en muchas concesiones. Las concesiones nada más que se siembran con concesiones. Para salir de las concesiones hay que hacer otras concesiones. Es igual que las mentiras. Dices una mentira y para taparla hay que decir otra. Déjenme advertirles lo siguiente: Los cubanos tienen que salir de allí con la cabeza en alto. Allí nada más se combate y se sale a la calle si hay pueblo en la calle. Salir a la calle a matar pueblo no se puede. ¿Me están oyendo? Les digo más, si Salvador pide ayuda, hay que constatar primero que haya pueblo en la calle, manifestándose a su favor. Tampoco se puede estar apoyando al MIR [Movimiento de Izquierda Revolucionaria] ni a nadie, a ninguna otra agrupación colateral. Hay que darle todo el apoyo a Salvador. Pero es un apoyo anterior, no para brindárselo con posterioridad. Repito. Si hay un golpe, tienen que esperar por una revuelta del pueblo. La posición de ustedes, en todo caso, es defender la embajada, igual que los vietnamitas defendieron el bastión de Quang Try, la aldea irreducible de Vietnam. Recuérdense que yo bauticé así esta operación al inicio. Recuérdense que les dije, cuando estábamos reunidos allí, en Tropas, seleccionando el personal que íbamos a mandar a Chile. “Esto va a ser como Quang Try.”»

Y así, en efecto, se le puso de nombre: Operación Quang Try.

Circa 9 de septiembre de 1973. Patricio se reúne con Allende en su residencia de Tomás Moro. Ofrece por última vez cualquier ayuda que necesite del personal cubano bajo su mando. El tozudo presidente chileno la rechaza. Agradece el gesto de los hermanos cubanos, pero no puede aceptarlo.

11 de septiembre de 1973. Patricio vuelve a reunirse con Allende, ahora en el Palacio de La Moneda. Lo acompaña Antonio Tenjido, otro veterano de los tiempos de las Tropas Especiales. Allende, en tono enérgico, les dice que no quiere cubanos allí. «Vamos», es lo último que Patricio le oye decir al presidente. «Vamos, que los van a matar. Fuera.»

Fidel está en Nueva Delhi, donde ha aterrizado luego de una breve estancia en Bagdad. Indira Gandhi le ofrece una cena en el hotel Ashoka. Tras los discursos de rigor, una degustación de platos típicos y el disfrute de varios grupos folclóricos, aproximadamente a las 9.05 entra al salón el jefe del sector de prensa y propaganda del Partido cubano, Orlando Fundora, que susurra al oído de Fidel que se ha iniciado (9 AM de Chile) el golpe de Estado contra Allende. Dijo, exactamente: «Acaba de ser derrocado Allende en Chile.»

Fidel apresura los rituales de la despedida con Indira y decide partir hacia Vietnam a la mayor brevedad. Se hallan, según sus propias palabras, ante «un escenario nuevo». De ahí la necesidad de tomar medidas excepcionales: reducir en días el viaje a Vietnam, eliminar el recorrido ulterior y cambiar la ruta de regreso a Cuba.

11 al 13 de septiembre de 1973. Harald Edelstam, el embajador sueco en Santiago negocia la evacuación de los cubanos y convenia que el mismo ejército chileno aliste la caravana de cuatro ómnibus dentro de los cuales alojan al personal cubano y los conducen hasta el aeropuerto, un embajador occidental (también agenciados por Edelstam) a bordo de cada ómnibus a modo de protección diplomática. Para cualquier eventualidad que se presente en el camino y que no logren contener el escudo humano montado por el sueco, los cubanos han embutido suficientes Kalashnikov en una docena de las intocables valijas diplomáticas. Patricio va en el primer ómnibus y con su mirada de águila va registrando cada rescoldo del camino, presto a dar la orden de combate. El cierre de la caravana está compuesto por un Mercedez con placa de la embajada cubana y un camión del ejército chileno, atiborrado de soldados. Es el Mercedez de Juan Carretero, uno de los cuadros decisivos de la inteligencia cubana en América Latina y que ha convertido a Chile en trampolín de sus operaciones subversivas. Conduce él mismo. A su derecha, el capitán Enrique Montero. Detrás va un guardia chileno, armado hasta los dientes, y un coronel llamado Uro Domic (¿o Dominiq?) Al llegar al aeropuerto, antes de apearse, Carretero extrae las llaves del encendedor y se las entrega al coronel. «Te lo regalo», le dice. «Los papeles están en la guantera. Déjame firmártelos.»

