
domingo, 3 de julio de 2022
En los archivos secretos de un escritor

lunes, 20 de junio de 2022
lunes, 13 de junio de 2022
Cuando los dioses tienen sed
Del Consejo Superior de la Defensa y Soberanía de la República de Cuba.
Se asciende a General del Pueblo de Cuba
Al General de la Constancia Revolucionaria de Cuba Patricio de la Guardia Font
Por sus méritos y altruismo en la Defensa de la Patria e integridad para con ella.
Consejo Superior de la Patria
A los 6 días de junio del 2022.
Una broma, por supuesto. Cosa de viejos. Se lo envío el excapitán Guillermo Julio Cowley «Willy» a través de WhatsApp a su antiguo jefe Patricio de la Guardia (exgeneral) con motivo del 61º aniversario del Ministerio del Interior, el conocido Minín, este 6 de junio. Pero no son días fáciles para el Patri. Después de 30 años de cárcel por un delito aún por establecer y sometido por los muchachones que sustituyeron a hombres como él en el mando de la otrora orgullosa institución y además del fusilamiento de un hermano mellizo (ejecutado por los mismos nuevos muchachones), tiene que prepararse para que, a pocos días de la conmemoración de aquel episodio, es decir hoy, cuando escribo, 12 de junio de 2022, desfile por su memoria el instante en que uno de sus amigos, el general de división Pascual Martínez Gil, le diga en su despacho de viceministro primero del Interior, piso 7 del Edificio A del Ministerio (el del relieve escultórico del Che en la fachada), que los dos compañeros presentes a su espalda le van a conducir a Villa Marista, y agregue la pregunta de rigor de si está armado y él tengas la candidez («honestidad», creo que pensó) de decirle que sí, que el 38 bulldog en la tobillera, y tan contento que hubieras estado porque eran las vísperas de su cumpleaños (a Tony ya lo habían arrestado en la misma oficina de Pascual, cuando te tocó tu turno, una media hora antes).
Siempre tan alegres, cómo gozaban todos sus arreos militares, mochilas, Kalashnikovs, cuchillos MK2 Camillus, granadas, barba a medio afeitar (imprescindible en el «porte y aspecto» de unos comandos que se respeten), hilos de degollamiento, botas Corcoran, espejuelos de aviador (no menciono marca), relojes submarinos (tampoco menciono marca) y la introducción en el teatro de operaciones cubano como pantalón de campaña de los invencibles jeans Levis. En este sentido, en el de convertir las operaciones especiales en un acto sublime, y en cada gesto y atuendo en un detalle de elegancia, el indiscutible era el mayorcito de los mellizos: Tony. ¿Ustedes no lo han visto en la portada de Dulces guerreros cubanos? Ese no es un hombre que hace fuego en ráfaga continuo —«manguerazo» como le llamaba Fidel Castro, que se auto proclamaba inventor de esa modalidad de tiro— hasta agotar los 40 proyectiles calibre 7.62 trazador de un cargador de ametralladora ligera RPK adaptado al AK-47. Eso es ballet. Miren. Miren la foto. Qué manera de ser bonito ese muchacho. Era bonito hasta tirando a matar.
Se convirtieron en unos expertos, si bien Patricio más exigente, justamente acentuado por un rostro de trazos agudos, de nariz afilada, un aguilucho con las huellas del acné juvenil, y Tony un bohemio y un soñador al que a veces costaba lo indecible devolverlo a este mundo. Tú sentías como se volvía ingrávido a tu lado. Se disparaba a soñar con los ojos abiertos no importa que los obuses le picaran a una cuarta. Dice Patricio que no hay noche que Tony deje de aparecérsele en sus sueños. Puedes ustedes preguntarse ahora cómo habrá sido para Patricio de la Guardia la experiencia de ver cerrarse los dos portones de hierro de la prisión de Guanajay donde Fidel Castro habría de virtualmente lapidarlo durante 30 años. Acababa de cumplir, con su hermano, 51. Han pasado 33 años desde entonces. Hoy cumple 84. En el caso de Tony, los números dejaron de tener sentido práctico. Arrestado el 12 de junio hacia las 8.30 PM y fusilado el 13 de julio un poco después de la medianoche. Me pregunto cómo habrá sido el intercambio de miradas con Arnaldo Ochoa, si es que les dieron chance. Dicen que Ochoa fue el último de los cuatro. ¿Y qué consuelo podría haberle brindado Arnaldo a Tony con su desmedida arrogancia y el inusitado desprecio por la vida que mostró durante todo el proceso? Por su parte, Amadito Padrón, el subordinado de Tony, le suplicaba a gritos: «¡Tony, por Dios, no dejes que nos hagan esto!» Y Jorge Martínez, el infeliz capitancito ayudante de Ochoa, trataba de escapar en carreritas cortas que eran detenidas por unos forzudos miembros de las Tropas de Prevención (la Policía Militar cubana) tratando de ganar distancia del poste de ejecuciones mientras el fiscal Juanito Escalona y el jefe del pelotón, el todavía coronel Tomás Mesa (que pronto habría de aplicarle el tiro de gracia), le decían en turnos alternativos: «Compórtese, Martínez.» La historia universal de la infamia tuvo la duración de un mes.
Abajo: Sobremesa con el general Ochoa en la residencia de Patricio en Luanda, probablemente en diciembre de 1987.
Las cinco capturas de video y las dos fotografías: Copyright © 2022 by Norberto Fuentes. Prohibida la reproducción.
martes, 12 de abril de 2022
El cuarto fusil
En uno de sus mensajes alambicados y vacíos de todo significado, el presidente Díaz-Canel informó que el general Rafael Moracén Limonta había fallecido el pasado viernes 25 de marzo. El titular de Granma: «Díaz-Canel: El valor y la ética de los internacionalistas cubanos crecieron junto con la leyenda del bravo Quitafusil.» ¿Entendieron algo? Nada. No se entiende nada.
Una historia tan jugosa y en lo que la convierten. Pues déjenme decirles que muchos años antes de alcanzar los grados de general, Moracén ya era reconocido por el nombre de Quitafusil. Era uno de los negros cubanos movilizados con el MPLA. Era alto, de verdad que negro pero de mediana intensidad, y su especialidad, aseguraban, era arrebatarle las armas al enemigo. Fue el único combatiente del MPLA que le quitó el arma a un portugués durante toda la guerra de liberación. Fue en medio de una refriega con una patrulla colonialista que él mismo recordaba como «un intercambio muy jodido de plomazos», que duró pocos minutos y del que el enemigo se retiró apresuradamente con varias bajas y un desconcertado portugués al que había sido despojado de su fusil alemán G-3 en pleno combate. Lo hacía de un manotazo. Se valía de la noche y de lo que él mismo llamaba su camuflaje natural. Mientras no se riera y enseñara sus dientes, el botín estaba garantizado. No había Dios que lo detectara mientras se arrastraba hacia el parapeto enemigo.
Ya había arrebatado tres fusiles durante la lucha contra Batista en la Sierra Maestra y ya desde entonces lo llamaban Quitafusil.
Probablemente sea una de las únicas dos leyendas auténticas —junto a la de El Caballo de Mayaguara en el Escambray— surgidas de manera espontánea dentro de las filas de los combatientes de la Revolución Cubana. Su único motivo de queja —su «berro»— cuando cogieron el fusil para exhibirlo. «No entendía», según el capitán Jorge Risquet, «porque su concepción guerrillera traída de la Sierra Maestra no era compatible con un fusil empleado para exhibir en vez de para combatir. Aunque en esa época ya estábamos estabilizando el suministro de armas para los angolanos.»
El fusil se convirtió en un símbolo, una verdadera reliquia, por lo que Moracén tuvo que entregarlo a los grupos políticos de la organización que lo exhibían en los destacamentos guerrilleros. Quitafusil, desde luego, se molestó, «se berrió» como ya hemos dicho. «¿Un hierro para mostrarlo a tus compañeros y no para echar balas?»
Y mientras eso ocurría con su G-3 por un lado, Moracén se internaba en la selva por otro. De sus andanzas con el MPLA quedan unos binoculares en el Museo de la Revolución de Luanda donde una leyenda bajo el cristal informa escuetamente que fue un regalo de un combatiente internacionalista cubano al presidente Neto. No cuenta el hierro que sumó al incipiente arsenal del MPLA.