El Ilyushin Il-62 de Aeroflot hizo escala en Lima. El 14 estaban en La Habana. Una foto recorre las primeras planas de todos los periódicos del mundo: el embajador Mario García Incháustegui con el brazo en cabestrillo, quebrado por un balazo de los militares chilenos la mañana del golpe de Estado (ya habían liquidado la resistencia en La Moneda y convinieron seguir la fiesta con un asalto a la embajada cubana cuando el fuego cerrado de sus defensores los devolvió a la realidad y recularon; algunas bajas desperdigadas en las calles aledañas a la legación y convulsionando por el ametrallamiento de los Kalashnikov). El mismo empaque diplomático, o quizá aún más severo, por las gruesas gafas de pasta, y ahora siendo el héroe de terno oscuro, cuello y corbata que descendió por la escalerilla al frente de su hosca centuria de descamisados que dejaron en Chile un reguero de mujeres enamoradas y un pasadizo secreto en el sótano de la embajada repleto de Kalashnikov y lanza cohetes antitanques RPG-7, más un quirófano de campaña.

Un custodio fortuito para el arsenal. Obligado por las circunstancias, el chileno Max Marambio, exjefe del Grupo de Amigos del Presidente —la escolta paramilitar de Allende— y muy vinculado a Cuba— se ha refugiado en la sede apenas escuchada de la noticia de la asonada y debe quedarse a solas en el recinto. Las circunstancias son que lo golpistas no lo admiten entre los evacuados. Antes de partir hacia el aeropuerto, sus compañeros cubanos se vacían los bolsillos de todo el dinero que trae cada uno encima y hacen una colecta, con sombrero y todo, para que «vaya tirando». Patricio, que ha dirigido con éxito la defensa de la embajada, tiene el gesto, siempre simbólico entre los combatientes revolucionarios, de entregarle su pistola. Una espléndida Browning High Power de 9 milímetros. Entre los abrazos de despedida, otra vez resurge Edelstam en su papel de Ángel de la Guardia. Se compromete a mantener a Marambio bajo su protección —«siempre y cuando no se salga de los predios cubanos», advierten los chilenos— y cubrir sus necesidades básicas. Diez meses más tarde, logrará el preciado salvoconducto y sacar a Marambio hacia Estocolmo. Supuestamente en ese tiempo y con la colaboración de un fantasmagórico movimiento clandestino, todo el armamento es extraído del lugar y puesto a salvo en las mejores manos. Mas el camino final que Marambio le reservó a la Browning de Patricio es un enigma.

Regresemos en un lento paneo hacia la izquierda de la imagen. Un extraño desprecio en el rostro de Patricio de la Guardia es perceptible aún en la borrosa fotocopia. La tensión no abandona a Patricio. Hay como una mirada llena de dudas mientras repasa con su mirada por encima de todos los presentes. Desconozco si Patricio recuerda esta foto. Si es capaz de volver en su memoria a ese momento. Pero habría que preguntarle qué significado tiene para él después del fusilamiento de su hermano gemelo, de su condenen a 30 años de prisión —y de que tuviera que cumplirlo hasta el último día— y el permanente acoso de los servicios de seguridad, que todavía no le pierden ni pie ni pisada. (Innecesario detenernos aquí en los pormenores de la célebre Causa # 1 de 1989.)

Bueno, ese fue el hombre que el pasado domingo 10 de septiembre fue visitado por una comisión de altos oficiales del Ministerio del Interior que solicitaban su asistencia a los actos que organizaba el Ministerio por el 50º aniversario del golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende. Me imagino que se consideraban a sí mismos magnánimos y de mucho tacto político al tratarlo de general. Se trataba de invitarlo a esa conmemoración y querían hacerle ver que su presencia le daría «lustre» a «la actividad». «¿Qué?» Tengo entendido que Patricio lo preguntó varias veces. Como si las interrogantes fueran cortadas a navaja. «¿Qué?» El desprecio de vuelta a su rostro. Visceral. Sanguíneo. «¿Qué dicen ustedes?»