En la foto, desde la izquierda: Carlos Aldana, entonces jefe de despacho de Raúl Castro en el Comité Central, este autor y Moracén. Yo llevo casi dos años vivaqueando en Angola. Moracén, entre una cosa y otra, desde 1975. Estamos en junio de 1982 y salimos de la casa de visita adjunta a la mítica Casa Número Uno de Luanda, que es la residencia del jefe de la Misión Militar cubana. Aldana ha viajado desde La Habana por unos días en compañía del general Arnaldo Ochoa. Asuntos de Gobierno. Tiene una reunión con Moracén que está a cargo de la seguridad del presidente angolano José Eduardo Dos Santos y me invita al cónclave.
(Foto y contacto: © 1982, 2022 by Ernesto Fernández. Prohibida totalmente la reproducción.)
miércoles, 6 de abril de 2022
Tabatha Twischit no cree en lágrimas
En un viejo coche
he visto pasar
mi profesora de inglés.
Los viejos recuerdos
de tiempos pasados,
han vuelto en mi a renacer.
Hoy he visto a
¡Bum! ¡Bum!
Tabatha twischit
mi gentil
profesora de inglés.
Hoy he visto a
¡Bum! ¡Bum!
Tabatha twischit
mi gentil
profesora de inglés.
(Sigue…)
Procedía de la adaptación —bastante alterada en su traducción del original en inglés— del pegajoso «Tabatha twischit» de The Dave Clark Five salido de las prensas de Columbia el 12 de mayo de 1967. Unos diez años después la versión española aún sobrevivía en la memoria de los alumnos del curso para trabajadores de la profesora María Eugenia. La deformación fonética que llevó el tabatha twischit al sábata tuichi es para mí hoy inexplicable. También María Eugenia —¡qué piernas, Dios mío! ¡Y aquel peladito con su cerquillo a lo Jane Fonda!—; también ella, decía, era inexplicable. Misteriosa. Dominante. Y no soportaba a Elvis. Y después, tampoco, a Fidel. En fin, que un buen día decidió que su reino no estaba en la primera república socialista de América y me dejó plantado, con spectrum, barba y desaliño, y que me las arreglara como pudiera con mis esforzados camaradas del proletariado internacional mientras ella ganaba distancia. Miami que tú sabes. O Londres. O hasta Sidney, Australia. Decidida la amiguita.
Queda establecido, pues, los porqués de mi aspecto en la foto de arriba. Fue tomada a mediados de los 70 al inicio de la rampa que lleva a la entrada del hotel Habana Libre. La muchacha bajo mi brazo es Marifeli Pérez-Stable que por aquel entonces campeaba por su respeto en la ciudad puesto que pertenecía al grupo de avanzada de «la comunidad» y que luego aparecieron en el documental 55 hermanos de Jesús Díaz. Estaban de moda. Sus padres los habían sacado de Cuba al inicio de las broncas de Fidel con los americanos, pero ahora ellos regresaban. En son de paz. Y ávidos de Revolución. Las estólidas academias los habían soltado con más sed que el Sahara. Pero, claro, en La Habana, primero, intentaron hallar sus pariguales. Por eso se arrebataban por conocerme. Hasta las proximidades del Hudson habían llegado los ecos de mis glorias solzhenitsianas producto de mi librito Condenados de Condado y de mi refriega con Heberto Padilla la noche de su autocrítica.
Entonces, por último, entra en el cuadro el señor que avanza por la izquierda. No tiene nada que ver —ni por asomo— con algo que sea disidente o que provoque el más mínimo celo de los siempre justicieros oficiales de Seguridad del Estado. Se llama Ambrosio Fornet y le dicen «Pocho». Venía por la acera de enfrente cuando nos detecta y cruza en diagonal para producir el encuentro casual. No conmigo, por supuesto. Sino para el saludo con la ya-no-gusana Marifeli. No está de más que uno de estos jóvenes se interese por cursar una invitación como conferencista en NYU. O hasta en Harvard ¿por qué no?
Ay, Pocho, Pocho… Los trabajos que estoy pasando para dotarte de un obituario al nivel de lo que se supone haya sido tu excelencia intelectual. (De eso se trata todo esto, ¿o no se habían dado cuenta? De que ayer Ambrosio se nos fue del parque.)
Mas por mucho que rastrees la Internet, lo que encuentras en abundancia ligado a su nombre son premios, condecoraciones y órdenes oficiales. (La Patria siempre tan agradecida.) Eso sí, una constante: Se le reconoce haber acuñado el término Quinquenio Gris. Ah, caramba, si ese es el tamaño de su inmortalidad —según el titular de Granma: «su obra en la eternidad» ¡SU OBRA EN LA ETERNIDAD! Mira qué fácil ganarte un sitio en el Olimpo, quizá por encima de Shakespeare o de Cervantes.

Aunque el homenaje más desconcertante, no sé si por timorato, o por hacerse el gracioso con los pendejos del corte de Ambrosio, o, lo que es peor, por un total desconocimiento de los hechos históricos ocurridos en el país que gobierna, es este de Miguel Díaz Canel en su cuenta de Twitter: «Sobre años grises, él puso luces que le sobreviven». ¿Sabrá Díaz Canel que el llamado quinquenio gris fue obra personal y directa y celosamente perfilada de Fidel Castro? Bah. El resultado final es el mismo. El revisionismo histórico de la Revolución Cubana bendecido por Raúl Castro y su gente.
martes, 5 de abril de 2022
Seremos polvo
La ilustración procede de Mella, el órgano de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, número 193, 27 de mayo de 1961. Era una época en que las cosas resultaban mucho más nítidas. Al menos, los curas, todos, eran el clero contrarrevolucionario. En Mella los escenificábamos con unas ametralladoras de mano y las insignias fascistas en la sotana. Y no debía faltar el cadáver de algún infeliz victimado por el sacerdote. Este de la ilustración calza alpargatas por lo que debe ser un muerto gallego. Mas en la vida real lo que pasó con el clero es que Fidel los embutió a todos en un barco y creo los zumbó mar afuera. A España, creo.
miércoles, 16 de marzo de 2022
Cachalote kaput
Mensaje para Rafael del Pino sobre dos de sus viejos compañeros aviadores de la batalla de Playa Girón o Bahía de Cochinos. De cuando esos dos compañeros ya acumulaban horas de vuelo y Del Pino apenas se levantaba del piso después de gatear un par de metros.
[4:15 PM, 3/15/2022] NFuentes: ¿Conocías este incidente? En la mañana del 22 de junio de 1943, Enrique Carreras Rolás y Alfonso Silva Tablada (ambos recién graduados), realizaban patrulla entre el norte de Oriente y Camagüey en un AT-6, con la misión de identificar buques (nombre, numeral, bandera y posición) y avistaron a la altura de la Bahía de Nipe un objeto cilíndrico y alargado de color gris metálico que seguía un curso estable. Determinaron que se trataba de un submarino. Realizaron las maniobras necesarias y lanzaron dos bombas de profundidad y efectuaron un pase de ametralladoras con total efectividad. Maniobrando para realizar la observación del blanco, descubrieron que se trataba de un cachalote, al que [según su reporte] habían descojonado. Por dicho incidente tuvieron que rendir cuentas al Estado Mayor de la Aviación Naval.
[4:19 PM, 3/15/2022] Rafa: Desconocía eso. ¿Es verdad o jodedera tuya? Nunca oí a Carreras hablar de eso.
[4:54 PM, 3/15/2022] NFuentes: Eso lo sacó un socio mío de los archivos de la marina. Se llama Maximino y vive en España. Escribe muy buenos libros sobre submarinos alemanes en el Caribe durante la Segunda Guerra Mundial. Te mandé la nota tal y como la recibí.
Los aviadores del incidente según aparecieron años después, muchos años después, en nuestra revista Mella, órgano de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, investidos de toda la gloria posible de una historieta dedicada al primer aniversario de la batalla de Girón. El entonces capitán Carreras es el personaje de bigotes y canoso del segundo cuadro. En el primer cuadro, el entonces teniente Del Pino es el segundo de derecha a izquierda en el semicírculo de aviadores alrededor del mapa. Por último, el capitán Silva —el abuelo «Pompón» Silva— es el que atina a informar, antes de su derribo, que se halla sobre la bahía.




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